La fragilidad del Líbano ha quedado expuesta una vez más. Tras el cese al fuego de noviembre de 2024, el país disfrutó de un breve respiro: el turismo repuntaba y el ejército libanés empezaba a tomar el control del sur. Sin embargo, este equilibrio se basaba en un desarme de Hezbolá que nunca llegó a completarse. Hoy, la guerra en Irán ha reactivado el frente norte de Israel, convirtiendo al Líbano en el daño colateral de una lucha existencial entre potencias regionales.
- El colapso del alto el fuego y la ofensiva aérea
El intercambio de fuego ha escalado de forma exponencial desde el 1 de marzo. Israel ha visto en la ruptura del pacto por parte de Hezbolá la oportunidad definitiva para «terminar el trabajo» y desmantelar la infraestructura de la milicia chií.
- Cifras de víctimas: El gobierno libanés reportó el jueves que la cifra de muertos por ataques israelíes desde el 2 de marzo asciende a 687 personas.
- Zonas de impacto: Los bombardeos se han concentrado en el sur del Líbano, el valle de la Bekaa y los suburbios del sur de Beirut (Dahieh), feudos tradicionales de Hezbolá.
- Beirut bajo fuego: Por primera vez en este nuevo ciclo, se han registrado ataques en el centro de Beirut, incluyendo un bombardeo en el paseo marítimo que impactó en campamentos de desplazados internos.
- Indicadores de una invasión terrestre inminente
La retórica israelí y los movimientos de tropas en la frontera norte sugieren que la campaña aérea es el preludio de una incursión terrestre:
- Expansión de las zonas de evacuación Israel ha ampliado su orden de evacuación obligatoria. Si antes el límite era el río Litani, la nueva orden del jueves llega hasta el río Zahrani, mucho más al norte. Esto sugiere que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) planean crear una zona de exclusión mucho más amplia que la acordada en 2024.
- Despliegue de unidades de élite La reciente redistribución de la Brigada de Infantería Golani desde el sur de Israel hacia la frontera libanesa es un indicador clásico de preparativos para el combate cuerpo a cuerpo y la ocupación de posiciones.
- El objetivo del «Buffer» El objetivo estratégico de Israel es garantizar el regreso de decenas de miles de ciudadanos evacuados de sus poblaciones del norte. Para Jerusalén, esto solo es posible si el sur del Líbano queda libre de la presencia de Hezbolá de forma permanente.
- La fractura interna: Líbano contra Hezbolá
A diferencia de conflictos anteriores, Hezbolá se enfrenta a una oposición interna sin precedentes dentro del Líbano.
- Crítica Presidencial: El presidente Joseph Aoun ha sido tajante al acusar a Hezbolá de actuar exclusivamente por los intereses del régimen iraní, poniendo en peligro la soberanía y la vida de los libaneses.
- División en la comunidad chií: El movimiento Amal, histórico aliado político de Hezbolá, ha respaldado la prohibición del gobierno de realizar actividades militares de la milicia. Esto sugiere que incluso la base social chií está exhausta y teme que Hezbolá esté arrastrando al país a una guerra suicida por una causa ajena.
El papel de la comunidad internacional
Mientras el foco global se centra en la guerra directa en Irán, Francia está intentando liderar un esfuerzo diplomático de última hora para evitar la invasión total y reactivar el diálogo directo entre el gobierno libanés e Israel. Sin embargo, con Hezbolá viendo este conflicto como una «batalla existencial» e Israel decidido a neutralizar la amenaza de sus fronteras de una vez por todas, el margen para la paz en marzo de 2026 es extremadamente estrecho.
