Un nuevo y exhaustivo estudio publicado por el Banco de España en 2025, elaborado por los investigadores Erik Andres-Escayola, Luis Molina, Javier J. Pérez y Elena Vidal, arroja luz sobre cómo la incertidumbre derivada de las decisiones políticas (EPU, por sus siglas en inglés) actúa como un virus económico que no solo paraliza el crecimiento local, sino que se propaga a través de las fronteras contagiando a socios comerciales clave. El informe confirma que los vaivenes en los despachos gubernamentales de Brasilia o Ciudad de México tienen la capacidad de provocar caídas tangibles en el PIB regional y, de manera crítica, desencadenar ventas masivas en el mercado bursátil español.
El equipo de investigación ha logrado cuantificar este fenómeno mediante la construcción y actualización de índices de incertidumbre para 11 países latinoamericanos, utilizando técnicas de minería de textos en prensa local e internacional. El análisis revela que, cuando la incertidumbre política se dispara en la región, la reacción macroeconómica es inmediata y severa. Según los datos recopilados por el Banco de España, un aumento estándar en la incertidumbre política provoca una caída del crecimiento del PIB de hasta 0,26 puntos porcentuales y una depreciación abrupta de las divisas locales frente al dólar. El mecanismo de transmisión es claro, pues el miedo a cambios regulatorios o inestabilidad institucional frena en seco la entrada de capitales y encarece el coste de la deuda externa, medido a través del diferencial de bonos soberanos (EMBI). Este escenario crea un círculo vicioso donde la falta de claridad política asfixia la inversión productiva necesaria para el desarrollo.
La Incertidumbre Económica
Las consecuencias de estos choques de incertidumbre no se limitan a los gráficos macroeconómicos, sino que golpean la economía real reduciendo la inversión extranjera directa (IED) y los flujos de capital de cartera. Para el emprendedor o el directivo de una empresa con intereses en la región, los hallazgos del Banco de España son una señal de alerta temprana crucial. El estudio demuestra que un pico de incertidumbre en un país vecino puede ser tan dañino como uno propio, debido a la alta interconexión regional. Esto implica que las estrategias de negocio no pueden diseñarse en silos nacionales aislados.
Para mitigar estos riesgos, es vital que los empresarios implementen sistemas de monitorización de estos índices EPU, que funcionan como termómetros de riesgo político antes de que se materialicen en crisis financieras. La diversificación de mercados se vuelve una herramienta defensiva indispensable, ya que la dependencia excesiva de un solo mercado latinoamericano puede resultar fatal si ese país importa incertidumbre de sus vecinos. Además, el informe sugiere que, en momentos de alta volatilidad, se produce un efecto de retrenchment (repliegue de inversiones), por lo que las empresas deben asegurar liquidez y coberturas cambiarias para soportar periodos donde el acceso al crédito bancario se endurece significativamente, tal y como evidencian los datos sobre la contracción de préstamos transfronterizos.
El Efecto Dominó
Uno de los hallazgos más relevantes del documento es la confirmación de que la incertidumbre política en América Latina es altamente contagiosa. El análisis de efectos de desbordamiento (spillovers) indica que casi el 60% de la volatilidad observada en la región no se debe a factores internos de cada país, sino que es importada de sus vecinos. En este complejo tablero de ajedrez, Brasil y México emergen como los grandes «transmisores» de inestabilidad. Cuando estos gigantes estornudan, el resto de la región se resfría. Sus crisis políticas tienen la capacidad de elevar la incertidumbre en economías más pequeñas como Paraguay o Bolivia, afectando negativamente a su crecimiento económico independientemente de sus propios fundamentos internos.
Esta dinámica de contagio regional subraya la importancia de la proximidad geográfica y los lazos comerciales en la transmisión de shocks económicos. El estudio destaca que las perturbaciones originadas en Brasil tienen un impacto particularmente fuerte y rápido en los índices de incertidumbre de sus socios del Mercosur. Por el contrario, países como Chile o Colombia actúan más como receptores netos de esta volatilidad ajena. Esta tendencia sugiere que la estabilidad de la región depende intrínsecamente de la salud institucional de sus dos economías más grandes, lo que obliga a los analistas a prestar atención prioritaria a los desarrollos políticos en Brasilia y Ciudad de México como indicadores adelantados para todo el subcontinente.
Perspectiva Europea y el Factor Español
El estudio del Banco de España hace hincapié en una conclusión inquietante para los intereses nacionales: España es la economía desarrollada más expuesta a los shocks de incertidumbre latinoamericana, superando incluso a Estados Unidos y China en sensibilidad financiera. La profunda integración bancaria y la fuerte presencia de multinacionales españolas en la región actúan como correas de transmisión que importan la volatilidad al otro lado del Atlántico. Según el documento, un aumento de la incertidumbre en América Latina provoca una caída en la bolsa española cuatro veces superior a la que experimenta el mercado estadounidense. El índice Latibex y, por extensión, el Ibex 35, reaccionan con ventas masivas ante picos de inestabilidad política en la región, lo que a su vez contrae el crédito que los bancos españoles otorgan en esos mercados y frena los flujos de inversión directa hacia España.
En el contexto actual de 2025 y 2026, esta vulnerabilidad presenta tanto riesgos como oportunidades estratégicas. Por un lado, la parálisis política que sufre el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, frenado recientemente por el Parlamento Europeo según fuentes comunitarias, añade una capa extra de incertidumbre regulatoria que las empresas españolas deben gestionar con cautela. Sin embargo, la posición de España como puente financiero y cultural sigue siendo una ventaja competitiva única.
Los datos externos corroboran la magnitud de esta exposición. Informes recientes de la Asociación Española de Banca (AEB) y resultados corporativos de entidades como BBVA indican que una parte sustancial de los beneficios del sector financiero español proviene de sus filiales en México y América del Sur. Si bien esta diversificación ha sido históricamente rentable, el estudio del Banco de España advierte que obliga a una vigilancia extrema. Para Europa, y específicamente para España, el mensaje es claro, pues la estabilidad institucional de América Latina no es un asunto de política exterior lejana, sino un factor determinante para la salud de su propio sistema financiero y el desempeño de sus empresas más emblemáticas.
Referencias:
How economic policy uncertainty spreads across borders: the case of Latin America. (2025, 9 diciembre). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/documentos-trabajo/how-economic-policy-uncertainty-spreads-across-borders-the-case-of-latin-america.html
