El BCE presenta el euro digital como garantía de soberanía, competencia y resiliencia económica.

Euro Digital: ¿Otra imposición de Bruselas o avance económico?

Piero Cipollone, detalló la razón de ser y las características centrales del proyecto del euro digital, y su impacto previsto sobre la autonomía, la competencia y la resistencia de los pagos en Europa.

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Euro Digital 24h

El miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), se situó al BCE como “guardián del euro” y recordó que la moneda es un compromiso con la estabilidad, la unidad y un proyecto europeo compartido. En ese marco, defendió que la disponibilidad del dinero central no debe limitarse al efectivo físico: el dinero soberano debe estar también accesible en formato digital para que los ciudadanos y las empresas mantengan la libertad de elegir cómo pagar en la era digital.

¿Por qué un euro digital?

El BCE plantea el euro digital como complemento del efectivo: sería dinero del banco central en formato electrónico, de curso legal y utilizable donde se acepten pagos digitales en toda la zona del euro. El objetivo declarado es preservar la libertad de pago de los europeos y asegurar que el dinero soberano siga siendo una opción universal en la vida cotidiana.

Cipollone argumentó que la transformación de los pagos es a raíz de un cambio del patrón de consumo ya que, entre 2019 y 2024, el uso de efectivo en establecimientos físicos cayó del 72% al 52% en volumen y del 47% al 39% en valor. Los pagos online sufrieron una caída aún más marcado del uso del efectivo del 68% al 40% en volumen y del 40% al 24% en valor. Frente a esa tendencia, el euro digital pretende garantizar que el dinero público siga presente donde los ciudadanos hacen sus compras.

Soberanía frente al exterior

Europa es cada vez más dependiente de soluciones de pago no europeas lo que supone un riesgo de soberanía. Según el BCE, dos tercios de las transacciones con tarjeta en la zona del euro son procesadas por esquemas internacionales. En 13 de los 20 países del zona euro, los pagos diarios en tienda dependen totalmente de esos sistemas externos. Los países bálticos fueron citados como ejemplo por Cipollone.

Esa dependencia, afirma el BCE, reduce la competencia ya que se ven reflejado en mayores comisiones para las empresas y, por ende, precios más altos para consumidores. Asimismo, pone en entredicho la capacidad de independencia de la zona euro en un ámbito crítico: el dinero y los pagos. El euro digital se plantea así como una alternativa europea que permitiría fijar estándares propios y disminuir la dependencia de decisiones tomadas fuera de la Unión lo cual permitiría una economía más sana con mayor productividad (menores costes).

Impulso a empresas de pagos e innovación transfronteriza

Defendió que el euro digital no es solo un medio público de pago sino también una infraestructura que podría potenciar a las empresas de pagos europeas. El nuevo proyecto proporcionaría una plataforma con estándares abiertos y una red de aceptación paneuropea que permitiría que las instituciones financieras (bancos, fintechs y otros proveedores) escalaran su actividad con una eficiencia de costos y ofrecer servicios innovadores a consumidores y empresas. También remarcó que, pese a la innovación avanzada del sector financiero estas nuevas soluciones aún encuentran dificultades para cruzar fronteras. Esta barrera de expansión podría verse solventada en gran medida por la aceptación legal y técnica del euro digital.

Resiliencia: diseño técnico orientado a continuidad operativa

El BCE presenta la resiliencia como un argumento central: los pagos son infraestructura crítica, y los pagos digitales dependen de la robustez de la infraestructura. Cipollone aludió a incidentes (por ejemplo, sabotajes en el Mar Báltico) para subrayar la fragilidad potencial de sistemas conectados. Para mitigar riesgos, el diseño del euro digital incorporará tres características clave:

  1. Una infraestructura distribuida en al menos tres regiones (con múltiples servidores en cada una) para evitar paradas totales ante ciberataques u otros fallos.
  2. Aplicación propia del BCE que permitirá cambiar entre proveedores de forma fluida para mantener el servicio si un proveedor falla (reduciendo los plazos de producción y los costes por accidentes)
  3. Capacidad de funcionamiento offline, de modo que los pagos sean posibles aun sin conexión a internet, sin cajeros operativos o sin cobertura de teléfono (cuestión vital como fue demostrado por el pánico del apagón en la península ibérica)

Además, el proyecto incorpora contribuciones técnicas de varios países del área del euro, incluidas las experiencias de los Estados bálticos, para recoger buenas prácticas y reforzar la capacidad de soportar crisis o ataques.

Por ende, se puede apreciar la utilidad técnica del euro digital al preservar la soberanía, resiliencia y productividad de la zona euro. Sin embargo, hay que recordar que la soberanía de las naciones es la principal y mas vital (de acuerdo con el principio de autodeterminación) y se debe valorar la independencia de los estados miembros en la aplicación del euro digital. Por ejemplo, que cada país tenga un servidor propio para, en el caso de que alguno de los principales, poder continuar con sus pagos digitales.

 

Bibliografía:

European Central Bank. (2025, 29 septiembre). Digital euro: protecting our freedom, autonomy and security. https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2025/html/ecb.sp250929~9a94367d26.es.html