Si entras en la fábrica de Independent Record Pressing en Nueva Jersey, el aire huele a plástico caliente y vapor. Allí, las prensas escupen más de 40.000 discos a la semana utilizando "galletas" de PVC derretido. Es una escena industrial que parece sacada de 1950, pero que está generando más dinero hoy que en las últimas tres décadas.
Si conduces hoy por las carreteras rurales del centro de Florida, el paisaje ya no es el mar de verde vibrante y esferas naranjas que definía las postales del siglo XX. En su lugar, encontrarás hileras de árboles esqueléticos, con hojas amarillentas y ramas muertas, luchando por respirar. La industria de la naranja de Florida, un gigante
Charles de Gaulle solía decir que Europa era un caballo (Alemania) y Francia su jinete. Esa metáfora, que definió la diplomacia continental durante medio siglo, acaba de quedar obsoleta. La semana pasada, en Roma, el Canciller alemán Friedrich Merz no buscó la complicidad del Elíseo, sino la del Palazzo Chigi. En una cumbre histórica,
La Unión Europea, tal como la conocemos —un club de iguales donde cada miembro tiene voz, voto y veto—, podría tener los días contados. En un despacho de Bruselas, se está redactando el fin del sistema de adhesión basado en el mérito que ha regido desde la Guerra Fría. La razón no es burocrática, sino de supervivencia geopolítica.
Febrero de 2026 ha amanecido en Europa con una imagen que contradice el espíritu fundacional de la Unión: colas interminables. En los aeropuertos, los turistas extracomunitarios esperan hasta tres horas para ser escaneados por máquinas; en las fronteras terrestres de los Balcanes, una fila kilométrica de camiones bloquea las terminales
Durante casi medio siglo, el artículo más sagrado de la política venezolana fue la propiedad estatal absoluta de los hidrocarburos. Desde la nacionalización de 1976, y reforzado violentamente durante la era chavista con la Ley de Hidrocarburos de 2001, el Estado, a través de PDVSA, debía mantener obligatoriamente el control (al menos
Hoy en día, la Inteligencia Artificial no es simplemente un sector puntero de la economía; a efectos prácticos, es la economía. Los mercados financieros han descontado un escenario de "milagro tecnológico" infalible, donde el fracaso no es una opción. Gigantes como Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon están comprometiendo sumas de capital
La imagen fue histórica: Nicolás Maduro, ante un tribunal federal de Estados Unidos, declarándose "no culpable" de cargos de narcoterrorismo tras ser capturado en una operación militar estadounidense. Donald Trump justificó el despliegue naval y la destrucción de embarcaciones civiles en el Caribe como una lucha contra el narcotráfico.
Es una de las anomalías más desconcertantes de la economía moderna. En teoría, el mundo debería estar pagando precios exorbitantes por la energía. Con tensiones geopolíticas incendiarias que van desde Irán hasta Venezuela, pasando por una guerra de desgaste en Europa del Este, la lógica tradicional del mercado dictaría que el precio
Hasta la semana pasada, el dólar estadounidense era el "hombre de teflón" de las finanzas globales. Nada se le pegaba. Ni las amenazas arancelarias, ni la retórica incendiaria del presidente Trump contra el orden global. El "Índice Dólar" (DXY) se mantenía estoicamente estable. Pero la gravedad ha vuelto con venganza. En los últimos