Las acciones del gigante del software y la computación en la nube Oracle Corp. (ORCL) han registrado un retroceso superior al 6% en la Bolsa de Nueva York durante la sesión de este jueves 24 de septiembre de 2026. La oleada de ventas institucionales se desencadenó de manera inmediata tras publicarse diversas informaciones financieras que revelan graves complicaciones operativas, regulatorias y crediticias en torno a su principal activo en desarrollo: el mega complejo de centros de datos conocido como Project Jupiter, ubicado en el estado de Nuevo México.
El núcleo de la incertidumbre se aceleró tras confirmarse que Oracle ha enviado una notificación formal de fuerza mayor a Stack Infrastructure —compañía participada por la gestora de activos Blue Owl Capital y encargada de levantar las instalaciones— con el objetivo de blindar su balance y diferir sus compromisos económicos de arrendamiento en caso de que la infraestructura no logre entrar en funcionamiento en el plazo previsto para 2028. El proyecto, concebido con una capacidad masiva de 2,45 gigavatios sobre una superficie de más de 560 hectáreas, representa la columna vertebral de la alianza estratégica Stargate impulsada junto a OpenAI y el grupo japonés SoftBank para abastecer la creciente demanda de potencia de cálculo orientada a la inteligencia artificial generativa.
Las dificultades sobre el terreno se han intensificado en las últimas semanas en dos frentes simultáneos:
- Oposición comunitaria y cuello de botella medioambiental: El emplazamiento afronta un creciente rechazo social en el condado de Doña Ana debido a la presión extrema que la refrigeración de las instalaciones ejercería sobre las reservas de agua locales en una zona árida, sumado al retraso en las autorizaciones administrativas sobre la calidad del aire y la conexión a la red de alta tensión para la microrred eléctrica proyectada.
- Presión y descuento en el mercado de crédito: La alarma se trasladó a los mercados de deuda después de que el tramo sindicado de préstamos bancarios por valor de 18.000 millones de dólares (más de 16.500 millones de euros) concedido por un consorcio de una veintena de entidades financieras comenzara a cotizar con un notable descuento en el mercado secundario, situándose en rangos de entre 89 y 91 centavos de dólar. Las dificultades de los bancos colocadores para sindicar este paquete entre inversores institucionales reflejan el recelo del mercado ante el apalancamiento intensivo vinculado a las infraestructuras de IA.
El castigo bursátil sufrido por Oracle ha arrastrado consigo a los principales socios industriales y financieros vinculados al desarrollo de la infraestructura, registrando descensos del 4% en Blue Owl Capital, caídas del 5% en Bloom Energy —proveedor de las pilas de combustible para el suministro energético del recinto— y pérdidas del entorno del 6% en SoftBank.
Aunque los portavoces oficiales de Oracle han insistido en que el calendario marco del proyecto se mantiene según lo previsto y han ratificado su compromiso con la inversión en Nuevo México, la invocación de medidas de fuerza mayor evidencia las crecientes fricciones físicas y energéticas a las que se enfrentan los grandes conglomerados tecnológicos. En un momento en que las firmas de calificación crediticia mantienen la solvencia de la corporación bajo estricta vigilancia por el rápido aumento de su gasto de capital en centros de datos, los problemas en Project Jupiter confirman que la disponibilidad de suministro eléctrico y la viabilidad medioambiental se han consolidado como el mayor obstáculo operativo para sostener el crecimiento de la computación avanzada.
