No todas las defensas corporativas dañan la economía de la misma manera.

¿Por qué protegerse de la Competencia asfixia la productividad?

Se desmonta la idea tradicional de que cualquier barrera de entrada es perjudicial por igual y demuestra que las tácticas defensivas de las empresas líderes tienen matices cruciales.

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Asfixia 24h

En el complejo tablero de la economía global, donde las grandes corporaciones luchan por mantener su hegemonía, una investigación reciente ha sacudido los cimientos de la política de competencia. El Banco de España, a través del documento de trabajo publicado este mismo mes de enero de 2026 por el economista Iacopo Varotto, ha revelado una conclusión contraintuitiva que podría redefinir cómo los gobiernos regulan a los gigantes del mercado. El estudio, titulado: «Blocking the Blockers? Diversity Matters», desmonta la idea tradicional de que cualquier barrera de entrada es perjudicial por igual y demuestra que las tácticas defensivas de las empresas líderes tienen matices cruciales. Según esta investigación, no todas las defensas corporativas dañan la economía de la misma manera, pues existe una diferencia abismal entre bloquear la entrada de nuevos competidores y bloquear la imitación tecnológica, siendo esta última la verdadera asesina de la productividad agregada.

El análisis parte de una premisa fascinante sobre el comportamiento de las empresas dominantes, las cuales no solo invierten en mejorar sus productos, sino que destinan ingentes recursos a lo que el autor denomina inversión defensiva (gasto destinado a preservar rentas sin mejorar la eficiencia). Estas tácticas incluyen desde el cabildeo regulatorio hasta el patentamiento estratégico, diseñado no para innovar, sino para crear matorrales legales que impidan a los rivales operar. El modelo de equilibrio general desarrollado por Varotto distingue dos márgenes de entrada empresarial: la aparición de nuevas marcas en mercados existentes y la creación de líneas de productos totalmente nuevas. La distinción es vital porque, según el documento, cuando se prohíbe a las empresas líderes bloquear la imitación de sus tecnologías, la Productividad Total de los Factores (medida de eficiencia técnica y organizativa) se dispara un 4,68%, una cifra extraordinariamente alta que supera incluso los beneficios de una prohibición total de cualquier táctica defensiva.

El mecanismo económico detrás de este fenómeno es tan elegante como revelador. Cuando se impide a los líderes tecnológicos bloquear la imitación, estos se ven expuestos a una rivalidad intensa por parte de sus seguidores más inmediatos, quienes intentan copiar y mejorar su tecnología para cerrar la brecha competitiva. Ante la amenaza de ser alcanzados, los líderes de alta productividad no tienen más opción que huir hacia adelante mediante la innovación genuina, lo que eleva la eficiencia de toda la economía. Por el contrario, el estudio señala que prohibir exclusivamente las barreras de entrada a nuevos competidores puede ser contraproducente y reducir la productividad en un 2,39%. Esto ocurre porque facilitar la entrada indiscriminada en mercados dominados por líderes de baja productividad reduce los incentivos de estos para mejorar, al tiempo que fragmenta el mercado con una proliferación de empresas ineficientes que no aportan valor real.

La oportunidad en la imitación

Para el tejido empresarial y los emprendedores, las implicaciones de este estudio son profundas y señalan un cambio de paradigma en la estrategia de negocio. Si las políticas de competencia comienzan a alinearse con las conclusiones de Varotto, es probable que veamos un entorno regulatorio más permisivo con la entrada de nuevas marcas, pero mucho más estricto contra las barreras de propiedad intelectual que frenan la difusión del conocimiento. Esto abre una ventana de oportunidad crítica para las empresas emergentes o startups que basan su modelo en la adopción tecnológica (proceso de integrar innovaciones ya existentes). En un escenario donde se penalice el bloqueo a la imitación, los emprendedores no necesitan reinventar la rueda, sino que pueden centrar sus esfuerzos en alcanzar la frontera tecnológica establecida por los líderes, mejorando marginalmente los procesos existentes sin temor a represalias legales desproporcionadas.

Desde el punto de vista del consumidor y la economía real, el documento advierte sobre un trade-off o intercambio inevitable entre eficiencia y variedad. Eliminar las defensas corporativas mejora la eficiencia técnica de las empresas, pero reduce significativamente la variedad de productos (cantidad de opciones diferenciadas disponibles), ya que las grandes empresas utilizaban la proliferación de marcas como una barrera defensiva. Para el emprendedor astuto, esto significa que el mercado futuro podría tener menos productos «clónicos» lanzados por grandes conglomerados para saturar las estanterías, dejando huecos libres para productos de nicho genuinamente diferenciados. La clave del éxito en este nuevo entorno no será la mera entrada al mercado, sino la capacidad de escalar rápidamente mediante la asimilación de las mejores prácticas de los líderes industriales, aprovechando que estos ya no podrán usar sus patentes defensivas como un muro infranqueable.

Hacia una fiscalidad inteligente

La conclusión más audaz del documento del Banco de España no es solo diagnóstica sino propositiva, sugiriendo que la herramienta más efectiva para corregir estas distorsiones no es necesariamente la ruptura de empresas, sino una política fiscal quirúrgica. Varotto propone un esquema de impuestos sobre beneficios (gravamen aplicado a las ganancias netas) escalonado según la productividad de la empresa. La lógica es implacable: los líderes de baja productividad, que son esenciales para la creación de nuevos productos, deberían tener impuestos bajos o nulos. Los líderes de productividad media tendrían un tipo moderado. Sin embargo, los líderes de la frontera tecnológica, aquellos «superestrellas» que son los más propensos a bloquear la imitación para proteger sus rentas, deberían enfrentar la carga fiscal más alta.

Esta propuesta de impuesto escalonado lograría recuperar casi dos tercios de la pérdida de productividad causada por las inversiones defensivas. Al gravar más a los líderes más eficientes, se desincentiva su gasto en tácticas de bloqueo y, paradójicamente, se estimula su inversión en innovación productiva para mantener sus márgenes después de impuestos. Es un enfoque que se aleja de las multas antimonopolio tradicionales y aboga por usar el código fiscal como un bisturí regulatorio. El análisis de tendencias sugiere que los reguladores están buscando formas de disciplinar a los gigantes tecnológicos sin destruir su capacidad de innovación, y este modelo ofrece una vía intermedia: permitir que sean grandes, pero hacer fiscalmente doloroso que utilicen su tamaño para impedir que otros les copien.

Un salvavidas para la productividad

En el contexto actual de 2026, donde la Unión Europea sigue desplegando los efectos de la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales, las conclusiones de este paper resuenan con especial fuerza. Europa lleva años luchando contra el estancamiento de la productividad frente a Estados Unidos y China, y organismos como la Comisión Europea han empezado a sancionar duramente a las grandes tecnológicas por prácticas anticompetitivas. Sin embargo, el enfoque europeo ha sido a menudo criticado por burocrático. La propuesta de Varotto ofrece a Bruselas una alternativa más dinámica: en lugar de gestionar complejas listas de «guardianes de acceso», se podría utilizar la fiscalidad corporativa para incentivar la difusión tecnológica, algo vital para un continente que necesita desesperadamente que sus pymes adopten tecnologías de vanguardia.

Para España, las lecciones son aún más urgentes y prometedoras debido a su crónica debilidad en productividad y el pequeño tamaño medio de sus empresas. Según informes recientes de 2025 de instituciones como Fedea o la Fundación BBVA, el crecimiento de la productividad española sigue siendo anémico, lastrado por un tejido empresarial donde las pequeñas empresas tienen dificultades para crecer y convertirse en medianas.

  • Ventaja para España: Una política que penalice el bloqueo a la imitación beneficiaría enormemente al tejido de pymes español, permitiéndoles absorber tecnología de las grandes empresas del IBEX 35 sin barreras artificiales, lo que facilitaría su crecimiento y la creación de esas empresas «gacela» que tanto faltan en la economía nacional.
  • Riesgo a evitar: El documento advierte que atacar indiscriminadamente todas las defensas (incluyendo el bloqueo a la entrada) puede ser perjudicial. España debe tener cuidado de no desincentivar la creación de nuevas líneas de negocio por parte de sus pocas grandes empresas multinacionales, ya que ellas son el motor de la variedad de productos.
  • Contexto: Aplicar un impuesto escalonado por productividad podría ser políticamente complejo en un mercado fragmentado como el español, pero se alinea con la necesidad de modernizar el sistema productivo sin depender exclusivamente de salarios bajos.

Referencias:

Blocking the Blockers? Diversity Matters. (2026, 21 enero). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/documentos-trabajo/blocking-the-blockers-diversity-matters.html

Juan, J. (2026, 16 enero). El desempeño de la productividad en España y sus causas. Fundación de Estudios de Economía Aplicada. https://fedea.net/el-desempeno-de-la-productividad-en-espana-y-sus-causas/

BOE.es – DOUE-L-2025-81187 Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1571 de la Comisión, de 29 de julio de 2025, por el que se establecen disposiciones de aplicación del Reglamento (UE) no 910/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que respecta a los formatos y procedimientos de los informes anuales de los organismos de supervisión. (s. f.-b). https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2025-81187