La inflación en la zona euro parece estar bajo control, aunque con ligeros ajustes a corto plazo. Según la última Encuesta a los Analistas Económicos publicada por el Banco Central Europeo para el cuarto trimestre de 2025, las expectativas de inflación general han sido revisadas ligeramente al alza para el próximo año. Los expertos consultados ahora esperan que la inflación HICP se sitúe en el 2.1% en 2025, un pequeño aumento desde el 2.0% que preveían en el trimestre anterior.
Este ajuste se debe principalmente a los últimos datos económicos que han llegado. Sin embargo, esta revisión no altera el panorama general de desinflación. Para los años siguientes, las previsiones se mantienen sin cambios, con una inflación esperada del 1.8% en 2026 y un retorno al 2.0% en 2027. Lo más significativo es que la expectativa a largo plazo, fijada en el año 2030, permanece firmemente anclada en el 2.0%, la cifra objetivo del Banco Central Europeo. Esta estabilidad se ve respaldada por factores moderadores, como la dinámica contenida de los precios de la energía, especialmente del petróleo Brent y el gas natural.
La inflación subyacente: el núcleo persistente
Si bien la inflación general marca una senda clara, los economistas prestan especial atención a la inflación subyacente (la que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos) para entender la verdadera tendencia. En este frente, las noticias son similares, ya que las expectativas para 2025 también se han revisado al alza en 0.1 puntos porcentuales, situándose ahora en el 2.4%. No obstante, al igual que la inflación general, se espera que la subyacente converja al objetivo, con pronósticos sin cambios del 2.0% para 2026, 2027 y el largo plazo (2030).
El Banco Central Europeo indica que la inflación en el sector de los servicios es la que se muestra más alta y persistente. Esto se debe a la repercusión de los pasados aumentos de costos, la relativa fortaleza de los mercados laborales y un crecimiento de los salarios todavía robusto. A pesar de esta persistencia, los analistas señalan que el impulso de la inflación de los servicios continúa moderándose. Por otro lado, se espera que la inflación de los bienes industriales no energéticos siga siendo moderada, ayudada en parte por la apreciación del euro, que abarata las importaciones.
Crecimiento económico ligero pero resiliente
En el frente del crecimiento del PIB, las noticias son discretamente positivas. Los analistas han revisado ligeramente al alza sus expectativas para 2025, esperando ahora un crecimiento del 1.2%, frente al 1.1% anterior. Esta mejora se debe en gran medida a un resultado de crecimiento mejor de lo esperado en el segundo trimestre de 2025. Las previsiones para 2026 y 2027 permanecen sin cambios, en el 1.1% y el 1.4% respectivamente, con una expectativa a largo plazo que se mantiene estable en el 1.3%. Los expertos esperan, en general, un fortalecimiento gradual del crecimiento económico en los próximos trimestres.
Este panorama de crecimiento modesto se complementa con un mercado laboral sorprendentemente fuerte. Las expectativas para la tasa de desempleo no han sufrido ningún cambio. Los analistas prevén que el desempleo en la Eurozona se mantenga en el 6.3% en 2025 y 2026, y que luego descienda al 6.2% en 2027, nivel en el que se espera que permanezca a largo plazo. El informe destaca que las condiciones del mercado laboral se han mantenido resilientes y relativamente estables en los últimos meses, a pesar de que se han observado algunos signos de posible debilitamiento.
Los motores ocultos de la economía
El Banco Central Europeo se basa en un conjunto de previsiones sobre otras variables clave que actúan como los verdaderos motores de la economía:
- Los tipos de interés que fija el propio banco: los analistas esperan que el tipo de la facilidad de depósito se mantenga en el 2.0% a finales de 2025, baje muy ligeramente al 1.9% a principios de 2026, para luego subir gradualmente al 2.1% en 2027 y al 2.25% en 2030. Esto sugiere que los mercados esperan un camino de política monetaria muy estable y predecible, sin grandes sobresaltos.
- Los salarios: El crecimiento de los sueldos nominales es clave para la inflación de servicios. La encuesta prevé una moderación significativa, pasando de un crecimiento del 4.5% en 2024 al 3.5% en 2025, y estabilizándose en torno al 2.9% en 2026 y 2027. Esta desaceleración salarial es fundamental, ya que permite que la inflación subyacente baje sin necesidad de provocar un aumento drástico del desempleo.
- Precio del petróleo estable: en torno a los 64 y 68 dólares por barril hasta 2030, y una apreciación continua del euro frente al dólar, esperando que el tipo de cambio alcance 1.20 en el largo plazo.
España: ¿Cómo se ve?
La economía española es una economía grande y abierta, profundamente integrada en la unión monetaria, por lo que las previsiones de la Eurozona marcan el entorno en el que operarán las empresas y los hogares españoles. El pronóstico de crecimiento del 1.2% para 2025 define la salud de los principales socios comerciales de España, siendo un indicador clave para las exportaciones españolas, uno de los motores de su economía. Un fortalecimiento gradual de Europa es una noticia positiva para la industria y el turismo nacional.
El impacto más directo para el bolsillo de los ciudadanos vendrá de los tipos de interés. La previsión de que el tipo de depósito del BCE se estabilizará en torno al 2.0% o 2.25% a medio plazo es una referencia fundamental para el Euríbor, el índice al que están ligadas la mayoría de las hipotecas variables en España. La estabilidad prevista en la encuesta sugiere que los hogares y las empresas no deberían esperar grandes perturbaciones en el coste del crédito. Asimismo, la moderación de la inflación en la eurozona es vital para España. Si la inflación española se mantiene por encima de la media europea, el país pierde competitividad, pero si logra converger, se beneficia de un entorno de precios estable dictado por la política monetaria común.
A retener
La Encuesta a los Analistas Económicos (SPF) actúa como un termómetro fundamental para la política monetaria. Su valor no reside solo en los pronósticos en sí, sino en que agrega las opiniones de docenas de expertos del sector privado, financiero y de investigación. Esta visión colectiva es un dato clave que el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo utiliza para tomar sus decisiones sobre los tipos de interés.
Su función más importante es medir si las expectativas de inflación a largo plazo están «ancladas». El hecho de que los analistas mantengan firmemente su previsión a largo plazo en el 2.0%, exactamente el objetivo del banco, es una señal de éxito y credibilidad para la autoridad monetaria. Indica que los mercados y expertos confían en que el BCE ha hecho su trabajo para controlar la inflación.
Para los mercados globales, esta encuesta es una hoja de ruta para anticipar los movimientos del BCE, lo que influye en los mercados de bonos y divisas en todo el mundo.
Bibliografía
European Central Bank. (2025c, octubre 31). The ECB Survey of Professional Forecasters – Fourth quarter of 2025. https://www.ecb.europa.eu/stats/ecb_surveys/survey_of_professional_forecasters/html/ecb.spf2025q4.es.html
European Central Bank. (2024, 1 octubre). Expectations surveys, central banks and the economy. https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2024/html/ecb.sp241001~27385f20d3.es.html
