El acuerdo de asociación alcanzado en 2024 podría materializarse en una aplicación provisional a principios de 2026. La «unión» de las dos zonas económicas podría transformar la relación económica y política entre los países que lo conforman. Siendo la población conjunta de 770 millones de personas y conformando el 25% del PIB global, son palabras mayores a nivel de la evolución del libre comercio en el mundo. Asimismo, el tratado busca eliminar más del 90% de los aranceles bilaterales y establece un marco jurídico estable para fomentar la actividad comercial, la inversión, y la cooperación institucional.
Beneficios con diferencias
La Unión Europea eliminara casi inmediatamente el 92% de los aranceles aplicados a importaciones de Mercosur. En cambio, la aplicación por el lado opuesto se efectuaría de manera escalonada a lo largo de un plazo de hasta 30 años. Se pretende proteger a industrias sensibles (el automotriz y la maquinaría pesada) y con este proceso alcanzar la eliminación del 91% de los aranceles aplicados a productos de la Unión.
El resultado de esta asimetría permitirá a las economías sudamericanas el tiempo de adaptarse a la nueva situación comercial. Al mismo tiempo, se beneficiarían del comercio bilateral, el cual se proyecta que aumente hasta un 20%, siendo Paraguay una de las partes mas beneficiadas (el PIB incrementaría un 10% según estimaciones).
Por parte de la UE, se abriría hacia un mercado de más de 270 millones de personas con abundantes recursos naturales y teniendo una ventaja respecto a otros importadores. Se estima que las exportaciones europeas a los países de Mercosur podrían crecer hasta un 40%, beneficiando a sectores estratégicos como maquinaria, farmacéutica, automóviles y servicios financieros.
Tendencia hacia el “nearshoring”
El principal inversor en el Mercosur es la Unión Europea, con un stock de más de 340.000 millones de euros. Esta situación se acentuaría con la implementación del acuerdo. El fenómeno del «nearshoring» se podría generalizar en empresas europeas que buscar recortar costes en la cadena de suministro asentándose sus operaciones en países del continente sudamericano. Además, la cercanía a los recursos naturales y las energías limpias (un sector que ha avanzado mucho en los últimos años).
La Comisión Europea también menciono que el acuerdo pretendía incluir a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) para que puedan verse beneficiadas por la simplificación normativa y la reducción de burocracia. Sin embargo, se requerirá cierto «mimo» de políticas económicas activas para crear ese puente.
¿No solo económico? Social y Ambiental
Pese a que el principal enfoque del acuerdo es mejorar la actividad comercial y empresarial entre los dos bloques, no se ha obviado el apartado social y ambiental para prevenir posibles efectos negativos de la apertura. Las clausulas incluidas siguen el sendero previamente estipulado por el Acuerdo de París respecto a los derechos humanos y los estándares laborales. Esto ha generado controversia con algunos miembros de la Unión Europea que mantienen ciertas reservas sobre estas adiciones junto a las falta de protección de ciertos sectores europeos como la agricultura.
Reacciones al potencial acuerdo
Al ser un evento reciente no se pueden discernir con total seguridad la postura que adoptaran el sector privado y los distintos gobiernos hacia este acuerdo. Sin embargo, su puede esperar que China busque mantener su estrategia de inversión en infraestructura y energía para solidificar su posición como uno de los principales socios comerciales de Sudamérica. Además, en lo que corresponde a las multinacionales, algunas empresas europeas (Siemens o Bayer) han mostrado interés en ampliar su presencia en el continente, especialmente Brasil. El sector agroexportador sudamericano también una oportunidad de otro mercado de alto poder adquisitivo mientras que las industrias manufactureras temen la competencia desigual de las grandes empresas europeas.
Desafío prometedor
El tratado Mercosur–UE es percibido como una oportunidad histórica que promete crecimiento económico, atracción de inversiones y un fortalecimiento institucional. Pero su éxito dependerá de la capacidad de los gobiernos del Mercosur y la Unión Europea de acompañar con la apertura de políticas de competitividad justa y protección de sectores vulnerables (para ambos lados).
En un mundo tensionado por disputas comerciales y rivalidades geopolíticas, este acuerdo emerge como un gesto de confianza en la cooperación multilateral pero con ciertos asteriscos que pueden suponer su final.
Bibliografía:
Bianco, M. D., & Haring, A. (2025, 22 septiembre). Latam | El acuerdo Mercosur-Unión Europea: una oportunidad histórica. BBVA Research. https://www.bbvaresearch.com/publicaciones/latam-el-acuerdo-mercosur-union-europea-una-oportunidad-historica
