Los datos presentados por la OCDE son contundentes y dibujan un panorama de desigualdad estructural. Se estima que en los países de la OCDE existen 34 millones de «emprendedores desaparecidos», personas que pertenecerían al ecosistema empresarial si su grupo social tuviera la misma tasa de creación de empresas que los hombres de 30 a 49 años. De esa cifra asombrosa, el 70%, es decir, 24.8 millones, son mujeres. Esta brecha no es solo de participación, sino fundamentalmente de capital. El informe subraya que las mujeres empresarias tienen aproximadamente un 25% menos de probabilidades de utilizar préstamos bancarios para financiar sus negocios y, cuando lo hacen, tienden a recibir cantidades más reducidas, pagar tasas de interés más altas y se les exige más garantías que a sus homólogos masculinos.
El abismo es aún más pronunciado en el sector del capital riesgo (financiación para startups con alto potencial), una herramienta vital para el crecimiento acelerado. A nivel mundial, solo el 2% de las inversiones de capital riesgo se destinan a equipos fundadores compuestos exclusivamente por mujeres. Esta disparidad no solo limita el tamaño inicial de las empresas dirigidas por mujeres, sino que también las condena a operar en sectores con menores márgenes de beneficio y frena sus ambiciones de crecimiento y exportación.
¿Por qué falla el sistema? Las barreras ocultas
El informe de la OCDE profundiza en las causas de esta brecha de financiación, identificando barreras complejas tanto en el lado de la oferta de capital como en el de la demanda. Por el lado de la oferta, el problema central son los sesgos inconscientes. La falta de diversidad en los propios fondos de inversión, donde la escasa representación de mujeres en los comités de decisión perpetúa un ciclo de financiación que favorece a perfiles similares a los de quienes deciden. Además, muchos productos financieros no están alineados con las necesidades reales de las empresas dirigidas por mujeres, que a menudo son de menor tamaño o están en sectores de servicios. Por lo que estos mismos fondos de inversión están perdiendo oportunidades de negocio que no requieren cantidades elevadas de capital, pero que pueden crear beneficios exponenciales (sector de servicios).
Por el lado de la demanda, el informe identifica varios factores. Las mujeres empresarias a menudo reportan niveles más bajos de alfabetización financiera, lo que puede reducir su capacidad para navegar el complejo sistema financiero. También es más probable que posean menos garantías personales o colaterales. Sin embargo, uno de los hallazgos más preocupantes es el fenómeno de las «prestatarias desanimadas». Muchas mujeres empresarias ni siquiera solicitan financiación externa porque anticipan que serán rechazadas, una profecía autocumplida que las mantiene perpetuamente subcapitalizadas. Por lo que la concienciación podría avanzar mucho para resolver este aspecto negativo.
El impacto económico: Potencial desperdiciado
Se argumenta que la subfinanciación de las empresas dirigidas por mujeres constituye un fallo de mercado e institucional que limita la innovación, la creación de empleo y la diversificación económica. La economía pierde los «efectos indirectos positivos» que estas empresas podrían generar. El informe cita estimaciones del Reino Unido que sugieren que la economía británica podría sumar un 12% adicional a su PIB si las mujeres crearan y escalaran negocios al mismo ritmo que los hombres.
Las razones para la intervención pública, según la OCDE, son claras y se basan en la eficiencia económica. Cuando el mercado falla en asignar capital a proyectos viables debido a la discriminación o a asimetrías de información, el crecimiento se ve afectado. Abordar esta brecha, por lo tanto, no es un coste, sino una inversión para desbloquear una fuente masiva de crecimiento económico que actualmente se está desperdiciando.
Retos y oportunidades
Para una emprendedora en España, el informe de la OCDE resuena con fuerza, aunque el contexto local ofrece tanto desafíos específicos como ventajas notables. España es uno de los 29 países analizados en profundidad en el informe, destacando su enfoque particular en el Fintech (tecnología financiera) como una posible solución, pero también como un riesgo. La OCDE advierte que, si bien el fintech puede democratizar el acceso al crédito, los algoritmos utilizados pueden estar integrados con los mismos sesgos de género que los banqueros humanos y, por consecuencia, no ponderar adecuadamente las oportunidades de negocio provistas.
Por otro lado, la emprendedora española parte de una base sólida en comparación con otros países. España cuenta con uno de los niveles más altos de formación universitaria entre sus emprendedoras (95% según el Mapa del Emprendimiento 2024 de South Summit). Además, la brecha de actividad emprendedora se está cerrando, con una tasa de actividad temprana (TEA) femenina del 8.6% frente al 9.0% masculino, según el informe GEM España 2023-2024.
La ventaja más significativa es el fuerte apoyo institucional público. Organismos como ENISA (Empresa Nacional de Innovación) han demostrado un compromiso activo. En 2023, ENISA financió 127 proyectos liderados por mujeres, movilizando 27.2 millones de euros, lo que representa el 26% de sus operaciones. Una emprendedora española debe priorizar estas vías de financiación pública (como las líneas ENISA o las ayudas del Instituto de las Mujeres) donde existe un mandato explícito de igualdad. Además, existen programas específicos como el «Programa F», enfocado precisamente en la alfabetización financiera y digital de las mujeres, alineándose directamente con las recomendaciones de la OCDE.
El principal riesgo, identificado tanto por la OCDE como por los informes locales (GEM España), es que las mujeres en España siguen arrancando sus negocios con mucho menos capital inicial (una media de 5,000 euros frente a 15,000 de los hombres). Esto las hace más vulnerables. Para evitarlo, es crucial animarse y diversificar las fuentes de financiación, no solo el ahorro personal. La recomendación es diversificar las fuentes de financiación desde el primer día, combinando el apoyo público (ENISA) con la búsqueda activa de redes de «ángeles inversores» que sí están enfocadas en mujeres.
Soluciones propuestas por la OCDE
No existe una solución única, sino que se requiere un ecosistema de apoyo. Se insta a los gobiernos a ir más allá de los préstamos tradicionales y estimular una gama diversa de instrumentos, incluyendo micro financiación, garantías de préstamos y la promoción del capital riesgo dirigido a mujeres.
Un pilar fundamental es la alfabetización financiera. El informe recomienda vincular el apoyo financiero con el no financiero, como la formación, el asesoramiento y la consultoría. Otra solución clave es aprovechar el potencial de las innovaciones Fintech, pero asegurando que se diseñen marcos regulatorios que eviten la discriminación algorítmica.
Referencias:
Kishinchand, I. (2024, 22 octubre). South Summit, en colaboración con IE University, presenta el Mapa del Emprendimiento 2024. El Referente. https://elreferente.es/actualidad/south-summit-en-colaboracion-con-ie-university-presenta-el-mapa-del-emprendimiento-2024
De Innovación Sme Sa, E.-. E. N. (s. f.). #LíneasENISA2023. https://www.enisa.es/es/actualidad/noticias/enisa-vuelve-a-crecer-en-2023-485
Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades – AYUDAS A LA FINANCIACIÓN. (s. f.). https://www.inmujeres.gob.es/areasTematicas/Emprendimiento/ProgFacilitarFinanciacion.htm
De Innovación Sme Sa, E.-. E. N. (s. f.-a). #InformeGEM2025. https://www.enisa.es/es/actualidad/estudios-informes/presentacion-del-informe-gem-espana-2024-2025-639
OECD/GWEP (2025), Bridging the Finance Gap for Women Entrepreneurs: Insights from Academic and Policy Research, OECD Studies on SMEs and Entrepreneurship, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/75b52972-en.
