Con la crisis financiera se reveló la relación de dependencia mutua entre los bancos de un país y la deuda de su propio gobierno y cómo eso suponía una gran debilidad para la economía de un país. Cuando un gobierno muestra signos de debilidad financiera, el valor de su deuda (los bonos soberanos) cae, golpeando directamente el balance de sus bancos nacionales que poseen gran cantidad de esa deuda. A la inversa, si los bancos entran en problemas, el gobierno debe acudir a su rescate, lo que deteriora la salud financiera del propio país.
El Banco de España busca analizar las diferentes propuestas regulatorias que buscan mitigar este riesgo, pero concluye que la mayoría de las soluciones propuestas podrían tener efectos secundarios significativos, tanto para los bancos como para los mercados de bonos.
El fantasma de la crisis de 2010
Para entender el debate actual, es fundamental comprender por qué los bancos acumulan tanta deuda de sus propios gobiernos. Las entidades de crédito invierten en deuda soberana nacional por razones económicas fundadas. Estos mercados de deuda pública suelen ser los más profundos y líquidos (donde es más fácil comprar y vender) de cada jurisdicción. Esto convierte a los bonos en el instrumento ideal para que los bancos mantengan sus reservas de liquidez y los usen como colateral (una garantía para obtener financiación) en los mercados. Además, especialmente en épocas de recesión o incertidumbre, cuando las oportunidades de prestar a empresas y familias disminuyen, la deuda pública se percibe como una inversión atractiva y segura.
El problema se agrava por la regulación actual, que en la práctica permite a los bancos aplicar un peso de riesgo cero a la deuda de cualquier país de la eurozona. Esto significa que, a efectos regulatorios, tener un bono español o alemán se considera igual de seguro que tener efectivo, por lo que los bancos no necesitan apartar capital adicional para protegerse de posibles pérdidas. Esta norma incentiva a los bancos a comprar esta deuda. El análisis del Banco de España muestra la magnitud de esta concentración, conocida como «sesgo doméstico». Según los datos de junio de 2023, los bancos españoles tenían una exposición a la deuda soberana española equivalente al 127% de su capital de máxima calidad (el CET1), mientras que en Italia esta cifra alcanzaba el 162%.
Dos caminos para la reforma
El debate regulatorio sobre cómo solucionar este nexo continúa abierto. El documento del Banco de España agrupa las soluciones propuestas en dos grandes categorías. La primera es la que los autores consideran la «solución de primer orden», que implica completar la Unión Monetaria. Esto pasaría fundamentalmente por crear un activo seguro común europeo, una especie de «eurobono» emitido y respaldado por toda la eurozona, que sirva de referencia libre de riesgo para todos. Propuestas como los ESBies (valores respaldados por bonos soberanos) son pasos en esta dirección. Este activo común es visto también como un elemento crítico para el éxito de la Unión de Mercados de Capitales.
Sin embargo, alcanzar el acuerdo político para este activo común es complejo. Por ello, la segunda categoría de soluciones, consideradas de «segundo orden”, se centra en cambiar las reglas bancarias para desincentivar la concentración de deuda nacional. Aquí se analizan varias opciones. Una sería eliminar la exención actual y obligar a los bancos a usar las calificaciones crediticias (como las de agencias de rating) para asignar un riesgo a cada bono soberano. Otra opción es aplicar un suelo de riesgo fijo, por ejemplo, del 4% o 6%, a todas las tenencias de deuda nacional. La propuesta más discutida es la introducción de cargos por concentración. Con este sistema, la deuda soberana seguiría teniendo riesgo cero hasta un cierto umbral, por ejemplo, el 100% del capital del banco, pero cualquier cantidad que supere ese límite recibiría un recargo de capital cada vez mayor.
El impacto de las nuevas reglas: un golpe directo al capital
El análisis del Banco de España realiza una simulación estática para medir cuál sería el impacto inmediato de estas nuevas reglas sobre la banca europea. Los resultados muestran que no hay una solución indolora y que el impacto varía mucho según el país. Por ejemplo, aplicar un recargo fijo del 6% a la deuda nacional tendría el mayor impacto agregado para España y Francia. En cambio, un sistema basado en las calificaciones crediticias (ratings) golpearía más fuerte a Alemania, Italia y Portugal. Esto se debe a la diferente calificación crediticia de cada país.
En términos de capital, la mayoría de las propuestas (excluyendo las más extremas) tendrían un impacto negativo agregado de entre 5 y 35 puntos básicos sobre la ratio de capital CET1 (un indicador clave de la solvencia bancaria). Aunque pueda parecer una cifra pequeña, es un impacto relevante para la rentabilidad y la capacidad de préstamo del sector. Sin embargo, algunas calibraciones de los cargos por concentración, como la propuesta por Verón en 2017, tendrían impactos desproporcionados, pudiendo alcanzar cifras de dos o tres dígitos para muchos bancos, lo que la haría inviable.
La reacción en cadena que sacudiría los mercados
El verdadero foco de preocupación no es tanto el impacto estático, sino la reacción dinámica de los bancos. El informe advierte que incluso cambios regulatorios pequeños podrían desencadenar ajustes considerables en las carteras de los bancos, con consecuencias imprevisibles para los mercados. Los bancos, lógicamente, intentarían minimizar el impacto de la nueva regulación vendiendo los activos penalizados. El estudio simula qué pasaría si los bancos, tras ser forzados a vender su exceso de deuda nacional por los cargos de concentración, usaran ese dinero para comprar otros bonos soberanos buscando la máxima rentabilidad o el mejor retorno ajustado al riesgo.
Los resultados de esta simulación dinámica son drásticos. Por ejemplo, si los bancos buscaran maximizar la rentabilidad, reducirían sus tenencias de bonos alemanes y holandeses y aumentarían las de bonos italianos y belgas. Pero si la regulación les incentivara a seguir una cartera diversificada que replique la clave de capital del BCE (la ponderación de cada país en el Banco Central Europeo), el efecto sería el contrario, provocaría ventas en Italia y Bélgica y compras en Alemania y Holanda. En todos los escenarios simulados, los bancos reducirían significativamente sus tenencias actuales de deuda francesa y española.
Aquí es donde el impacto para la economía española se vuelve más claro. Si se obligara a los bancos a migrar hacia esa cartera diversificada del BCE, los bancos en España, Grecia, Irlanda e Italia sufrirían pérdidas significativas de ingresos por intereses. El estudio calcula que estas pérdidas podrían alcanzar hasta el 15% de los beneficios que actualmente obtienen de su cartera de deuda soberana. Además, estas reglas podrían ser contraproducentes en una crisis. El informe simula un escenario de pánico en el que los inversores extranjeros venden bonos españoles, franceses e italianos. Si los bancos nacionales de esos países se ven obligados a absorber esas ventas para estabilizar el mercado, su concentración de deuda nacional aumentaría, disparando precisamente los cargos por concentración que la regla quería evitar, añadiendo más presión sobre su capital en el peor momento posible.
A retener:
Aunque las propuestas regulatorias para aplicar ponderaciones de riesgo a la deuda soberana buscan atajar un riesgo real, son soluciones de «segundo orden». Su implementación podría conllevar efectos adversos relevantes tanto para la estabilidad de los bancos como para el funcionamiento de los mercados de deuda soberana, afectando particularmente a países como España o Italia. El informe subraya que la verdadera solución, la de «primer orden», pasa por completar la Unión Monetaria y, en particular, por la creación de un activo seguro común europeo. Solo así se podrá ofrecer a los bancos una alternativa de inversión segura y líquida que no los ate al destino financiero de su propio gobierno, rompiendo el nudo diabólico de una vez por todas.
Referencias:
Diversifying sovereign risk in the Euro area: empirical analysis of different policy proposals. (2025, 3 noviembre). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/documentos-trabajo/diversifying-sovereign-risk-in-the-euro-area-empirical-analysis-of-different-policy-proposals.html
