El Milagro Ibérico | Economía Europea

España y Portugal están mejor económicamente que Alemania y Francia tras una década de austeridad

Hace apenas diez años, eran los "miscreants" fiscales de Europa, las letras "P" y "S" del despectivo acrónimo PIGS. Hoy, la historia ha dado un vuelco de 180 grados. Mientras el motor industrial alemán tose y Francia se estanca, la Península Ibérica se ha convertido en la locomotora de la Eurozona.

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Si alguien hubiera pronosticado en 2012, cuando la prima de riesgo española rozaba los 600 puntos y Portugal estaba bajo la tutela de la Troika, que en 2026 ambas naciones serían la envidia de Berlín, le habrían llamado loco. Sin embargo, los datos de Eurostat publicados esta semana son inapelables: en el último trimestre de 2025, tanto España como Portugal expandieron sus economías un 0,8%, más del doble que el anémico promedio de la Eurozona (0,3%).

No es un rebote puntual. Es una tendencia consolidada. España creció un asombroso 3,5% en 2024 y un 2,8% en 2025, superando incluso a Estados Unidos en métricas clave. Portugal, coronada por The Economist como la economía con mejor desempeño, sigue una senda similar con superávits presupuestarios que parecen ciencia ficción en el resto del continente.

¿Cómo han pasado los «villanos» de la deuda a ser los alumnos aventajados? La respuesta reside en una combinación de reformas laborales, energía verde y un boom demográfico que ha cogido a los analistas por sorpresa.

Reformas que funcionaron

El primer pilar del milagro es el empleo. Históricamente el talón de Aquiles ibérico, el mercado laboral ha mostrado una resiliencia inaudita. Las reformas progresistas del gobierno de Pedro Sánchez en España, enfocadas en reducir la temporalidad y fortalecer la negociación colectiva, han logrado lo que parecía imposible: subir el salario mínimo sin destruir empleo.

El desempleo en España ha caído del 16% en 2021 a alrededor del 10% hoy, una cifra todavía alta pero que, paradójicamente, es ahora inferior a la de varios países nórdicos como Finlandia, cuyo desempleo ha superado el 10% por primera vez desde los años 90. Más gente trabajando significa más consumo interno y menos gasto en prestaciones, un círculo virtuoso que ha saneado las cuentas públicas. Portugal, por su parte, registró el segundo mayor crecimiento del empleo en toda la UE el año pasado.

El sol como activo estratégico

Mientras la industria alemana se asfixiaba tras el corte del gas ruso, Iberia jugaba con ventaja. La llamada «excepción ibérica» y la apuesta masiva por las renovables han permitido a España y Portugal disfrutar de los precios de electricidad más bajos de Europa. Con una infraestructura de gas natural licuado (GNL) robusta y un sol que garantiza energía fotovoltaica barata, las empresas ibéricas han ganado competitividad frente a sus rivales del norte. Esto ha mantenido la inflación bajo control (comparativamente) y ha atraído inversión industrial que antes solo miraba al Rin.

El factor demográfico: Crecimiento importado

Sin embargo, los economistas advierten que hay «truco» en las cifras de PIB agregado. Una parte significativa del crecimiento español se debe a un aumento masivo de la población a través de la inmigración. La llegada de trabajadores extranjeros y los procesos de regularización han inyectado mano de obra necesaria en sectores clave como la construcción, la hostelería y la agricultura.

Si miramos el PIB per cápita, la historia es menos explosiva, aunque sigue siendo positiva: ha crecido un 40% en términos de dólares desde la pandemia, según el FMI. España está creciendo, sí, pero en gran parte porque es un país más grande, con más gente consumiendo y produciendo.

La gasolina del motor

No se puede ignorar el elefante en la habitación. El turismo ha vuelto con una fuerza huracanada, representando el 13% del PIB español y el 12% del portugués. Los servicios, impulsados por visitantes que buscan seguridad y clima, crecieron a una tasa anualizada superior al 3% a finales de 2025. Lejos de ser un sector de bajo valor añadido, el turismo post-pandemia ha demostrado ser el amortiguador perfecto contra la crisis industrial que afecta al resto de Europa.

Las sombras del éxito: Vivienda y Salarios

No todo es color de rosa en la Península. El éxito macroeconómico convive con una crisis social microeconómica.

  • Vivienda: El auge económico y turístico ha tensionado el mercado inmobiliario hasta el límite. En Lisboa y Madrid, los precios del alquiler expulsan a los locales, creando un malestar social creciente.
  • Salarios: Aunque el empleo sube, Portugal sigue teniendo algunos de los salarios más bajos de la Unión, y la productividad española sigue rezagada respecto al norte.

El «Sorpasso» estructural

Lo que estamos viendo no es solo una buena racha, sino un cambio estructural. Desde 2008, España ha acumulado más crecimiento agregado que Alemania, un dato que desmonta los estereotipos de la última década. Con Portugal proyectando superávits para 2026 y España reduciendo su déficit más rápido que Berlín, el eje de dinamismo europeo se ha mudado al sur. Iberia ha demostrado que se puede crecer reduciendo deuda, siempre y cuando tengas sol, viento y la voluntad política de reformar lo que no funciona.