En el imaginario financiero europeo, Suecia siempre ha sido la excepción virtuosa. Obligada legalmente a unirse al euro por su tratado de adhesión de 1995, el país ha esquivado hábilmente este compromiso manteniéndose fuera del mecanismo de tipos de cambio. Con una economía orientada a la exportación y el Riksbank (el banco central más antiguo del mundo) al timón, los suecos veían pocos motivos para ceder el control a Frankfurt.
Pero la complacencia se ha evaporado. La volatilidad extrema de la corona sueca en los últimos dos años ha sacudido los cimientos de esa confianza. La semana pasada, la Ministra de Finanzas del gobierno de centro-derecha rompió el silencio oficial, anunciando la creación de un panel de expertos para evaluar, por primera vez en décadas, los pros y los contras de adoptar el euro.
La caída de la Corona: Una devaluación del 25%
Para entender por qué el debate ha resucitado, hay que mirar los números. Durante el referéndum de 2003, la corona cotizaba a 9 SEK por euro. En los últimos años, esa cifra se ha desplomado hasta rozar los 12 SEK por euro. Esto representa una depreciación de aproximadamente el 25%.
Aunque recientemente la corona ha recuperado un 5% frente al euro y un sorprendente 20% frente al dólar, los analistas advierten que esto se debe más a la debilidad del billete verde que a la fortaleza sueca. Para el ciudadano de a pie, la matemática es dolorosa: su poder adquisitivo internacional se ha evaporado y las importaciones son más caras, alimentando una inflación que alcanzó un pico del 12% en diciembre de 2022, muy por encima de la media europea.
2003 vs. 2026: Cómo ha cambiado el mapa económico
El rechazo al euro en Suecia tiene una historia profunda. En el referéndum de 2003, el país dijo «No» de forma contundente:
- En contra: 56%
- A favor: 42%
En aquel entonces, el apoyo al euro se limitaba a la rica Estocolmo y al condado de Escania en el suroeste. El resto del país temía perder competitividad y soberanía. Y durante años, pareció que tenían razón. Mientras la Eurozona sufría la crisis de deuda de 2012 y el estancamiento de Italia o Francia, Suecia crecía con fuerza.
Sin embargo, la tortilla se ha dado la vuelta.
- Recesión: En 2023, la economía sueca se contrajo un 0,2%, entrando en recesión, mientras que la media de la UE logró un modesto crecimiento del 0,2%.
- Vulnerabilidad: En un entorno de guerra en Europa y tensión en el Báltico, una moneda pequeña y flotante como la corona es vista por los inversores como un activo de riesgo, susceptible a ventas masivas en caso de shock geopolítico.
El camino hacia la adopción: Obstáculos políticos y técnicos
A pesar del cambio de humor entre los economistas, el camino hacia el euro está minado de obstáculos. Técnicamente, Suecia tendría que pasar al menos 2 años en el Mecanismo de Tipos de Cambio II (ERM II) para estabilizar su moneda antes de la adopción. Políticamente, es aún más complejo.
- El Gobierno: Solo el Partido Liberal (parte de la coalición minoritaria) está firmemente a favor.
- La Oposición: Los Socialdemócratas, el partido más grande, siguen oponiéndose, argumentando que el asunto se zanjó en 2003.
Todo dependerá de las elecciones generales de septiembre. Si el gobierno actual retiene el poder, la investigación sobre el euro avanzará. Si ganan los escépticos, la corona podría seguir flotando sola en las turbulentas aguas del norte, a merced de la próxima crisis global.
