El fin del monopolio franco-alemán | El eje Roma-Berlín

Merz y Meloni sellan un pacto industrial que deja a Macron fuera de juego

Durante décadas, la política europea se decidía en el eje París-Berlín. Pero con una Francia paralizada por la inestabilidad y un Emmanuel Macron en el ocaso de su mandato, el nuevo Canciller alemán Friedrich Merz ha encontrado una socia más pragmática. En una cumbre en Roma, Alemania e Italia han firmado un "Plan de Acción" que apuesta por la desregulación, salva el motor de combustión y rechaza la guerra comercial con Trump, redibujando el mapa de poder de la Unión.

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Meloni 24h

Charles de Gaulle solía decir que Europa era un caballo (Alemania) y Francia su jinete. Esa metáfora, que definió la diplomacia continental durante medio siglo, acaba de quedar obsoleta. La semana pasada, en Roma, el Canciller alemán Friedrich Merz no buscó la complicidad del Elíseo, sino la del Palazzo Chigi.

En una cumbre histórica, Merz y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, firmaron un plan de acción conjunto que marca el nacimiento de un frente pro-industria. Es la confirmación de que el eje de gravedad de Europa se está desplazando hacia el sur, impulsado por la necesidad de proteger las dos mayores bases manufactureras del continente frente a la competencia china y el proteccionismo estadounidense.

«Hoy, creo que Italia y Alemania están más cerca que nunca», declaró Meloni. Y los hechos le dan la razón. Mientras Macron abogaba por usar la «bazuca comercial» de la UE contra Donald Trump por la crisis de Groenlandia, Merz y Meloni optaron por la desescalada y el diálogo. Mientras París bloqueaba el acuerdo con Mercosur para proteger a sus agricultores, Roma se alineó con Berlín para aprobarlo, priorizando la exportación de maquinaria y coches.

La agenda: Menos ideología verde, más fábricas

El corazón del pacto Merz-Meloni es una enmienda a la totalidad de la política económica de los últimos cinco años. Ambos líderes coinciden en que la UE se ha disparado en el pie con un exceso de regulación. En su documento conjunto, exigen a Bruselas una nueva mentalidad de «autocontención legislativa».

  • El Motor de Combustión: Alemania e Italia, sedes de Volkswagen, BMW, Fiat y Ferrari, lideraron la revuelta para suavizar la prohibición de venta de coches de combustión a partir de 2035. Su postura es la «neutralidad tecnológica»: si un motor es eficiente, no debe prohibirse por decreto.
  • Competitividad: Meloni fue contundente en la rueda de prensa, afirmando que «cierta visión ideológica de la transición verde ha puesto a nuestras industrias de rodillas y ha empoderado a China».

Macron: El jinete sin caballo

El ascenso de este nuevo eje es el reflejo de la debilidad francesa. La inestabilidad política interna ha dejado a Emmanuel Macron sin margen de maniobra. Las fricciones con Merz son constantes: desde el uso de activos rusos congelados (que Alemania rechazó) hasta el programa conjunto de aviones de combate, que sigue estancado por rivalidades industriales.

Merz, un atlantista convencido que asumió la cancillería en mayo de 2025, desconfía de la retórica de «autonomía estratégica» de Macron, que a menudo se traduce en confrontación con Washington. En cambio, ve en Meloni a una socia que, pese a sus raíces políticas, ha demostrado ser pragmática, predecible y alineada con los intereses industriales alemanes.

Una Europa a dos velocidades (industriales)

Italia ha dejado de ser el «alumno travieso» de la clase europea para convertirse en colíder. Ya no se sientan a la mesa como acreedor y deudor, sino como las dos potencias industriales que deben salvar la economía europea. Si este eje se consolida, la política de la UE girará hacia la derecha en lo económico y hacia el pragmatismo en lo geopolítico, dejando a Francia aislada en su proteccionismo agrario y sus sueños de grandeza diplomática. El motor de Europa sigue rugiendo, pero ahora habla con acento italiano.