El Rey Dólar abdica | Pánico en el mercado de divisas

El dólar sufre su peor caída desde el «Día de la Liberación»

Durante seis meses, el dólar pareció inmune al caos político de la Casa Blanca. Los mercados ignoraron los ataques de Trump a la Reserva Federal y las tensiones comerciales. Pero la semana pasada, el dique se rompió. Una tormenta perfecta formada por aventuras imperiales fallidas, una intervención desesperada del Banco de Japón y la amenaza de un cierre del gobierno tras un tiroteo policial, ha provocado el desplome más vertical de la divisa estadounidense desde 2022.

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Dólar 24h

Hasta la semana pasada, el dólar estadounidense era el «hombre de teflón» de las finanzas globales. Nada se le pegaba. Ni las amenazas arancelarias, ni la retórica incendiaria del presidente Trump contra el orden global. El «Índice Dólar» (DXY) se mantenía estoicamente estable. Pero la gravedad ha vuelto con venganza. En los últimos siete días, la moneda de reserva mundial ha sufrido un «cráter», registrando su caída semanal más pronunciada desde el infame «Día de la Liberación» (cuando Trump impuso aranceles masivos a Europa).

Si las tendencias actuales continúan, el dólar podría cerrar el mes en su punto más bajo desde principios de 2022. Y lo que es más preocupante para Washington: el índice podría estar subestimando la debilidad real, ya que el dólar está perdiendo terreno no solo contra otras monedas, sino que está siendo humillado por el oro y la plata, que se han disparado como refugios alternativos.

El fantasma de Groenlandia y el «Riesgo Imperial»

El primer dominó en caer fue geopolítico. Los intentos de Trump de forzar la compra de Groenlandia (y la amenaza de aranceles a Europa si se negaban) desataron el pánico de una guerra comercial transatlántica. Aunque Trump finalmente retrocedió, el daño estaba hecho. Los mercados, que hasta ahora veían la retórica de Trump como una táctica de negociación («el arte del trato»), se han asustado permanentemente. Han llegado a la conclusión de que los «instintos imperiales» del presidente y su desprecio por el orden basado en reglas son un riesgo sistémico real, no un farol. El capital, cobarde por naturaleza, ha empezado a buscar salidas de emergencia.

El contraataque del yen (con ayuda de la Fed)

El segundo factor es matemático y monetario. El Índice dólar se mide frente a una cesta de monedas, y el yen japonés pesa un 15% en ella. Tras meses de caída libre (llegando a casi 160 yenes por dólar), Japón ha dicho «basta». Informes confirman que el Banco de Japón (BOJ) ha comenzado a intervenir masivamente, gastando sus reservas para comprar yenes y defender el nivel de 160. El yen se ha recuperado hasta los 154, arrastrando al índice del dólar a la baja.

Lo interesante es el rumor de que Estados Unidos podría estar ayudando en esta intervención. ¿El motivo? El equipo de Trump cree que un yen demasiado débil da ventaja «desleal» a los exportadores japoneses (como Toyota frente a Ford) y, además, el colapso de los bonos japoneses estaba empezando a contagiar al mercado del Tesoro estadounidense. Sumado a esto, el Franco Suizo (el refugio seguro por excelencia) también ha subido, señal inequívoca de que los inversores están nerviosos.

El caso «Alex Prey» y el cierre del gobierno

El tercer golpe es interno y político. La estabilidad fiscal de EE. UU. está en el aire. Tras el fatal tiroteo de Alex Prey a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis el fin de semana pasado (un incidente que sigue al de Renee Good y que ha incendiado la opinión pública), los legisladores demócratas han trazado una línea roja. Han anunciado que bloquearán cualquier legislación que financie al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) hasta que Trump controle a la Patrulla Fronteriza y al ICE.

Con la fecha límite de financiación del 30 de enero a la vuelta de la esquina, el fantasma de un cierre del gobierno (shutdown) es real. Sería el segundo cierre en apenas un año de mandato. Los mercados odian la disfunción, y Washington está ofreciendo un espectáculo de parálisis total.

¿El fin de la hegemonía?

Más allá de estos tres factores inmediatos, hay una erosión estructural. Los ataques constantes de Trump a la independencia de la Reserva Federal (exigiendo tipos bajos a la fuerza) han convencido a muchos inversores de que el futuro del dólar es inflacionario. Si el árbitro monetario pierde su independencia, la moneda pierde su credibilidad.

Los datos del FMI son lapidarios: la cuota del dólar en las reservas globales de divisas cayó a un mínimo de 30 años a mediados de 2025. El mundo sigue usando dólares, pero cada vez con menos entusiasmo. La caída de esta semana no es un accidente; es un síntoma de un imperio monetario que se enfrenta a demasiados frentes abiertos a la vez.