La economía global se enfrenta a una encrucijada crítica en este inicio de 2026.

Cómo las ciudades intermedias lideran la batalla contra el hambre y el clima

Los líderes mundiales debaten en los foros del G20 bajo la presidencia de Sudáfrica, un informe conjunto de la OCDE y ONU-Hábitat ha puesto sobre la mesa una realidad ineludible.

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Ciudades Intermedias 24h

Los «objetivos gemelos» de alcanzar cero emisiones netas y hambre cero requieren una transformación radical que ya no puede depender exclusivamente de las grandes metrópolis. El futuro de la seguridad alimentaria se está escribiendo en las ciudades intermedias (núcleos urbanos de tamaño medio que conectan zonas rurales y grandes urbes).

La paradoja de la inseguridad alimentaria y el clima

El contexto macroeconómico descrito por la FAO y citado en el documento es alarmante. La proporción de personas que enfrentan inseguridad alimentaria moderada o severa ha escalado del 21,5% en 2015 al 28% en 2024. Este deterioro ocurre en un escenario donde los sistemas agroalimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La presión demográfica añade una capa más de complejidad, pues se proyecta que la población mundial alcanzará los 9.600 millones en 2050.

Ante este escenario, la tecnología alimentaria o food-tech (fusión de ciencia digital y biotecnología aplicada a la cadena alimentaria) emerge no como un lujo, sino como una herramienta de supervivencia. Lo revelador del nuevo informe de la OCDE y ONU-Hábitat es que el epicentro de esta innovación se está desplazando. Si bien China lidera la producción científica global en este campo con un 24%, seguida por la Unión Europea con un 19%, la implementación práctica está encontrando su suelo más fértil en ciudades de menos de un millón de habitantes.

Anatomía del ‘Food-Tech’: Más allá de la entrega a domicilio

Para el inversor y el ciudadano de a pie, es crucial entender que el food-tech ha trascendido las simples aplicaciones de reparto de comida. El informe desglosa este ecosistema en seis áreas estratégicas que están redefiniendo el mercado:

  1. Ciencia de los alimentos: Descubrimientos científicos para crear nuevos ingredientes o productos sintéticos.
  2. Agtech: Soluciones digitales aplicadas a la producción primaria, como el riego monitoreado por IA.
  3. IoT-Food: El Internet de las Cosas aplicado al procesamiento y manufactura inteligente.
  4. Entrega y venta minorista: Nuevos modelos de distribución digital.
  5. Demanda alimentaria: Soluciones para orientar al consumidor hacia dietas más saludables y sostenibles.
  6. Gestión de residuos: Tecnologías para reducir el desperdicio alimentario mediante economía circular.

El capital riesgo mira hacia la periferia

El flujo de dinero inteligente confirma esta tendencia. La inversión de capital riesgo (fondos que financian empresas emergentes con alto potencial) en food-tech se ha multiplicado casi por doce en los últimos 15 años, pasando de 4.000 millones de dólares a una estimación de 47.000 millones entre 2022 y 2024. Aunque Estados Unidos mantiene el liderazgo en volumen de inversión, la distribución geográfica de las empresas emergentes cuenta una historia diferente.

Actualmente, el 31% de las startups de food-tech del mundo se ubican en ciudades intermedias, una cifra superior al 26% que registran otros sectores. Este fenómeno es particularmente visible en la Unión Europea, donde el 33% de estas empresas tecnológicas se encuentran fuera de las grandes capitales. Esto señala una oportunidad de oro para inversores que buscan valor en mercados menos saturados y con costes operativos más bajos.

Las ciudades intermedias ofrecen una ventaja competitiva única: su proximidad física a las zonas de producción agrícola facilita el despliegue de soluciones Agtech y la prueba de nuevos métodos de logística. Funcionan como laboratorios vivos donde la innovación no es teórica, sino aplicada directamente al campo y a la cadena de suministro local.

Modelos de éxito replicables

Para los emprendedores que buscan entrar en este sector, el informe ofrece lecciones valiosas a través de casos de éxito en el Sur Global que son perfectamente extrapolables. La clave reside en la colaboración público-privada y la adaptación al contexto local.

En Villa María, una ciudad argentina de 96.000 habitantes, la creación de un clúster que une al sector privado con instituciones académicas permitió desarrollar el primer queso funcional del país, diseñado para reducir el colesterol. Este ejemplo ilustra cómo la especialización local (en este caso, la industria láctea) puede ser el trampolín para la innovación de alto valor añadido.

Otro caso paradigmático es el de Tefé en la Amazonía brasileña. Allí, el Instituto Mamirauá combinó ciencia avanzada con conocimientos tradicionales para gestionar la pesca del paiche (pirarucu). El resultado fue un aumento del 620% en la población de peces y un incremento del 50% en los ingresos de las comunidades pesqueras. La lección para el empresario es clara: la tecnología debe dialogar con el saber local para ser efectiva y rentable.

En Jordania, la ciudad de As-Salt ha aprovechado su cercanía a la capital y su cultura agrícola para atraer aceleradoras corporativas como «BIG by Orange», demostrando que las grandes empresas de telecomunicaciones pueden ser socios vitales para el ecosistema agroalimentario.

Infraestructura y brecha digital

El análisis de los datos sugiere que, aunque el potencial es inmenso, existen barreras estructurales que deben abordarse. La brecha digital sigue siendo el principal obstáculo. La inversión en infraestructura física y digital en áreas desatendidas es vital para que las soluciones de food-tech puedan escalar.

Además, emerge con fuerza el concepto de «infraestructura de la calidad». Esto se refiere a los sistemas de metrología, estandarización y certificación. Un ejemplo citado es la iniciativa conjunta del G7 y la OCDE para fortalecer la certificación de semillas en África, lo cual es fundamental para garantizar rendimientos agrícolas predecibles en un clima cambiante. Para el emprendedor, esto señala un nicho de mercado en servicios de certificación, trazabilidad y control de calidad digital.

España como punta de lanza

Aterrizando estos conceptos en nuestro entorno, España se posiciona como un referente natural en este cambio de paradigma. Según fuentes externas consultadas para este análisis, el ecosistema food-tech español ha demostrado una resiliencia notable. Informes recientes de Eatable Adventures indican que, pese a una corrección en la inversión global en 2025, el número de startups en España ha seguido creciendo, destacando una mayor madurez y profesionalización del sector.

España ilustra perfectamente la tesis de la OCDE sobre las ciudades intermedias. Mientras Madrid y Barcelona siguen siendo grandes polos, observamos un desplazamiento de la innovación hacia regiones con fuerte tradición agroalimentaria. Galicia, por ejemplo, ha escalado posiciones hasta situarse como el cuarto hub nacional en número de startups, desplazando a otras regiones. Esto confirma que la innovación tecnológica está buscando la cercanía con el sector primario (pesca y agricultura) y la industria transformadora, huyendo de la saturación de las grandes capitales.

Esta descentralización se alinea con la estrategia «De la Granja a la Mesa» (Farm to Fork) de la Unión Europea, que busca un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente. Para España, el desafío y la oportunidad residen en utilizar los fondos europeos para digitalizar la «España Vaciada». Convertir ciudades medianas en Albacete, Extremadura o el Valle del Ebro en hubs de Agtech no solo fijaría población, sino que aumentaría la competitividad de un sector que representa el 10% del PIB nacional.

Las empresas españolas deben evitar el riesgo de concentrar la innovación únicamente en la fase de «delivery» (entrega) y enfocarse en las áreas de mayor valor añadido científico, como la biotecnología y la gestión de agua, donde el cambio climático plantea las amenazas más severas para la península.

Referencias:

OECD/UN-Habitat (2026), “Activating food-tech ecosystems in intermediary cities for sustainable food security”, OECD Policy Briefs, No. 46, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/d0594b1d-en.