El auge de la energía fotovoltaica en España, que parecía imparable, atraviesa una crisis de viabilidad. La producción sigue aumentando, pero la demanda no crece al mismo ritmo y las baterías para guardar el exceso aún no llegan. El resultado: muchas horas al día con precios “cero” o incluso negativos, lo que reduce drásticamente los ingresos de las plantas solares.
Este desajuste entre oferta y demanda altera el panorama económico del sector. Las empresas advierten que los nuevos proyectos (y también los existentes) pueden dejar de ser atractivos si no se corrigen los desajustes estructurales.
¿Qué falla en la transición solar actual?
- Generación excesiva sin demanda paralela
España cuenta ya con 40 GW de potencia fotovoltaica instalada, y la energía solar representa cerca del 30 % del mix eléctrico nacional.
Sin embargo, cuando las instalaciones producen al máximo (mediodía, con sol), la demanda no absorbe toda esa electricidad. Al no haber suficiente consumo, y sin baterías suficientes, buena parte del sol captado no genera ingresos.
De hecho, hasta septiembre de 2025, las asociaciones del sector computaron 783 “horas cero o negativas”, es decir, periodos en los que la electricidad fotovoltaica no obtuvo compensación.
- Cortes forzados para proteger la red y pérdidas adicionales
A eso se suma el llamado “curtailment”: en núcleos saturados del sistema eléctrico, el gestor nacional ha ordenado reducir o parar la producción fotovoltaica para evitar sobrecargas. En julio y agosto, un porcentaje elevado de energía verde quedó sin inyectarse a la red.
Ese recorte reduce los ingresos previstos y complica el retorno de la inversión, especialmente en proyectos vinculados al mercado eléctrico mayorista.
- Contratos a largo plazo en caída: los PPA ya no tiran
Los contratos bilaterales de compra de electricidad (PPA), que garantizan ingresos estables, han perdido fuerza. Muchas empresas prefieren abastecerse en el mercado mayorista, más barato, dejando desierto un pilar importante para financiar nuevas plantas.
En consecuencia, la compra-venta de plantas, activos operativos o proyectos en construcción se ha frenado. El mercado de fusiones y adquisiciones del sector entra en letargo.
¿Qué opciones hay para recuperar la viabilidad del sector solar?
- Electrificar la demanda: clave para absorber producción
Expertos coinciden en que la única salida es aumentar drásticamente la demanda eléctrica: electrificar industrias, edificios, calefacciones, transporte, etc. Si sube el consumo, más energía solar podrá usarse.
También se requieren políticas que fomenten el uso intensivo de la electricidad renovable: recarga de vehículos eléctricos, impulso de instalaciones industriales, modernización del parque residencial, etc.
- Desarrollar almacenamiento: baterías y otras tecnologías
Para aprovechar las horas de máximo sol, el almacenamiento es indispensable. Se han aprobado recientemente ayudas y normativas para facilitar la hibridación de plantas con baterías.
Con suficiente almacenamiento, la energía generada en horas valle podría inyectarse cuando la demanda sube, costeable y estable, mejorando los ingresos de las instalaciones.
- Estabilidad regulatoria y nuevos incentivos
Los expertos piden al Gobierno y reguladores definir marcos estables: precios mínimos por subastas, límites de oferta, garantías para proyectos nuevos, trámites más ágiles, incentivos fiscales, etc. Todo ello podría animar a inversores y dar confianza al sector.
¿Qué significa este freno para España y su transición energética?
- Aunque la energía solar aún es vital para lograr los objetivos de descarbonización nacional, su modelo actual demuestra debilidades estructurales que pueden ralentizar la transformación.
- Si no se corrige a tiempo (con demanda, almacenamiento, regulaciones), existe el riesgo de que la fotovoltaica pierda atractivo como inversión, lo que puede reducir nuevas plantas y reducir empleo en el sector.
- A corto plazo, el consumidor puede beneficiarse de electricidad barata; a medio plazo, puede poner en peligro los compromisos con energías limpias y autosuficiencia energética.
Conclusión
La fotovoltaica en España ha demostrado ser, y sigue siendo, una apuesta estratégica clave para el futuro energético. Pero ahora enfrenta su prueba más dura: producir mucho no basta, si no hay consumo o medios para almacenar energía.
El desajuste entre sol y demanda ha convertido lo que parecía un boom imparable en un “nudo gordiano”: una encrucijada que exige decisiones urgentes. Si el país logra acelerar la electrificación, desplegar baterías e impulsar políticas sólidas, la energía solar podrá retomar su impulso. Si no, corre el riesgo de quedarse a medio camino.
