La demanda de gas crece y obliga al sector a mover ficha
Los principales directivos de las mayores distribuidoras y comercializadoras de gas en España han solicitado una reunión urgente con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El motivo es claro: el consumo nacional vuelve a crecer con más fuerza de la prevista, obligando a revisar las infraestructuras y la planificación energética para los próximos años.
La invasión rusa de Ucrania y el consiguiente reordenamiento del mercado europeo ya habían provocado repuntes puntuales de gas natural, pero ahora el incremento es sostenido.
Solo en el último año, los puntos de suministro conectados a la red han aumentado a un ritmo muy superior al de la última década.
Los operadores insisten: si España quiere mantener su competitividad industrial, evitar tensiones en el mercado y garantizar seguridad energética, es imprescindible reforzar las infraestructuras antes de 2027.
Un aumento de la demanda que sorprende incluso a los expertos
La cifra clave que ha encendido todas las alarmas es la evolución del consumo a alta presión.
Los puntos suministrados con una presión superior a 60 bar han aumentado un 14%, superando por primera vez los 15.000.
Este crecimiento indica que los grandes consumidores —industrias químicas, papeleras, alimentarias, metalúrgicas y energéticas— están usando más gas del previsto.
El consumo industrial representa cerca del 22% del gas total, lo que convierte a este segmento en un pilar estratégico para la economía española.
La demanda eléctrica y el sector residencial/comercial también han aumentado, aunque con ritmos distintos.
Estos datos contrastan con las previsiones optimistas de 2020 y 2021, cuando se pensaba que la electrificación y la eficiencia energética reducirían la presión sobre el gas. Sin embargo, la realidad económica, las necesidades industriales y los factores climáticos han provocado un efecto inverso.
El papel estratégico del gas en la estabilidad del sistema eléctrico
Los operadores recuerdan que el gas natural sigue siendo una pieza fundamental para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico español.
La generación eléctrica con gas —especialmente a través de los ciclos combinados— alcanzó el 38% del total del consumo primario, una cuota que se dispara en momentos de estrés del sistema o baja producción renovable.
España ha evitado apagones en varias ocasiones durante picos de demanda precisamente gracias a la flexibilidad del gas natural, que actúa como respaldo del sistema cuando la meteorología afecta a la eólica o la fotovoltaica.
La CNMC coincide en que esta función de “energía de equilibrio” es clave y que no puede ponerse en riesgo sin alternativas tecnológicas plenamente maduras.
La industria reclama una expansión de redes más ambiciosa
Los directivos del sector aprovechan su reunión con la CNMC para insistir en la necesidad de reforzar y ampliar las redes de distribución.
La demanda proyectada para 2027-2031 supera ampliamente las previsiones de hace cinco años y, sin nuevas inversiones, podrían producirse cuello de botella en:
- conexiones industriales,
- plantas logísticas,
- zonas de crecimiento urbano,
- y nodos clave del sistema gasista.
El consumo industrial, por ejemplo, ha alcanzado en 2024 los 1.256 GWh, un 33% más que el año anterior.
Los ciclos combinados registraron también un incremento notable, hasta 17.000 GWh, impulsados por la necesidad de respaldo ante la intermitencia renovable.
Los expertos advierten de que si España quiere consolidarse como hub energético europeo —papel reforzado tras la crisis del gas ruso— debe anticipar las inversiones y evitar una planificación a corto plazo.
La diversificación de usos: de la industria al hidrógeno verde
El sector también recuerda que las redes de gas natural no solo sirven para consumo convencional.
España avanza hacia un modelo en el que el gasoducto se convertirá en soporte clave del hidrógeno renovable, especialmente en corredores industriales del norte, el Levante y Andalucía.
La posibilidad de reconvertir tramos de red para transportar mezclas de hidrógeno y gas —o incluso hidrógeno puro en el futuro— convierte cualquier inversión en un activo estratégico para la descarbonización industrial.
Los operadores advierten de que retrasar las mejoras de las infraestructuras puede comprometer esta transición y afectar a la competitividad de las empresas que ya están realizando inversiones en electrólisis y proyectos de hidrógeno.
Leve mejora del consumo industrial en octubre: un dato que confirma la tendencia
Según GasIndustrial, el consumo de gas de la gran industria aumentó en octubre un 0,3%, rompiendo la tendencia a la baja del ciclo 2018-2021.
Aunque modesto, este repunte refuerza la idea de que la actividad industrial se está recuperando lentamente.
Por sectores:
- Cerámica y Textil registran los mayores avances,
- Cogeneración muestra signos de recuperación,
- Metalurgia y Químico/Farmacéutico siguen en retroceso, pero menos que en meses anteriores.
La industria pide estabilidad regulatoria para poder planificar inversiones y evitar cambios normativos bruscos.
Un sector que gana peso en Europa y reclama previsibilidad regulatoria
España se ha convertido en uno de los países más relevantes para la seguridad energética europea gracias a:
- su red de regasificadoras,
- su capacidad de almacenamiento,
- su conexión con mercados globales de LNG,
- y su infraestructura lista para ampliaciones.
Los directivos del gas recuerdan que este papel estratégico necesita un marco claro, previsible y de largo plazo.
La seguridad energética europea depende en gran medida de la solidez y flexibilidad de las redes españolas.
Para el sector, la reunión con la CNMC será decisiva para acordar un plan de ampliaciones que responda a la nueva realidad del consumo y evite tensiones entre oferta y demanda en el próximo lustro.
