Los datos del informe de la OCDE revelan que los ingresos por el impuesto de sociedades han aumentado significativamente, alcanzando un promedio del 17,8% de la recaudación total en 2022 frente al 15,9% registrado previamente. Este incremento también se refleja en relación con el Producto Interior Bruto (valor total de bienes y servicios), situándose en un 3,6% del PIB promedio en las 131 jurisdicciones analizadas. Este cambio de tendencia sugiere que las empresas multinacionales (EMN) están contribuyendo más a las arcas públicas que en años anteriores, aportando el 47,1% del total de los ingresos por impuestos corporativos.
La estructura de los tipos impositivos legales (tarifa oficial sin deducciones) muestra una clara tendencia al estancamiento en los últimos años tras la caída sostenida desde el año 2000. El promedio del tipo legal combinado para los miembros del Marco Inclusivo se ha estabilizado en torno al 21,2% en 2025, una cifra que apenas ha variado respecto al 21,7% de 2019. Aunque 114 jurisdicciones tienen hoy tasas más bajas que hace dos décadas, el ritmo de reducción se ha frenado drásticamente. Esto indica que los gobiernos buscan proteger sus bases imponibles en lugar de continuar recortando tasas nominales. Sin embargo, existen notables diferencias regionales, ya que América Latina y el Caribe mantienen promedios impositivos distintos a los de la OCDE o África, lo que resalta la diversidad de estrategias fiscales en función del nivel de desarrollo económico.
Incentivos a la innovación como motor de competitividad
Ante la imposibilidad de seguir bajando los tipos nominales, los gobiernos han girado su estrategia hacia el uso intensivo de incentivos fiscales para la investigación y el desarrollo (I+D). La OCDE destaca que 33 de los 38 países miembros ofrecen ahora alivios fiscales basados en el gasto, en comparación con solo 19 en el año 2000. Estos incentivos permiten reducir el coste del capital (retorno mínimo exigido a una inversión) para las empresas que invierten en innovación, haciendo que proyectos que antes no eran rentables ahora sí lo sean. El informe señala que las tasas efectivas (impuesto real pagado tras deducciones) para la I+D pueden ser significativamente inferiores a las tasas legales, llegando en algunos casos a reducciones superiores a 7 puntos porcentuales.
Además de los incentivos al gasto, se ha observado un aumento en los regímenes basados en los ingresos, conocidos popularmente como Patent Boxes. Estos mecanismos permiten tributar a una tasa reducida los beneficios derivados de la propiedad intelectual, siempre que la actividad de investigación se haya realizado en la jurisdicción que otorga el beneficio. Según la OCDE, existen 46 regímenes de propiedad intelectual considerados no perjudiciales que ofrecen reducciones fiscales que van desde la exención total hasta una rebaja del 40% sobre la tasa estándar. Esto subraya cómo la política fiscal moderna se centra en atraer la creación de valor real y tangible, en lugar de simplemente atraer beneficios contables sin sustancia económica.
Transparencia y lucha contra la erosión de la base imponible
Uno de los pilares fundamentales del informe es el análisis de las medidas contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios, conocidas como BEPS. La implementación de normas para neutralizar los mecanismos híbridos (instrumentos para evitar la doble imposición) y las reglas de limitación de intereses ha crecido exponencialmente. Para 2025, se reportan 106 normas de limitación de intereses en vigor entre los miembros del Marco Inclusivo, un aumento sustancial frente a las 67 existentes en 2019. Estas normas buscan evitar que las multinacionales utilicen pagos de intereses intragrupo excesivos para reducir artificialmente sus beneficios en jurisdicciones de alta tributación.
La transparencia ha alcanzado un nuevo nivel con la presentación obligatoria de informes país por país. Para el año fiscal 2022, más de 100 jurisdicciones exigieron a las grandes multinacionales desglosar sus datos financieros globales. La información recopilada, que abarca a más de 8.700 grupos empresariales, muestra que, aunque persiste cierta desconexión entre dónde se generan los beneficios y dónde está la actividad económica real, esta brecha podría estar cerrándose. Los centros de inversión (jurisdicciones con baja tributación) todavía presentan una mediana de beneficios por empleado de 85.000 dólares frente a los 18.000 dólares en otras jurisdicciones, pero esta cifra ha disminuido desde los 105.000 dólares registrados en 2017, lo que podría indicar un éxito parcial de las medidas antiabuso.
Análisis de impacto económico y tendencias de mercado
Los datos presentados por la OCDE permiten extraer conclusiones matizadas sobre la salud del sistema corporativo global. La estabilización de las tasas impositivas sugiere que el mercado ha encontrado un suelo fiscal, lo que reduce la volatilidad regulatoria para los inversores a largo plazo. El aumento en la recaudación, impulsado en parte por la recuperación postpandemia y la inflación, demuestra la resiliencia de los beneficios corporativos de las grandes multinacionales. Sin embargo, la persistencia de altos márgenes de beneficio en centros de inversión con pocos empleados señala que la planificación fiscal agresiva sigue siendo una herramienta utilizada para maximizar el retorno al accionista, aunque bajo un escrutinio regulatorio mucho más severo.
Para el inversor o emprendedor, estos datos revelan que la ventaja competitiva ya no reside en buscar el país con la tasa nominal más baja, sino en identificar jurisdicciones con tasas efectivas (impuesto real tras aplicar incentivos) atractivas mediante deducciones por I+D y activos tangibles. La política fiscal futura se dirigirá hacia la sustancia económica, premiando a las empresas que tienen empleados, fábricas y laboratorios reales en el territorio. Por tanto, al analizar los movimientos del mercado financiero, es crucial descontar el riesgo regulatorio de empresas que dependen excesivamente de estructuras en paraísos fiscales, ya que las normas de transparencia y limitación de intereses están reduciendo progresivamente la rentabilidad de dichas estrategias.
Para los emprendedores e inversores en España, la oportunidad radica en maximizar el uso de estas deducciones y del régimen de Patent Box (reducción por rentas de intangibles), que permite reducir la base imponible en un 60% para las rentas derivadas de la cesión de activos intangibles creados por la empresa. Esto es vital para sectores tecnológicos y biotecnológicos. El riesgo, no obstante, proviene de la complejidad burocrática y la creciente presión de las normas europeas antiabuso, como la Directiva ATAD (Directiva contra la elusión fiscal). Las empresas españolas deben evitar estructuras de planificación agresiva que utilicen híbridos o deuda excesiva, ya que España ha transpuesto rigurosamente las limitaciones a la deducibilidad de gastos financieros mencionadas en el informe de la OCDE. Además, la implementación del Pilar Dos de la OCDE (tipo mínimo global del 15%) en España afecta a las grandes empresas, reduciendo el margen para utilizar ciertos incentivos si la tributación efectiva cae por debajo de ese umbral.
Referencias:
OECD (2025), Corporate Tax Statistics 2025, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/6a915941-en.
Agencia Tributaria (2023). Impuesto sobre Sociedades. Incentivos fiscales a la I+D+i. Recuperado de: https://sede.agenciatributaria.gob.es
Fundación Cotec para la Innovación (2023). Informe Cotec 2023: Situación de la I+D+I en España. Recuperado de: https://cotec.es
