En un nuevo intento por cerrar un acuerdo con los sindicatos, el Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública ha revisado al alza su oferta salarial para los empleados públicos, pasaría del 10 % al 11 % para el periodo 2025-2028.
Según Función Pública, este incremento representa unos 2.000 millones de euros más en sueldos para todo el colectivo.
La propuesta, que el Gobierno califica como inamovible, incluye un tope. Durante los dos primeros años (2025 y 2026) no se puede superar un aumento del 4% en cada ejercicio.
Además de la mejora salarial, el Ejecutivo ha planteado otros compromisos con los sindicatos, como la promoción interna, la eliminación de la tasa de reposición o la formación en digitalización.
Posiciones sindicales encontradas
- UGT ha dado luz verde a la nueva oferta: según sus cálculos, podría equivaler a un 11,5% real si se suman los ajustes por deslizamiento de las tablas salariales. El sindicato afirma que esto permitiría recuperar más de dos puntos de poder adquisitivo durante la vigencia del acuerdo.
- CCOO ha valorado el esfuerzo, pero condiciona su apoyo a que se cumplan también los compromisos sobre empleo público, digitalización y promoción.
- CSIF, por su parte, mantiene reservas: cree que la subida es insuficiente, especialmente si los incrementos en los primeros años están limitados, y advierte que podría reactivar movilizaciones si no hay mejoras.
Implicaciones para el empleo público
Si finalmente se aprueba el 11%, millones de empleados públicos verán un aumento relevante en sus retribuciones en los próximos años.
La subida puede contribuir a frenar la pérdida de poder adquisitivo que muchos funcionarios han sufrido en los últimos ejercicios por la inflación.
Al mismo tiempo, el carácter plurianual del acuerdo de estabilidad y previsibilidad, pero la parte variable y la distribución del incremento entre años todavía deben concretarse.
Conclusión
El nuevo planteamiento del Gobierno representa un paso importante hacia un acuerdo con los sindicatos, especialmente tras las tensiones iniciales. Subir la oferta al 11% mejoraría la propuesta y podría facilitar un pacto, pero no todos los sindicatos están convencidos de que sea suficiente.
La clave estará en las próximas reuniones: si se logra un consenso, los funcionarios obtendrían una mejora sustancial; si no, las negociaciones podrían volver a estancarse.
