La economía de guerra en Rusia
Imagina una forja. El herrero echa más carbón al fuego, desvía el metal que iba para herramientas del hogar y se concentra en fabricar espadas y blindajes. La casa sigue en pie, pero cada vez hay menos clavos para el techo y menos utensilios para la cocina. Esa es la imagen de una sociedad que decide concentrar sus recursos en un solo objetivo: la guerra. El resultado es fuerza a corto plazo, pero sacrificios que aparecen con el tiempo.
La economía rusa desde 2022 se parece a esa forja. El Kremlin alimenta el fuego del gasto militar, reorienta fábricas y trabajadores, y busca dinero donde puede: más impuestos, más deuda dentro del país, uso de reservas y petróleo vendido con descuentos. El resultado a corto plazo ha sido claro: la máquina bélica sigue funcionando y el PIB no se ha desplomado. Pero, como en toda forja, el calor tiene coste: inflación persistente, falta de mano de obra y un presupuesto público cada vez más rígido.
¿De dónde sale el dinero?
Primero, del presupuesto nacional. Rusia destina hoy a defensa y seguridad cerca del 8% de toda su economía: una cifra muy alta para tiempos de ‘normalidad’. Para que ese dinero aparezca, el gobierno sube impuestos y está proponiendo elevar el IVA del 20% al 22% en 2026. En palabras más simples: una parte más grande de cada compra termina pagando la guerra (Reuters, 2025b).
Segundo, del endeudamiento dentro del país. Como los mercados de Europa y Estados Unidos están cerrados por sanciones, el Tesoro vende bonos a bancos y fondos rusos. Funciona como pedir prestado en casa. Eso aporta liquidez, pero encarece el presupuesto: los intereses que hay que devolver crecen y ya se calcula que el servicio de la deuda absorberá casi el 9% del gasto público en 2026 (Reuters, 2025d). Con el tiempo, cada rublo destinado a intereses es un rublo menos para salud, educación o inversión civil.
Tercero, de la hucha del Estado: el Fondo de Riqueza Nacional. Fue acumulado en años de petróleo caro y sirve como colchón para emergencias. Rusia lo ha usado para tapar huecos del presupuesto. El problema es que la parte líquida de ese fondo se ha reducido y no es infinita; varios analistas advierten que, si se estira demasiado, puede agotarse rápido (KSE, 2025).
Cuarto, del petróleo y el gas. Aunque el G7 impuso un tope al precio del crudo ruso, Moscú lo ha sorteado en parte con una ‘flota en la sombra’ y servicios de transporte y aseguradoras fuera de Occidente. Así vende a China e India, pero con descuentos que restan ingresos (Cardoso, 2025). Esta es, quizá, la palanca más importante: si los precios del petróleo bajan o si las sanciones se endurecen, el presupuesto sufre.
El Banco Central, por su parte, intenta que el fuego no se descontrole. Para frenar la inflación y estabilizar el rublo, ha mantenido los tipos de interés muy altos, en el entorno del 17%. Eso ayuda a contener los precios, pero encarece los créditos a familias y empresas (Banco de Rusia, 2025). Es el clásico dilema: para apagar el incendio de la inflación, el agua enfría también la actividad económica.
Todo esto ocurre con una escasez marcada de mano de obra. Una parte de los trabajadores está en el frente o en fábricas militares; otra se ha marchado del país. Resultado: faltan personas en sectores civiles, suben salarios y costes, pero no necesariamente la productividad. Muchas empresas operan, pero con piezas más caras, tecnología de calidad desigual y más retrasos. El crecimiento que dio la militarización en 2023–2024 se ha ido moderando y para 2025 el propio gobierno proyecta alrededor de 1,5% (Reuters, 2025g).
Hasta aquí, el balance de corto plazo: Rusia ha logrado mantener la guerra gracias a una mezcla de impuestos más altos, deuda interna, uso de reservas y exportaciones de energía. No es magia: es priorizar el objetivo militar por encima de todo. La pregunta es qué pasa si esa prioridad ocupa demasiado y por demasiado tiempo.
En el día a día, esta estrategia tiene efectos visibles. El consumidor paga más impuestos y se enfrenta a precios que no acaban de bajar. Las empresas ven crédito más caro y, a veces, menos disponible, porque una parte del ahorro nacional se va a financiar al Estado. El gobierno, por su lado, cada año tiene menos margen porque los intereses de la deuda pesan más y porque una porción importante del gasto está comprometida con defensa. Es lo que los economistas llaman ‘rigidez presupuestaria’: cuanto más rígido es el presupuesto, más difícil es reaccionar a imprevistos.
A medio plazo, el principal riesgo es la dependencia. Dependencia de que el petróleo siga a buen precio y de que se puedan mantener rutas de exportación por fuera de Occidente; dependencia de socios como China; y dependencia de tipos de interés altos para contener los precios. Si cualquiera de esas piezas falla, el sistema se tensiona. Por ejemplo, si el crudo cae o si se cierran más los huecos a la flota en la sombra, la recaudación se resentiría justo cuando el gasto bélico sigue en niveles muy altos (Cardoso, 2025).
Otra consecuencia menos visible, pero importante, es la tecnología. Rusia ha reactivado líneas de munición y drones, y ha sustituido importaciones con piezas de terceros países. Eso permite ‘producir’, sí, pero no siempre al nivel de calidad y precisión previo a las sanciones. A largo plazo, esa brecha tecnológica suele traducirse en menor productividad y en productos más caros.
¿Puede Rusia seguir financiando la guerra?
En el corto plazo, sí. Tiene palancas: subir un poco más los impuestos, vender más deuda dentro de casa, usar lo que queda de la hucha y seguir exportando energía con descuentos. La pregunta relevante es el coste acumulado. Subir impuestos enfría el consumo. Más deuda puede desplazar el crédito privado (crowding out). Gastar reservas reduce el colchón ante emergencias. Y vivir del petróleo con rutas opacas es vivir con el riesgo de que, un día, se estreche el cerco.
Un análisis de Chatham House estimó que, incluso con el crecimiento observado, la economía rusa ya es alrededor de un 12% más pequeña de lo que habría sido sin la guerra. Dicho de forma simple: aunque la forja produce espadas, la casa en conjunto es más pequeña que la casa alternativa en la que no se volcaba tanto metal al combate (Chatham House, 2025).
Si queremos una brújula simple para los próximos años, hay que pensar en tres escenarios:
- Todo sigue parecido —petróleo aceptable, sanciones manejables— y Rusia mantiene la financiación con más impuestos y deuda, pero con crecimiento bajo;
- El entorno se complica —baja el crudo o se endurecen sanciones— y el presupuesto tiene que recortar otras partidas o usar más reservas, con más inflación y presión social;
- El entorno mejora —energía cara y sanciones laxas— y el Estado gana aire temporal, aunque la dependencia y la rigidez estructural permanecen.
Referencias
Banco de Rusia. (2025, 12 de septiembre). Bank of Russia cuts key rate by 100 bp to 17.00% p.a. https://www.cbr.ru/eng/press/keypr/
Cardoso, D. S. (2025). The Price Cap on Russian Oil Exports and the Amassing of a Shadow Fleet. CIRANO. https://cirano.qc.ca/files/uploads/files/shadowfleetwithappendices.pdf
Chatham House. (2025, 5 de septiembre). The ‘Fortress Russia’ economy has adapted well, but stagflation risk… https://www.chathamhouse.org/2025/09/fortress-russia-economy-has-adapted-well-pressure-stagflation-presents-opportunity-west
KSE Institute. (2025, 29 de agosto). Budget deficit rises sharply as oil & gas revenues drop… https://sanctions.kse.ua/en/budget-deficit-rises-sharply-as-oil-and-gas-revenues-drop-the-economy-stalls-and-expenditures-continue-to-soar/
Reuters. (2025b, 24 de septiembre). Russian finance ministry proposes raising VAT to 22%. https://www.reuters.com/markets/currencies/russian-finance-ministry-proposes-raising-vat-help-finance-war-ukraine-2025-09-24/
Reuters. (2025d, 25 de septiembre). Russia’s state debt-servicing costs will rise by 23% in 2026. https://www.reuters.com/markets/rates-bonds/russias-state-debt-servicing-costs-will-rise-by-23-2026-2025-09-25/
Reuters. (2025g, 27 de agosto). Russia slashes 2025 growth forecast to 1.5%. https://www.reuters.com/business/finance/russia-slashes-2025-economic-growth-forecast-15-25-2025-08-27/
