Responder a esta pregunta no es tarea fácil, para ello habrá que analizar los números, identificar los fenómenos económicos y tener en cuenta los aportes de los principales agentes económicos. Con todo esto obtendremos una imagen lo suficientemente amplia para recabar los puntos positivos y negativos de la legislación.
¿Qué nos dicen los números?
Figura 1: Volumen de normativa por nivel de administración

Fuente: Mora-Sanguinetti (2019a) y extraído del Banco de España
La base de datos construida por el Banco de España clasifica 206.777 normas aprobadas entre 1995 y 2020 para obtener el volumen de nueva regulación por sector y por comunidad autónoma. Esto permitirá observar su efecto en escenarios más específicos. El ritmo anual de normativa ha crecido de forma sostenida. Se ha mantenido un promedio de 7.953 normas nuevas al año en el periodo entre 1995 y 2020. También se observan picos claros en crisis ya que estas situaciones requieren una reacción del gobierno para mitigar los efectos negativos. Por ejemplo, en durante la pandemia (año 2020) se alcanzó la cifra de 12.264 normas.
El fenómeno de la legislación
Según las estimaciones del estudio realizado la complejidad regulatoria, medido con un índice que se basa en el volumen de normas, tiene efectos negativos sobre el empleo y el valor añadido. A escala agregada, la complejidad regulatoria (medida por volumen de normas) tiene efectos negativos sobre empleo. Los resultados indican que cada incremento del índice de complejidad se asocia con una caída aproximada del 0,7% en la cuota de empleo en el sector afectado por la regulación.
Asimismo, la complejidad el marco perjudica con más ímpetu a las empresas pequeñas (menos de 50 empleados) y jóvenes (menos de 10 años de existencia). A nivel numérico, el efecto de un aumento del 10% en el volumen regulatorio se vincula a una reducción del 0,5% en el empleo para empresas con menos de 50 trabajadores.
Tampoco se perciben diferencias de impacto entre sectores de la economía. El estudio del Banco de España discierne tres sectores principales: manufactura, agricultura y servicios. Estos dos últimos, son lo que reciben, de media, más legislación por año comparados al primero. Sin embargo, al modelizar los datos, el sector más afectado por un aumento de legislación es el de manufactura. De hecho, el efecto negativo es 50% más fuerte que en el sector de servicios. Se puede esta disparidad por la necesidad de mayor inversión.
Fragmentación territorial: un problema añadido
Las evidencias apuntan a una fuerte heterogeneidad entre comunidades autónomas en cuanto a variación de volumen legislativos. Además, la intensificación de regulación sectorial se concentra en ciertas Comunidades Autónomas. Esa fragmentación normativa dificulta la expansión interregional de empresas y eleva costes de cumplimiento ya que deben adaptarse al modus operandis dentro del territorio español.
¿A favor o en contra?
Es cierto que la regulación tiene fines públicos legítimos como corregir fallos de mercado, gestionar crisis, proteger consumidores, y gestionar las situaciones de crisis. También son el principal motor de las reformas estructurales. Además, cuanto están bien diseñadas y coordinada puede impulsar innovación y conseguir que la economía adopte tecnologías mas sostenibles para el crecimiento económico.
Sin embargo, la regulación excesiva en volumen y complejidad supone una carga para empresas pequeñas y nuevos emprendimientos que carecen de recursos legales internos para conformarse a todas las normas introducidas. Otros efecto negativo se observa en la caída de la intensidad laboral y de las tasas de inversión, lo cual afecta directamente a los salarios (creación de empleo) y la productividad de las empresas (carecen de inversión para mejorar método productivo). Por ello, el sector manufacturero es el más afectado por esta situación.
Lo mucho cansa y lo poco aburre: el balance
La problemática real no es la cantidad de normativa, sino que su calidad, coherencia y coordinación son afectadas. Sin embargo, la evidencia compilada muestra que la creciente complejidad normativa en España tiene efectos reales y cuantificables en la economía. Iniciativas de simplificación y evaluación de la efectividad del marco legal deberían proponerse para facilitar su implementación y así no crear un cuello de botella en el crecimiento económico. La evidencia compilada por el Banco de España muestra que la creciente complejidad normativa en España tiene efectos reales y cuantificables: reduce la participación sectorial en el empleo, baja la inversión y penaliza especialmente a las firmas más pequeñas y jóvenes. En consecuencia, el reto de la política pública es doble ya que deben buscar preservar los fines sociales de la regulación sin olvidar el mejorar su diseño, evaluación y coordinación para que no asfixie el tejido productivo.
Bibliografía:
La complejidad normativa en España: un freno para las empresas y el crecimiento económico. (2025, 19 septiembre). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/noticias-eventos/blog/la-complejidad-normativa-en-espana-un-freno-para-las-empresas-y-el-crecimiento-economico.html
La regulación sectorial en España. Resultados cuantitativos. (2022, 11 febrero). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/documentos-trabajo/regulacion-sectorial-espana–resultados-cuantitativos.html
Sector-level economic effects of regulatory complexity: evidence from Spain. (2023, 14 abril). Banco de España. https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/documentos-trabajo/sectorlevel-economic-effects-regulatory-complexity-evidence-from-spain.html
