Psicologia de compra

La “girl math” no es un invento de TikTok: llevamos 30 años haciendo cuentas así

Lo que hoy conocemos como girl math tiene un precedente académico mucho más serio. El economista y premio Nobel Richard Thaler desarrolló el concepto de contabilidad mental, una teoría que explica por qué no tratamos todo nuestro dinero como si fuera exactamente igual.

La “girl math” no es un invento de TikTok: llevamos 30 años haciendo cuentas así

La girl math parece un invento de hace tres días de TikTok: “si lo voy a utilizar muchas veces, en realidad me ha salido barato”; “si lo pago con dinero que tenía reservado para otra cosa, no cuenta” o “si un abrigo cuesta 300 euros pero me lo voy a poner durante tres inviernos, son solo 100 euros al año”. Lo que parece una broma sobre nuestra manera de justificar las compras tiene, en realidad, más de 30 años de investigación detrás.

El economista estadounidense Richard Thaler desarrolló el concepto de mental accounting, o contabilidad mental, para explicar que las personas no tratamos el dinero de una manera completamente racional. En lugar de considerar todo nuestro patrimonio como una única cantidad, tendemos a dividirlo mentalmente en diferentes categorías: dinero para ahorrar, para vacaciones, para comer, dinero que hemos ganado, dinero que nos han regalado o dinero que ya habíamos destinado a una determinada compra.

Y esas categorías cambian nuestra percepción del valor.

Imaginemos que queremos comprar un abrigo de 300 euros. Nuestra primera reacción puede ser pensar: “300 euros es demasiado para un abrigo”. Pero podemos cambiar la forma de verlo. Si pensamos que vamos a utilizarlo durante tres inviernos, podemos dividir mentalmente esos 300 euros entre tres años. Y si además calculamos todas las veces que nos lo vamos a poner, el coste parece todavía menor. El abrigo sigue costando 300 euros y nuestra cuenta bancaria sigue teniendo 300 euros menos, pero hemos cambiado la unidad mental con la que evaluamos el gasto.

Eso es precisamente lo interesante de la contabilidad mental. Para Thaler, nuestras decisiones económicas no dependen únicamente del valor total del dinero, sino también de la categoría mental a la que asignamos ese dinero y de cómo evaluamos las ganancias y pérdidas dentro de cada una de esas categorías.

Por eso podemos ser extremadamente cuidadosos con 50 euros en una situación y gastarlos sin pensarlo demasiado en otra. No porque el dinero haya cambiado de valor, sino porque nosotros hemos cambiado la etiqueta que le hemos puesto.

La girl math lleva esta idea al extremo y la convierte en humor. “Si pago en efectivo, es gratis”; “si lo compré con dinero que me devolvieron, no cuenta”; “si lo utilizo 100 veces, me ha costado solo tres euros cada vez”. Evidentemente, ninguna de estas operaciones hace que el producto sea realmente más barato. Pero sí muestran algo muy real: cómo nuestro cerebro transforma un gasto para hacerlo psicológicamente más aceptable.

Y esto no ocurre únicamente con las compras. También aparece cuando recibimos una paga extra y sentimos que ese dinero se puede gastar con mayor libertad que nuestro salario habitual, aunque económicamente un euro de una paga extra sea exactamente igual que un euro de nuestro sueldo.

El problema es que esta forma de pensar puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra. Puede ayudarnos a organizar nuestro presupuesto y a separar el dinero destinado a diferentes objetivos. Pero también puede hacer que justifiquemos gastos que, vistos en conjunto, no nos permitiríamos realizar.

De hecho, aquí podemos conectar la girl math con muchas de las tendencias actuales del consumo: las cuotas de BNPL, las suscripciones, los descuentos, los puntos de fidelización o las tarjetas regalo. Todos ellos pueden modificar la manera en la que percibimos el coste de una compra. No necesariamente cambia el precio; cambia la forma en la que nuestro cerebro lo contabiliza.

Por eso, la próxima vez que pensemos “en realidad no es tan caro porque lo voy a utilizar muchísimo”, probablemente estemos haciendo girl math. Y aunque la expresión sea nueva y se haya convertido en un fenómeno de internet, la idea que hay detrás lleva décadas estudiándose.

Porque el dinero, como explica Thaler, no siempre se comporta en nuestra cabeza como una cifra única y perfectamente racional. Lo dividimos, le ponemos etiquetas y tomamos decisiones en función de esas categorías mentales.

La girl math simplemente ha conseguido convertir una teoría de la economía conductual en una frase que todos entendemos: no siempre justificamos una compra porque sea barata; a veces conseguimos que parezca barata cambiando la manera en la que hacemos las cuentas.