Economía y desigualdad

¿Ya no existe la clase media en España?

Cada vez más personas se consideran de clase media, pero cuando aplicamos los criterios de la OCDE a los salarios, la realidad puede ser bastante diferente. La sensación de no llegar a final de mes no es necesariamente una percepción: puede reflejar un deterioro real de nuestra capacidad económica.

¿Ya no existe la clase media en España?

¿Qué significa realmente ser clase media? La respuesta no depende únicamente de cuánto dinero ganamos, sino de cómo se compara nuestro salario con el del resto de la población. Según el criterio utilizado habitualmente por la OCDE, se considera clase baja a quien ingresa menos del 75% de la renta mediana, clase media a quien se encuentra entre el 75% y el 200%, y clase alta a quien supera ese nivel. Es decir, no existe una cantidad fija que determine quién es de clase media: depende de cómo evolucionen los ingresos del conjunto de la sociedad.

Y aquí aparece el problema cuando miramos España. Hace aproximadamente una década, el salario mediano se situaba alrededor de los 19.400 euros anuales. Con ese nivel, una persona podía situarse dentro de la clase media si ganaba aproximadamente entre 14.500 y 38.900 euros al año, siguiendo el criterio del 75%-200%. El salario más frecuente, además, estaba alrededor de los 16.500 euros.

Hoy los salarios han aumentado en términos nominales, pero también lo han hecho los precios, especialmente los relacionados con la vivienda, la alimentación y otros gastos básicos. Y aquí es donde las estadísticas salariales pueden resultar engañosas. Que el salario mediano haya subido no significa automáticamente que las familias tengan una mayor capacidad de compra.

De hecho, si una persona gana alrededor de 20.000 euros al año, decir que pertenece a la clase media puede resultar cuestionable dependiendo del criterio utilizado y, sobre todo, de dónde viva y de sus gastos. Una persona con ese salario en una ciudad con alquileres muy elevados puede tener una situación económica completamente diferente a otra con el mismo sueldo en una localidad más barata.

Además, hay un dato especialmente interesante: el salario más frecuente no es lo mismo que el salario mediano. El salario más frecuente es aquel que cobra el mayor número de trabajadores, mientras que el salario mediano divide a los trabajadores en dos mitades: la mitad cobra más y la otra mitad cobra menos. Por eso, fijarnos únicamente en el salario medio puede darnos una imagen bastante distorsionada de cómo vive un trabajador típico.

Y aquí llegamos a la cuestión importante. ¿Somos realmente una sociedad de clase media?

Sobre el papel, muchas personas pueden considerarse clase media porque tienen trabajo, una vivienda, un coche y acceso a determinados bienes y servicios. Pero eso no significa necesariamente que tengan una gran capacidad económica. Una familia puede tener ingresos aparentemente normales y, después de pagar alquiler o hipoteca, comida, suministros, transporte, seguros y otros gastos, encontrarse con muy poco margen a final de mes.

Por eso, cuando alguien dice “no llego a final de mes”, no deberíamos asumir automáticamente que el problema es que gasta demasiado. Puede serlo en algunos casos, pero también puede reflejar algo más profundo: que los ingresos han crecido mucho menos que el coste de mantener determinado nivel de vida.

La vivienda es probablemente el mejor ejemplo. Un salario de 20.000 euros puede parecer suficiente cuando solo miramos la cifra. Pero si una parte enorme de esos ingresos desaparece cada mes en alquiler o hipoteca, la cantidad que realmente queda disponible para vivir cambia completamente.

Y quizá por eso la sensación de que “la clase media está desapareciendo” se ha extendido tanto. No necesariamente porque todos los trabajadores estén cayendo estadísticamente en la clase baja, sino porque cada vez resulta más difícil convertir un salario normal en seguridad financiera, ahorro y capacidad para afrontar imprevistos.

La cuestión no es únicamente cuánto cobras. Es cuánto te queda después de pagar por vivir.

Porque puedes tener un salario que estadísticamente te sitúe dentro de la clase media y, sin embargo, llegar al día 25 mirando la cuenta bancaria y preguntándote cómo vas a llegar al siguiente sueldo.

Y quizá esa sea una de las mejores formas de entender el debate sobre la clase media en España: no basta con saber cuánto ganamos; tenemos que saber qué podemos hacer con lo que ganamos.