UGC: cuando crear contenido se convierte en un negocio

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Creadoras de contenido 24H Economía

Las redes sociales han cambiado la forma de hacer publicidad y, con ella, también han creado nuevas oportunidades de negocio. Una de las más recientes es el UGC, siglas de User Generated Content, un modelo basado en que personas particulares crean vídeos, fotografías o reseñas para que las marcas los utilicen en sus campañas.

La diferencia fundamental frente al influencer tradicional es que el creador de UGC no necesita tener miles de seguidores. La empresa paga principalmente por la producción del contenido y por los derechos de utilización, no necesariamente por el alcance que tenga la cuenta personal del creador.

El funcionamiento es relativamente sencillo. Una marca necesita promocionar un producto y contrata a un creador para grabar un vídeo que parezca una recomendación natural: una experiencia utilizando el producto, un tutorial, un unboxingo incluso un testimonio. Después, la empresa puede publicar ese contenido en sus propias redes o utilizarlo como anuncio en plataformas como TikTok, Instagram o YouTube.

Este modelo ha crecido porque las marcas buscan publicidad que resulte menos corporativa y más cercana. Frente al anuncio tradicional, un vídeo grabado con un móvil puede transmitir una sensación de autenticidad y confianza que conecta mejor con determinados consumidores.

Para los creadores, la principal ventaja económica es que pueden empezar sin construir primero una gran comunidad. Una persona puede crear un pequeño portafolio, contactar con marcas o utilizar plataformas especializadas y cobrar por cada pieza producida. Los ingresos dependen de factores como la experiencia, la calidad, el tipo de contenido y, especialmente, los derechos de uso que la marca adquiera.

Y aquí aparece una de las claves del negocio. No vale lo mismo crear un vídeo para que una empresa lo publique una vez que permitir que lo utilice durante meses en campañas publicitarias. El contenido tiene un precio, pero también lo tiene su utilización comercial.

El UGC, por tanto, está convirtiendo una habilidad cotidiana (grabar y editar vídeos para redes sociales) en una actividad económica profesional. Ya no es necesario ser famoso para trabajar con marcas: lo importante puede ser saber comunicar, entender las tendencias y producir contenido que venda.

Pero tampoco es dinero fácil. Existe competencia, las marcas pueden exigir varias revisiones y los ingresos pueden ser irregulares. Además, el creador debe aprender a negociar tarifas, contratos, derechos de imagen y licencias de uso.

El auge del UGC demuestra cómo la economía digital está transformando el concepto tradicional de trabajo. Antes, para ganar dinero con las redes sociales había que conseguir audiencia. Ahora, en muchos casos, basta con saber crear contenido que las empresas quieran comprar.

Y detrás de esta tendencia hay una idea económica poderosa: en la nueva economía de la atención, la capacidad de crear contenido se ha convertido en un activo que puede venderse.