Geopolítica internacional

Trump y Netanyahu: cuando el poder parece ir más rápido que las instituciones

 La pregunta es si el equilibrio mundial está cambiando o si las instituciones simplemente han perdido parte de su capacidad de influencia.

Trump y Netanyahu
Trump y Netanyahu 24h Economía

En las relaciones internacionales existe una máxima que durante décadas pareció inamovible: ningún líder, por poderoso que fuera, podía actuar completamente al margen del orden internacional. Las alianzas, los organismos multilaterales, la diplomacia y el derecho internacional funcionaban como mecanismos de equilibrio capaces de contener, al menos parcialmente, las decisiones de los Estados.

Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años han alimentado una percepción distinta. Para muchos ciudadanos, figuras como Donald Trump y Benjamin Netanyahu proyectan la imagen de líderes dispuestos a desafiar ese equilibrio con una confianza poco habitual.

Trump ha construido buena parte de su liderazgo alrededor de la idea de que los intereses nacionales de Estados Unidos deben situarse por encima de los consensos internacionales. Su estilo político ha cuestionado acuerdos multilaterales, ha utilizado los aranceles como herramienta de presión y ha defendido una visión mucho más transaccional de la política exterior.

Netanyahu, por su parte, ha mantenido una línea firme en materia de seguridad y ha defendido que Israel debe actuar conforme a lo que considera necesario para proteger a su población, incluso cuando muchas de sus decisiones han recibido críticas de gobiernos, organizaciones internacionales y parte de la comunidad internacional. La guerra en Gaza ha intensificado ese debate y ha aumentado el escrutinio sobre el papel de las instituciones internacionales.

El punto de encuentro entre ambos líderes no reside únicamente en sus posiciones políticas, sino en una forma de entender el ejercicio del poder. Ambos han mostrado una disposición a desafiar normas o consensos que durante años parecían formar parte del funcionamiento habitual del sistema internacional.

Todo ello plantea una cuestión de fondo: ¿siguen teniendo el mismo peso las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial? Organizaciones internacionales, tribunales y foros multilaterales continúan desempeñando un papel relevante, pero cada vez afrontan mayores dificultades cuando sus decisiones chocan con los intereses de grandes potencias o de aliados estratégicos.

Ese fenómeno no afecta únicamente a Estados Unidos o a Israel. Refleja una transformación más amplia en la geopolítica, donde el equilibrio entre poder, derecho internacional y diplomacia parece estar entrando en una nueva etapa.

La historia demuestra que ninguna arquitectura internacional permanece inalterable para siempre. El verdadero desafío consiste en preservar un sistema en el que la fuerza de los Estados conviva con reglas compartidas capaces de proteger la estabilidad global.

Porque cuando la percepción de que algunos líderes pueden actuar sin apenas límites se extiende entre la opinión pública, no solo cambia la política internacional: también cambia la confianza en las instituciones encargadas de garantizar ese equilibrio.