La paradoja de la creatividad femenina

¿Por qué la mayoría de las grandes maisons de moda femenina siguen estando dirigidas por hombres?

La Semana de la Alta Costura vuelve a reunir en París a los mayores nombres de la industria. Entre desfiles espectaculares surge una pregunta que no pretende enfrentar géneros, sino entender una de las mayores paradojas del sector.

Pierpaolo Piccioli directo creativo de Balenciaga
Pierpaolo Piccioli directo creativo de Balenciaga 24h Economia

En primer lugar, y para deshacernos de cualquier malentendido posible, este artículo no es una crítica.  Mucho menos pretende cuestionar el enorme legado que muchos diseñadores han dejado a la historia de la moda.

Todo lo contrario.

Sería imposible entender esta industria sin nombres como Cristóbal Balenciaga, Christian Dior, Yves Saint Laurent, Karl Lagerfeld, Hubert de Givenchy, Valentino Garavani, Alexander McQueen, John Galliano o Gianni Versace. Ellos revolucionaron la forma de vestir de generaciones enteras y transformaron la moda en una disciplina artística y empresarial de alcance mundial.

Su talento es incuestionable.

La cuestión no es si un hombre puede diseñar para una mujer.

La historia demuestra que sí.

Y que algunos de los vestidos más importantes jamás creados nacieron precisamente de la visión de diseñadores masculinos.

Entonces, ¿por qué sigue llamando la atención ver a una mujer al frente de una gran maison?

Hoy encontramos nombres fundamentales como Miuccia Prada, una de las diseñadoras más influyentes de las últimas décadas, o Maria Grazia Chiuri, la primera mujer en dirigir creativamente Dior desde su fundación en 1946. También destacan figuras como Chemena Kamali en Chloé o Sarah Burton, que durante años lideró Alexander McQueen.

Pero, si observamos el conjunto del sector, siguen siendo una minoría.

Y eso resulta curioso porque la moda, aunque pertenece a todos, continúa teniendo a la mujer como principal consumidora. La mayor parte del negocio del lujo se concentra en la moda femenina, la marroquinería, la joyería o la cosmética dirigidas a este público.

Sin embargo, la moda nunca ha sido exclusivamente femenina.

Los hombres también consumen moda, trabajan en ella, la crean y la transforman. De hecho, probablemente pocas industrias hayan demostrado que el talento creativo no entiende de género como lo ha hecho la moda.

Quizá por eso esta pregunta no busca señalar a nadie.

Busca comprender una realidad histórica.

Durante décadas, muchas mujeres desarrollaron carreras extraordinarias como modistas, patronistas, bordadoras o artesanas, mientras que los puestos de mayor visibilidad y dirección permanecían ocupados mayoritariamente por hombres. Esa estructura ha cambiado mucho, pero todavía deja huella en la composición de las grandes direcciones creativas.

Afortunadamente, el panorama también está evolucionando. Cada vez aparecen más mujeres liderando firmas internacionales, fundando sus propias marcas o dirigiendo equipos creativos de primer nivel. Lo importante es que ese cambio llegue de forma natural, impulsado por el talento y no por una cuota.

Porque la moda nunca debería ser una cuestión de hombres contra mujeres.

La creatividad no tiene género.

Un gran diseñador puede ser hombre o mujer. Lo mismo ocurre con una gran directora creativa. Lo que realmente ha construido esta industria son las ideas, la sensibilidad y la capacidad de emocionar a través de la ropa.

Quizá la verdadera reflexión no sea por qué hay tantos hombres diseñando para mujeres.

Quizá sea preguntarnos cómo conseguir que, en el futuro, las grandes maisons reflejen toda la diversidad del talento que existe dentro de una industria que, precisamente, siempre ha celebrado la creatividad en todas sus formas.