La estrategia de expansión de Kering.

¿Por qué Kering quiere hacerse con Valentino? La adquisición que podría reducir su dependencia de Gucci

 El grupo francés busca reforzar su cartera de marcas con una de las casas italianas más prestigiosas del lujo.

Desfile Valentino
Desfile Valentino 24h economia

La industria del lujo vive una nueva etapa de consolidación. En un mercado donde el crecimiento se ha ralentizado y los consumidores son cada vez más selectivos, los grandes conglomerados ya no compiten únicamente por vender más bolsos o abrir más tiendas: compiten por reunir las mejores marcas del mundo. En ese contexto, Kering ha puesto sus ojos en Valentino.

La posible incorporación de la casa italiana supondría mucho más que sumar un nuevo nombre a su cartera. Representaría una oportunidad para corregir uno de los principales problemas del grupo: su elevada dependencia de Gucci.

Durante años, Gucci ha sido el auténtico motor de Kering. La firma italiana continúa generando alrededor del 41 % de la facturación del grupo y más del 60 % de su beneficio operativo. Sin embargo, la caída del 22 % en sus ventas durante 2025 volvió a demostrar el riesgo que supone concentrar una parte tan importante del negocio en una sola marca.

Precisamente por ello, Kering lleva tiempo buscando equilibrar su portafolio. Aunque firmas como Saint Laurent, Bottega Veneta, Balenciaga o McQueen mantienen un importante peso dentro del grupo, ninguna posee el reconocimiento global ni el potencial comercial de Gucci. Valentino podría convertirse en ese segundo gran pilar.

La casa italiana ocupa una posición especialmente atractiva dentro del mercado del lujo. Su ADN está profundamente ligado a la alta costura, la elegancia italiana y el segmento de mayor poder adquisitivo, un perfil de cliente que suele ser más resistente a las desaceleraciones económicas. Además, la marca conserva un enorme potencial de crecimiento en categorías como los accesorios, la marroquinería, la joyería y la belleza, segmentos donde Kering cuenta con una amplia experiencia internacional.

Desde una perspectiva empresarial, la operación también generaría importantes sinergias. Kering podría integrar a Valentino en su red mundial de producción, distribución y retail, reduciendo costes y acelerando su expansión en mercados estratégicos como Asia, Oriente Medio y Estados Unidos. El modelo ya ha demostrado funcionar con otras firmas del grupo, que comparten capacidades industriales sin perder su identidad creativa.

A ello se suma un elemento que ha despertado un gran interés dentro del sector: el regreso de Pierpaolo Piccioli a Valentino. Tras abandonar la casa en 2024 después de más de dos décadas y convertirse en una de las figuras más influyentes de la moda contemporánea, su vuelta representa una oportunidad para recuperar el lenguaje estético que convirtió a Valentino en una referencia mundial.

Durante su etapa al frente de la dirección creativa, Piccioli redefinió el concepto de alta costura contemporánea. Su visión romántica, el uso del color (especialmente el icónico Pink PP) y su capacidad para conectar con nuevas generaciones elevaron el prestigio de la firma y reforzaron su posicionamiento como una de las grandes casas del lujo internacional.

Para Kering, contar con un creativo de ese nivel supone mucho más que una cuestión de imagen. En la industria del lujo, la dirección creativa es uno de los principales activos económicos de una marca. Un diseñador capaz de generar deseo, impacto cultural y conversación puede traducirse directamente en un aumento de ventas, una mayor demanda y una mejora del poder de fijación de precios.

La posible adquisición de Valentino también encaja con la nueva estrategia impulsada por el consejero delegado de Kering, Luca di Meo, que busca construir un grupo menos dependiente de una única marca y con una estructura más equilibrada. Diversificar el negocio no solo reduce el riesgo financiero, sino que permite aprovechar distintos ciclos de consumo dentro del mercado del lujo.

En un momento en el que Gucci trabaja para recuperar su crecimiento y el sector atraviesa una etapa de menor demanda, incorporar Valentino ofrecería a Kering un nuevo motor de desarrollo. La operación no consiste únicamente en comprar una firma histórica; consiste en reforzar una cartera de marcas capaz de competir de tú a tú con gigantes como LVMH.

Si finalmente la adquisición se materializa, Kering no solo sumaría una de las casas más prestigiosas de Italia. Ganaría una marca con una identidad consolidada, un enorme potencial de crecimiento y el respaldo creativo de Pierpaolo Piccioli, tres factores que podrían convertir a Valentino en una de las piezas clave del futuro del grupo.