Entre 170 y 426 millones de euros

La inversión milmillonaria detrás del nuevo Gran Premio de Madrid.

 El circuito urbano de IFEMA debutará este septiembre con un coste que supera los 1.000 millones de euros.

La inversión milmillonaria detrás del nuevo Gran Premio de Madrid.

Madrid se prepara para entrar en la élite del automovilismo mundial. En 2026, la capital española acogerá por primera vez en su historia un Gran Premio de Fórmula 1 en un nuevo circuito urbano conocido como Madring, que se celebrará del 11 al 13 de septiembre dentro del recinto de IFEMA. Será el regreso de la Fórmula 1 a Madrid más de cuatro décadas después, pero también uno de los proyectos deportivos y económicos más ambiciosos jamás impulsados en la ciudad.

El proyecto ya ha superado las inspecciones técnicas de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), un paso clave que valida el diseño del trazado y acerca definitivamente su debut en el calendario oficial. Sin embargo, detrás del espectáculo deportivo se esconde una realidad económica de dimensiones colosales: un Gran Premio de Fórmula 1 puede convertirse en una de las infraestructuras deportivas más caras del mundo.

La construcción del circuito de Madring y sus instalaciones asociadas se ha adjudicado a una unión de empresas formada por Acciona y Eiffage, con un coste inicial de obras de 83,2 millones de euros. A esta cifra se suman otros contratos vinculados a la infraestructura del recinto, como la construcción de nuevos pabellones para paddock y boxes, valorados en 47,5 millones de euros, además de gastos técnicos, asesoría y dirección de obra. En total, la inversión inicial ya supera los 141 millones de euros, aunque este número solo representa una parte del coste real del proyecto.

El coste total de levantar un circuito homologado por la FIA puede oscilar entre 170 y 426 millones de euros, según estudios del sector. Pero cuando se añaden infraestructuras premium, zonas de hospitalidad, mejoras urbanas y servicios adicionales, la cifra puede dispararse fácilmente por encima de los 1.000 millones de dólares, como ocurre en casos extremos como el Gran Premio de Las Vegas, uno de los eventos deportivos más caros del planeta.

A ello hay que añadir el coste operativo anual. Mantener un Gran Premio de Fórmula 1 no es barato. Entre montaje de gradas, seguridad, personal, logística y mantenimiento del circuito, el gasto puede alcanzar aproximadamente los 49 millones de euros por temporada, sin contar el canon que cada trazado debe pagar por formar parte del calendario. Este “fee” anual suele situarse entre los 25 y 50 millones de euros, dependiendo del prestigio del circuito y del acuerdo con la organización del Mundial.

En el caso de Madrid, el canon definitivo aún no se ha hecho público, pero las estimaciones lo sitúan en torno a los niveles medios-altos del campeonato, lo que situaría el coste total anual del evento en cifras cercanas a los 70-90 millones de euros entre operación y derechos.

Sin embargo, el modelo económico del Madring no se basa únicamente en el gasto, sino en la rentabilidad a largo plazo. IFEMA ha apostado por un sistema de financiación privado apoyado en ingresos por entradas, patrocinio y, especialmente, hospitalidad VIP. De hecho, la explotación de estas áreas premium ha sido adjudicada a la empresa Match Hospitality por un contrato que podría alcanzar los 400 millones de euros en 10 años.

El circuito contará con capacidad para más de 110.000 espectadores diarios, con previsión de ampliación hasta 140.000, y una fuerte presencia de público internacional, que podría representar cerca del 45 % del total. Este perfil es clave, ya que el gasto medio por visitante en eventos de Fórmula 1 de este tipo puede multiplicarse en comparación con otros eventos deportivos, impulsando sectores como la hostelería, el turismo de lujo y el transporte.

El objetivo es claro: convertir Madrid en una nueva capital mundial de la Fórmula 1, compitiendo con circuitos urbanos como Mónaco, Singapur o Las Vegas, donde el deporte se mezcla con el espectáculo, el turismo y el lujo. El Madring no será solo una carrera, sino un evento global de entretenimiento con impacto económico masivo.

El gran reto, sin embargo, será equilibrar la enorme inversión con la rentabilidad a largo plazo. Porque en la Fórmula 1 moderna, ya no basta con tener un circuito rápido o técnico: hay que construir una experiencia global capaz de atraer a marcas, turistas e inversores dispuestos a pagar por formar parte del espectáculo.