Influencers y redes sociales

The Wizard Liz : millones, una ruptura y la pregunta que divide las redes

Su historia reabre el debate sobre el feminismo y la maternidad.

Liz y Landon
Liz y Landon 24h economia

La imagen de éxito que durante años construyó The Wizard Liz se ha visto sacudida por una crisis personal y legal que ha trascendido el ámbito sentimental para convertirse en una disputa con implicaciones económicas y familiares.

La influencer belga de origen ruso Fátima  Dzjabrailova, conocida mundialmente como The Wizard Liz, ha levantado un auténtico imperio digital gracias a sus vídeos sobre autoestima y desarrollo personal. Con millones de seguidores entre YouTube e Instagram, sus ingresos procedentes de publicidad, colaboraciones y productos digitales la han convertido en una de las creadoras de contenido más rentables de su sector. Diversos portales especializados estiman que sus ingresos anuales ascienden a varios millones de dólares.

Sin embargo, el cuento de hadas con el creador de contenido estadounidense Landon Nickerson terminó abruptamente. En 2025, Liz acusó públicamente a su entonces prometido de haber mantenido conversaciones con otra mujer mientras ella estaba embarazada de cuatro meses. Nickerson reconoció un comportamiento inapropiado, aunque minimizó lo sucedido.

Lo que parecía una ruptura mediática se ha convertido, un año después, en una batalla mucho más compleja. La pareja comparte un hijo de nueve meses y, según las declaraciones públicas de la influencer, las dificultades relacionadas con su situación migratoria la obligaron a abandonar Estados Unidos, mientras que el bebé permaneció en territorio estadounidense con su padre en medio de un conflicto de custodia todavía sin resolver. Nickerson sostiene que la decisión respondió al interés del menor y ha negado las acusaciones de manipulación formuladas por su expareja.

El componente económico añade otra dimensión al caso. La vivienda donde reside el pequeño, una propiedad valorada en varios millones de dólares y financiada en gran parte por los ingresos de Liz, se ha convertido en uno de los símbolos de una separación marcada por las tensiones. La influencer ha manifestado públicamente su intención de solicitar una pensión alimenticia y ha denunciado sentirse apartada de la vida cotidiana de su hijo.

Más allá del drama sentimental, el caso plantea interrogantes jurídicos y morales. ¿Hasta qué punto una disputa de pareja puede terminar condicionando la relación entre una madre y su hijo? ¿Es legítimo que una persona que afirma haber sido traicionada y que además se enfrenta a problemas migratorios se vea obligada a vivir separada de su bebé? ¿Debe prevalecer exclusivamente la residencia del menor o también el vínculo con ambos progenitores?

En Estados Unidos, los tribunales de familia suelen priorizar el interés superior del niño, independientemente de las disputas entre los padres. Esto significa que una ruptura sentimental o incluso una supuesta infidelidad no determinan automáticamente quién obtiene la custodia. La situación migratoria de uno de los progenitores también puede complicar el proceso, pero no implica necesariamente la pérdida de sus derechos parentales.

Mientras tanto, el caso de The Wizard Liz se ha convertido en algo más que una polémica entre influencers. Es una historia que mezcla dinero, fama, fronteras y maternidad, y que pone de manifiesto una realidad cada vez más frecuente en un mundo globalizado: cuando las relaciones internacionales fracasan, las consecuencias no solo se miden en corazones rotos, sino también en millones de dólares y en largas batallas legales por aquello que ninguna fortuna puede comprar: el tiempo con un hijo.