León XIV

¿Cuánto dinero ha dejado la visita del Papa a España?

1,45 millones de personas y 150 millones de euros de impacto económico

¿Cuánto dinero ha dejado la visita del Papa a España?

El viaje apostólico de León XIV a España se realizó entre el 6 y el 12 de junio de 2026, con la visita del papa a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Fue el primer viaje de un papa a España desde 2011, cuando Benedicto XVI acudió a la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid, y el cuarto viaje internacional de León XIV desde su elección en mayo de 2025.

Siete días que reunieron a más de 1,45 millones de personas en los distintos actos celebrados a lo largo de toda la geografía española y que han dejado una huella económica estimada en más de 150 millones de euros, convirtiendo la visita en uno de los eventos con mayor impacto turístico y comercial del año en el país.

Un programa de una intensidad excepcional

El programa incluyó tres días en Madrid, dos en Barcelona, uno en Las Palmas de Gran Canaria y uno en Santa Cruz de Tenerife, con veinticuatro actos oficiales distribuidos a lo largo de la semana.

En Madrid, el papa estuvo del 6 al 9 de junio, con la Plaza de Cibeles como lugar elegido para el acto central del domingo 7 de junio. El primer compromiso oficial fue una visita de cortesía a los Reyes de España en el Palacio Real, seguida de un encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático.

La mañana del lunes 8 de junio estuvo dedicada a reuniones institucionales: León XIV se reunió primero con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y después con miembros del Parlamento. Por la tarde tuvo lugar el gran encuentro multitudinario con la comunidad diocesana de Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu.

Uno de los momentos más emotivos e históricamente significativos se vivió en Barcelona, donde el papa presidió una misa solemne en la Basílica de la Sagrada Familia. La visita coincidió con el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí, cuya figura sigue despertando admiración por la belleza puesta al servicio de la fe. León XIV inauguró la Torre de Jesucristo, la más alta de la basílica catalana, con planta dodecagonal y una altura total de 172,5 metros.

También visitó la prisión de Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires para encontrarse con internos y trabajadores, y rezó el Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat ante la imagen de la Moreneta, patrona de Cataluña.

El viaje tuvo un marcado carácter social, con especial atención a la realidad migratoria en las Islas Canarias, destino de miles de migrantes africanos que parten hacia Europa. En Tenerife, visitó el centro de acogida Las Raíces en La Laguna para encontrarse con migrantes y trabajadores sociales, antes de presidir la misa de clausura del viaje apostólico en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

La movilización ciudadana: 16.000 voluntarios y peregrinos de toda España

La archidiócesis de Madrid superó ampliamente sus previsiones de voluntariado, alcanzando casi 16.000 inscritos, un 60% más de lo esperado, en apenas un mes. Este alto nivel de participación permitió cubrir todas las necesidades organizativas de los actos, incluidos los más multitudinarios.

Más de 450.000 peregrinos participaron en alguno de los actos a lo largo de la semana, generando un importante movimiento de transporte, restauración y consumo que se sintió en todas las ciudades del recorrido.

El impacto económico: seis euros por cada euro invertido

Las ciudades vivieron días de gran actividad desde la llegada del pontífice. Se registró una ocupación hotelera cercana al 95% en Madrid y Barcelona, mientras que en Canarias muchos alojamientos alcanzaron el 90%. El gasto medio diario por visitante se situó en torno a los 180 euros según estimaciones del sector turístico.

Según la Conferencia Episcopal Española, el viaje tuvo un coste aproximado de 25 millones de euros pero generó un retorno superior a los 150 millones. Por cada euro invertido en la organización se obtuvieron seis euros de beneficio para la economía española, una ratio de retorno que pocos grandes eventos internacionales pueden igualar.

El impacto se notó especialmente en la hostelería, que aumentó su facturación entre un 20 y un 35% durante la semana del viaje, y en el comercio local, con picos de ventas de hasta un 25% en zonas céntricas como el entorno de Cibeles y el Paseo de la Castellana en Madrid o las Ramblas en Barcelona. El gasto total en restauración y hostelería durante toda la visita se estimó en más de 60 millones de euros.

Incluso el sector de la restauración de consumo rápido aprovechó la ocasión: Burger King lanzó un menú temático especial que registró un aumento de ventas del 15% en los establecimientos cercanos a los principales puntos de encuentro.

Para garantizar la transparencia, todas las cuentas relacionadas con el viaje fueron auditadas externamente por EY (Ernst & Young), tal y como ocurre habitualmente en eventos de esta magnitud.

Un mensaje que trascendió lo económico

León XIV pidió a los jóvenes españoles que no se conformaran con lo mínimo, en una de las frases más repetidas de su visita. Ante un Estadio Olímpico entregado en Barcelona, convirtió la vigilia de oración en una llamada a la reconciliación y al sentido profundo de la vida: «Somos mendigos de amor», afirmó el pontífice en una de las imágenes más potentes del viaje.

El himno oficial del viaje, titulado «Alza la mirada», fue grabado simultáneamente en cuatro templos vinculados a la visita papal: la Catedral de la Almudena de Madrid, la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, la Catedral de La Laguna en Tenerife y la Catedral de Santa Ana en Gran Canaria. En total participaron más de 1.700 voces procedentes de colegios, parroquias, asociaciones y comunidades de toda España.

Más allá de las cifras y de los actos protocolarios, la visita de León XIV a España dejó algo que ningún balance económico puede cuantificar completamente: la imagen de un pontífice que eligió visitar una cárcel antes que una catedral de prestigio, que se detuvo ante los migrantes en Canarias con la misma atención que ante los reyes en el Palacio Real, y que inauguró la torre más alta de la Sagrada Familia en el centenario de la muerte del hombre que la imaginó.

Quince años después de la última visita papal, España recordará esta semana de junio de 2026 mucho más tiempo del que duró.