Ante Emmanuel Macron y Brigitte Macron

El patoso Sánchez vuelve a tropezar con el protocolo y la lía con las condecoraciones en la cena de gala del Palacio Real

El presidente lució varias insignias francesas durante la cena ofrecida a Macron, una elección que expertos consideran incorrecta y Moncloa defiende

El patoso Sánchez vuelve a tropezar con el protocolo y la lía con las condecoraciones en la cena de gala del Palacio Real
Sánchez y las condecoraciones. 24H

La cena de gala que tuvo lugar en el Palacio Real para honrar a Emmanuel Macron y Brigitte Macron se vio envuelta en una nueva controversia respecto a Pedro Sánchez. Según informa El Debate, el presidente del Gobierno combinó de manera inadecuada varias insignias de la Legión de Honor francesa.

La crítica no surge de la concesión misma de la distinción, sino de cómo la llevó en el frac. Expertos consultados por el medio aseguran que Sánchez exhibió dos grados diferentes de la misma orden y utilizó una cinta no adecuada para esta vestimenta. Por el contrario, la Secretaría de Estado de Comunicación defiende que el presidente portó correctamente las condecoraciones.

Una elección que divide a los expertos

Sánchez se presentó con una placa de la Legión de Honor en el lado derecho y una cinta roja a la izquierda. La primera estaría asociada al grado de gran oficial, mientras que la segunda sería la que corresponde al grado de caballero, categoría inferior de la distinción francesa.

Es esencial subrayar la explicación técnica:

  • Cuando se obtienen dos grados de una misma condecoración, la norma establece que solo se deben lucir las insignias del grado superior.
  • La cinta de caballero puede utilizarse con uniformes, pero no es apropiada sobre el frac.
  • En Francia, la placa de gran oficial se coloca en el lado derecho.
  • La gran cruz, que lleva el Rey, se muestra en el lado izquierdo.

Así, la ubicación de la placa no representaría el problema principal. La discrepancia entre la vestimenta de Sánchez y la del Felipe VI se debe a las normas específicas de la Legión de Honor francesa. El debate se centra, por tanto, en cómo se combinaron las insignias, así como en la supuesta inclusión de una que no correspondía al evento.

Moncloa sostiene una interpretación diferente. La Secretaría de Estado de Comunicación asegura que Sánchez cumplió con el Código de la Legión de Honor, la Medalla Militar y la Orden Nacional del Mérito. Así se plantea una controversia entre la versión oficial y la opinión de los especialistas en heráldica y protocolo.

Un historial de tropiezos institucionales

Este incidente se suma a otras situaciones previas que han afectado la imagen de Sánchez como un líder algo torpe en lo que respecta al ceremonial. Uno de los primeros casos que se destacó ocurrió en 2018, durante la recepción del 12 de octubre. El presidente y Begoña Gómez se quedaron junto a los Reyes tras saludarlos, casi como si estuvieran a punto de participar en el besamanos de los invitados.

Zarzuela aclaró en ese momento que ambos habían seguido las instrucciones que les fueron dadas y que la confusión se debió a un malentendido. Un miembro del servicio de protocolo les solicitó que avanzaran para facilitar el saludo a las autoridades.

Este episodio desató críticas en el ámbito político y propició un intenso debate público. La imagen podría leerse como una confusión sobre los papeles de cada institución, aunque la Casa del Rey descartó que Sánchez y Gómez actuaran al margen de las instrucciones que recibieron.

En los últimos años, también se han registrado otros momentos problemáticos, tales como:

  • En 2022, Sánchez llegó con retraso al desfile militar del 12 de octubre. Los Reyes tuvieron que esperar dentro del vehículo antes de que comenzara la ceremonia.
  • En actos oficiales, se le ha visto consultar su teléfono móvil en momentos que deberían ser solemnes.
  • En una recepción posterior al desfile, se retiró del Palacio Real antes que los Reyes, a pesar de que numerosos invitados aún esperaban para saludarlos.
  • En otra ceremonia, una experta en protocolo criticó que saludara al Rey y dejara la mano de la Reina Letizia durante unos segundos en el aire.

Cada uno de estos episodios tiene un impacto distinto. Algunos responden a errores de coordinación o a interpretaciones discutibles de las normas. Otros afectan a gestos visibles que, en un acto institucional, adquieren una mayor carga simbólica con la presencia de medios de comunicación.

Cuando el protocolo se convierte en un asunto político

La relación entre Sánchez y la Corona añade un nivel de tensión a cualquier desliz. El presidente representa al Gobierno, mientras que el Rey simboliza la jefatura del Estado. La disposición de los espacios, los saludos, los tiempos y las condecoraciones son más que meros detalles: configuran visualmente la jerarquía institucional.

Por este motivo, un error en la vestimenta puede acabar derivando en una polémica de carácter político. La imagen de la cena de gala no solo ilustra qué distinción recibió Sánchez de Francia, sino que también refleja cómo cada autoridad ocupa su puesto en una ceremonia diseñada para transmitir continuidad, respeto y equilibrio.

Sus detractores ven estos incidentes como una falta de atención al protocolo o incluso como un intento de competir simbólicamente con el Rey. Por su parte, sus defensores tienden a considerarlos errores formales exacerbados por la oposición y los medios. El asunto de las condecoraciones reabre esta discusión en el centro de la escena, con dos interpretaciones en conflicto y una fotografía que resulta ineludible.

Al final, el protocolo no deja mucho espacio para la improvisación. En el Palacio Real, una insignia mal combinada puede tener más peso que un discurso.