La capacidad de caminar erguidos permitió a nuestros antepasados liberar las manos, modificar la pelvis y transformar la columna.
Sin embargo, tal vez esta evolución dejó un precio que pagar: unas articulaciones con menor capacidad para absorber impactos. Un reciente estudio de carácter internacional, publicado en Nature, ofrece una posible respuesta a la constante aparición de la artrosis en humanos, en comparación con su escasa presencia en chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos.
La clave parece estar en el cartílago, esa capa flexible que recubre los extremos de los huesos y nos permite movernos suavemente, evitando que cada paso suene como si dos rocas chocaran. Los investigadores han descubierto que el cartílago humano contiene aproximadamente un tercio de los glicosaminoglicanos (GAG) que se encuentran en el de otros grandes simios.
Estas moléculas, además de retener agua, otorgan elasticidad y ayudan a distribuir las cargas en las articulaciones.
Un atlas molecular para entender el esqueleto humano
El equipo de investigación, compuesto por expertos del Instituto Weizmann de Ciencias, la Universidad de Kioto y el Instituto de Biología Evolutiva CSIC-UPF, llevó a cabo un análisis de las diferencias genéticas y de muestras de cartílago de humanos y varios simios. Este estudio incluyó 139 muestras de 42 personas y siete grandes simios, además de experimentos con células híbridas de humano y chimpancé o gorila.
El propósito era indagar si las diferencias se limitaban solo a la forma de los huesos o si también había variaciones en la forma en que se producen los tejidos. Durante su investigación, los científicos revisaron cientos de miles de variaciones genéticas y descubrieron que muchos de los genes vinculados a la producción de GAG tienen una menor actividad en las células humanas.
| Elemento | Humanos | Otros grandes simios |
|---|---|---|
| Material GAG en el cartílago | Aproximadamente un tercio | Nivel de referencia |
| Elasticidad del tejido | Menor | Mayor |
| Capacidad de amortiguación | Más limitada | Más elevada |
| Artrosis espontánea con la edad | Frecuente | Poco habitual |
Los GAG actúan como pequeñas esponjas moleculares. Retienen agua dentro de la matriz del cartílago, lo que ayuda a que el tejido soporte compresión y recupere su forma tras la carga. Cuando hay menor cantidad de GAG, el cartílago puede volverse más delgado, menos elástico y menos efectivo frente a las fuerzas del movimiento repetido.
Este estudio no establece que esta variación sea la única causa de la artrosis. La edad, el peso, factores genéticos, lesiones, inflamaciones y el tipo de actividad física que realizamos también juegan un papel relevante. Sin embargo, ofrece una perspectiva evolutiva sobre una vulnerabilidad que otros primates parecen eludir, incluso al alcanzar edades avanzadas.
El precio de caminar sobre dos piernas
Los humanos sometemos a nuestras articulaciones a una serie de demandas únicas. Caminamos erguidos, corremos a largas distancias, cargamos objetos y distribuimos gran parte de nuestro peso en las extremidades inferiores. Las rodillas, caderas, tobillos y la zona lumbar forman una cadena mecánica eficiente, aunque nada indestructible.
En otros grandes simios, la forma en que distribuyen las cargas es diferente. Tanto los chimpancés como los gorilas suelen utilizar las extremidades superiores para moverse, y su anatomía está adaptada a trepar o caminar sobre los nudillos. Esto no significa que sean inmunes a los daños: un traumatismo puede resultar en lesiones graves. La distinción radica en que la degeneración continua sin una lesión previa es considerablemente menos frecuente.
Además, el hallazgo proporciona una nueva perspectiva sobre otros problemas humanos, como la degeneración de los discos intervertebrales y algunas hernias. Estos discos están compuestos por tejidos ricos en moléculas que retienen agua, por lo que una disminución en la producción de GAG podría afectar su resistencia y capacidad para absorber impactos.
La paradoja evolutiva es evidente: un cambio que pudo hacer que nuestro esqueleto fuera más ligero o mejor adaptado al bipedismo también incrementó nuestra vulnerabilidad a enfermedades articulares. La evolución no produce soluciones perfectas; trabaja dentro de compromisos. A veces mejora nuestra marcha y, al mismo tiempo, disminuye la durabilidad de nuestras articulaciones.
Qué significa para la salud cotidiana
La artrosis se ha convertido en una de las principales causas de dolor, rigidez y limitación en la funcionalidad. A menudo afecta a las rodillas, caderas, manos y columna. El cartílago en mal estado tiene un difícil proceso de regeneración, por lo que la prevención y un tratamiento adecuado son esenciales.
Los hallazgos del estudio aún no se traducen en una terapia concreta. No es suficiente con consumir GAG o suplementos para reparar una articulación dañada. Esta investigación sí puede ser una guía para futuras estrategias en medicina regenerativa, tales como tratamientos dirigidos a la matriz del cartílago, terapias celulares o fármacos que sean capaces de modular la actividad de los genes relacionados con estos compuestos.
Para cuidar la salud articular, las recomendaciones más efectivas siguen siendo bastante prácticas:
- Realizar actividad física de forma regular, adaptada a cada persona, incluyendo ejercicios de fuerza y movilidad.
- Evitar tanto el sedentarismo como las cargas bruscas y repetitivas.
- Controlar el peso en caso de sobrecarga articular.
- Atender lesiones y consultar en caso de dolor persistente, hinchazón o pérdida de movilidad.
- Fortalecer la musculatura que estabiliza rodillas, caderas y espalda.
Curiosidades de una articulación con historia
- El cartílago carece de vasos sanguíneos, lo que implica que recibe nutrientes a través de un sistema de difusión, lento y que explica su escasa capacidad de reparación.
- Los grandes simios no son totalmente inmunes a la artrosis: una fractura, infección o traumatismo grave pueden también deteriorar sus articulaciones.
- Los GAG están presentes en muchos tejidos del cuerpo, no se limitan solo al cartílago. También se encuentran en la piel, los tendones y los discos intervertebrales.
- La rodilla humana soporta varias veces el peso corporal al subir escaleras o al correr, aunque carezca de un manual de mantenimiento.
- Cada paso ocasiona compresión, deslizamiento y pequeñas deformaciones en el cartílago. Millones de repeticiones convierten una solución mecánica adecuada en una prueba de resistencia evolutiva.
