EL GOLFO RECUPERA PARTE DE SU FLUJO ENERGÉTICO

Los ayatolás de Irán pierden toda capacidad de atacar en Ormuz y el petróleo alcanza el 80 % de los niveles previos a la guerra

El tráfico petrolero se acerca nuevamente a las cifras anteriores al conflicto, aunque los ataques contra buques continúan manteniendo el riesgo de una escalada.

Los ayatolás de Irán pierden toda capacidad de atacar en Ormuz y el petróleo alcanza el 80 % de los niveles previos a la guerra
Donald Trump y el Estrecho de Ormuz. 24H

El estrecho de Ormuz ha vuelto a ser un punto clave para el movimiento de grandes volúmenes de crudo, esta vez bajo la protección de las fuerzas militares estadounidenses.

Las exportaciones de los principales países productores en el Golfo han alcanzado casi el 80 % de los niveles anteriores a la guerra.

No obstante, esta cifra no implica que la ruta opere con total normalidad.

Los petroleros navegan bajo escolta, muchos realizan su travesía por la noche y las compañías continúan evaluando el riesgo de posibles ataques.

La recuperación observada es, en gran medida, un reflejo de la capacidad de Estados Unidos y de las naciones árabes para mantener abierto el tráfico, a pesar de la presión ejercida por Irán.

Una ruta que vuelve a cobrar impulso

Los datos proporcionados por Kpler, una empresa especializada en el monitoreo de buques y cargamentos, indican que el flujo de crudo y productos petrolíferos por Ormuz ha alcanzado los 13,1 millones de barriles diarios en la última semana. Antes del conflicto, esta cifra era de aproximadamente 17,1 millones.

Este volumen representa casi el 80 % de lo que se registraba antes de la guerra. Si se incluyen los oleoductos y puertos que evitan el estrecho, el transporte en la región se aproxima aún más a los niveles anteriores al conflicto. De hecho, JPMorgan estima que en total, las rutas de salida del petróleo desde Oriente Próximo han recuperado en torno al 98 % de lo que eran anteriormente.

La diferencia entre las estadísticas es significativa:

  • Por Ormuz transita ahora cerca del 80 % del volumen que se movía antes de la guerra.
  • Las rutas alternativas están compensando parte del tráfico perdido.
  • La cantidad de productos refinados, como gasolina y diésel, permanece aún muy por debajo de lo habitual, en torno al 58 %.

Este ascenso en cifras se atribuye también al resurgimiento de las exportaciones de Arabia Saudí, Irak y Emiratos Árabes Unidos. Parte del crudo saudí había sido redirigido hacia el mar Rojo, pero los daños ocasionados en un oleoducto que conecta el interior del país con la costa han propiciado el retorno de esos cargamentos al Golfo.

Teherán pierde una herramienta clave de presión

En los primeros meses tras el estallido del conflicto, Irán utilizó su posición en las cercanías del estrecho para amenazar con interrumpir el tránsito comercial. Ormuz es vital para el comercio global de petróleo, y cualquier interrupción sostenida podría haber elevado los precios, tensionado los mercados y llevado a buscar rutas más largas.

Sin embargo, la situación ha cambiado. La llegada de buques escoltados por la Armada estadounidense ha permitido recuperar parte del tráfico. Asimismo, las naciones productoras han organizado convoyes y llevado a cabo operaciones discretas para minimizar el riesgo de ataques. Algunos barcos han emprendido sus travesías sin revelar públicamente toda su información de seguimiento, en una técnica que se conoce como navegación “oscura”.

Esto ha reducido considerablemente el margen de maniobra de Teherán. Aunque Irán todavía tiene la capacidad de atacar petroleros, instalaciones energéticas o infraestructuras de naciones vecinas, ya no controla de manera absoluta el ritmo del transporte. A medida que el corredor se mantenga abierto, el impacto económico de la amenaza iraní disminuirá.

El coste para Irán se incrementa

La pérdida de control sobre Ormuz tiene un efecto directo en las exportaciones de Irán. Desde que Estados Unidos restableció el bloqueo marítimo en julio, el país ha encontrado dificultades para exportar su petróleo de forma normal. Las reservas almacenadas en buques fuera de la zona bloqueada se han reducido rápidamente.

Según datos citados por medios estadounidenses, las reservas han caído de unos 29 millones de barriles a principios de septiembre a alrededor de 15 millones a finales de ese mes. Si esta tendencia se mantiene, Teherán podría quedarse sin gran parte de ese crudo entre principios y mediados de octubre.

Irán no dispone de una alternativa viable. El transporte por carretera permitiría mover aproximadamente unos 40.000 barriles diarios, cifra que resulta insignificante en comparación con sus exportaciones anteriores, que rondaban los dos millones de barriles al día. Esto significaría que China, principal receptor del petróleo iraní, enfrentaría problemas para recibir estos cargamentos.

Un equilibrio inestable

La reactivación del tráfico no elimina el riesgo militar latente. Los ataques contra petroleros han aumentado, a medida que Teherán pierde su capacidad para bloquear el estrecho. Esta respuesta podría generar un ciclo peligroso: más escoltas estadounidenses, más incidentes y una creciente posibilidad de enfrentamientos directos.

La evolución de la situación dependerá de tres factores clave:

  1. La capacidad de Estados Unidos para proteger los convoyes sin expandir el conflicto.
  2. La resistencia de Irán a la presión sobre sus exportaciones y reservas.
  3. La disposición de Arabia Saudí, Emiratos e Irak para mantener sus cargamentos en las rutas más expuestas.

El petróleo en la región comienza a circular nuevamente, pero cada travesía es un recordatorio de que Ormuz no está completamente normalizado. En el Golfo, la distinción entre una ruta abierta y una ruta segura es crucial.

Más allá de los radares y comunicados militares, el estrecho posee una dimensión particularmente singular: sus aguas albergan enormes petroleros, barcos mercantes, patrullas navales y una de las mayores concentraciones de navegación estratégica del planeta. Esta combinación convierte cada cruce en una operación logística compleja y, a la vez, en un mensaje político claro.