VIVIENDA, INFLACIÓN Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

La oferta de pisos de alquiler ha caído un 20% en tres años tras la aprobación de la ley de vivienda de Sánchez

La disponibilidad de viviendas para alquilar como hogar habitual ha caído desde 2023, generando mayor competencia, precios altos y nuevas medidas fiscales para frenar la salida de propietarios.

La oferta de pisos de alquiler ha caído un 20% en tres años tras la aprobación de la ley de vivienda de Sánchez
Alquiler, Vivienda. 24H

El sector del alquiler encara el otoño con una notable reducción en el número de pisos disponibles, mientras que la competencia entre potenciales inquilinos se intensifica.

La oferta de viviendas residenciales ha caído un 20% en España desde la aprobación de la Ley de Vivienda, según los datos publicados por Idealista este martes.

Este descenso se concentra especialmente en el alquiler a largo plazo.

Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2024, el número de viviendas en alquiler se vio reducido en un 15%. A partir de ese momento, la disminución se calmó ligeramente: entre abril y junio de 2026, la oferta apenas bajó un 0,2% en comparación con el mismo trimestre del año anterior. No obstante, esta estabilización llega cuando el mercado sigue bajo una gran presión.

Menos viviendas y mayor presión para los inquilinos

El Observatorio del Alquiler estima que en 2023, España contaba con aproximadamente 813.850 viviendas destinadas al arrendamiento. Sin embargo, en el segundo trimestre de 2026, esa cifra se había reducido a 660.993 inmuebles, lo que representa un descenso del 18,8%.

Las proyecciones para el total de 2026 anticipan una pérdida adicional de 22.927 viviendas, lo que equivale a un 3,35% interanual. Al mismo tiempo, la demanda se ha incrementado, alcanzando una media de 143 interesados por cada vivienda disponible durante un periodo de diez días, frente a los 135 que se contabilizaban al cierre de 2025.

La disminución en la oferta no se debe a un solo factor. Parte del stock se ha desplazado a alquileres temporales, turísticos o por habitaciones. Algunos propietarios han decidido vender, mantener las viviendas vacías o esperar que las condiciones regulatorias cambien.

Como resultado, la búsqueda de vivienda se ha vuelto más ardua. En el segundo trimestre, el precio medio del alquiler ascendió a 1.211 euros al mes, un 4,8% más que hace un año, según revela el Observatorio del Alquiler.

IndicadorEvolución reciente
Oferta de alquiler permanente desde 2023-20%
Viviendas disponibles previstas en 2026660.993
Pérdida estimada durante 202622.927 pisos
Interesados por vivienda en diez días143
Precio medio del alquiler, segundo trimestre de 20261.211 euros

El impacto de las zonas tensionadas

La Ley de Vivienda, que se aprobó en 2023, permite establecer límites en los precios de los alquileres en las áreas consideradas como tensionadas. Actualmente, dicha medida se aplica en cientos de municipios de varias comunidades autónomas, aunque su implementación territorial ha sido desigual.

Los datos revelan disparidades significativas entre diferentes mercados. Barcelona experimenta una de las mayores caídas en la oferta, con un 69% menos de alquileres permanentes en los últimos tres años. En Bilbao, el descenso es del 60%, mientras que en Pamplona y San Sebastián es del 58%. Sevilla y Madrid, por su parte, presentan caídas del 42% y del 30%, respectivamente.

Un estudio de Fedea indica que los anuncios de alquiler disminuyeron un 22,2% en Barcelona y un 20,5% en Cataluña entre el primer trimestre de 2024 y el cuarto de 2025. Comparativamente, en comunidades no reguladas como la Comunidad Valenciana o Andalucía, la caída se situó en torno al 10%.

La correlación entre la ley y la reducción en la oferta sigue provocando debate. Los números no permiten atribuir la totalidad del descenso a los límites en los precios, ya que también inciden factores como el déficit estructural de vivienda, el aumento de costes, la presión turística, así como la inclinación de algunos arrendatarios hacia contratos temporales. Sin embargo, los análisis sugieren una contracción más pronunciada en las áreas reguladas.

Crecimiento económico en un contexto de inflación aún preocupante

La situación económica ayuda a entender en parte la resistencia de los precios en el sector inmobiliario. La OCDE vaticina un crecimiento del 2,6% para la economía española en 2026 y un 1,8% en 2027. Aunque la actividad sigue siendo sólida, la inflación se mantendrá por encima de los niveles que permitirían aliviar rápidamente la carga del coste de vida.

La organización estima una inflación media del 3,7% para este año y del 3,4% para el siguiente. Además, Eurostat destacó que la tasa anual de inflación en España alcanzó el 4,6% en agosto, la más alta entre las seis principales economías europeas, según un informe publicado el 28 de septiembre.

Para las familias, esta combinación de factores resulta especialmente desafiante. El empleo y la actividad laboral apoyan la demanda de vivienda, mientras que el incremento de precios limita la capacidad de ahorro. Así, los inquilinos destinan una porción mayor de sus ingresos mensuales al alquiler y enfrentan más dificultades para reunir el monto necesario si desean adquirir un inmueble.

Estrategias fiscales para recuperar viviendas

El Gobierno busca detener la salida de pisos del mercado mediante incentivos fiscales y nuevas regulaciones para los contratos. Este martes, se publicó un decreto que limita al 2% las subidas de determinados alquileres y amplía el control sobre los arrendamientos temporales.

Con esta política fiscal se pretende convencer a los propietarios de mantener sus inmuebles en el mercado residencial. Las reducciones fiscales están atadas, entre otros aspectos, a la moderación de las rentas. Esta medida tiene como objetivo compensar la pérdida de ingresos que puede conllevar un límite de precios, aunque su efectividad dependerá de su implementación y de la seguridad jurídica percibida por los arrendadores.

El gran desafío consiste en incrementar la oferta sin agravar la inflación. Un mayor gasto público podría facilitar la construcción de viviendas asequibles, sin embargo, también podría añadir presión a las cuentas públicas y, si no se enfoca en aumentar el número de inmuebles disponibles, tendría un impacto limitado sobre los precios.

Mientras tanto, el alquiler temporal ha ido ocupando un lugar cada vez más relevante en los anuncios. Algunos análisis estiman que esta modalidad representa el 27% de la oferta al finalizar el primer trimestre, lo que reduce el número de viviendas accesibles para quienes requieren contratos a largo plazo.

La ecuación sigue abierta: una economía en crecimiento, una inflación persistente y un parque residencial que no crece al ritmo de la demanda. En las grandes ciudades, hallar un piso asemeja más a una carrera contrarreloj que a una decisión calmada.