El final del verano trae consigo una presión renovada sobre el sector energético en España.
La electricidad ha marcado una media sorprendentemente alta y el gas se prepara para asestar otro golpe a los hogares que cuentan con tarifa regulada.
Según los datos difundidos por The Objective, este período se reconoce como el segundo verano más costoso de la historia, superado únicamente por 2022.
Esta escalada ya se refleja en las facturas y plantea la posibilidad de impactar en la inflación de este otoño. La revisión trimestral de la Tarifa de Último Recurso (TUR), programada para el jueves 1 de octubre, podría incrementar el recibo del gas en más de un 50 %, a menos que el Gobierno tome medidas antes de esa fecha.
Un verano eléctrico fuera de la media
Los datos proporcionados por Red Eléctrica evidencian un aumento notable en el sistema peninsular:
| Mes | Precio total de la energía |
|---|---|
| Junio de 2026 | 85,3 €/MWh |
| Julio de 2026 | 122,4 €/MWh |
| Agosto de 2026 | 134,7 €/MWh |
La media del verano se sitúa solo por debajo de lo registrado en 2022, cuando el sector energético fue golpeado por la invasión de Ucrania. La comparación con el año anterior resalta aún más la diferencia: en 2025, los precios fueron de 87,2 €/MWh en junio, 85 €/MWh en julio y 81,1 €/MWh en agosto.
El comportamiento de este año también es superior al de 2024 y se mantiene por encima de la mayoría del año 2023. Aunque en agosto, la producción solar ayudó a mitigar los precios durante las horas centrales del día, no fue suficiente para contrarrestar otros factores: el menor viento y el incremento en el uso de las centrales de gas elevaron el coste en las horas de menor generación renovable.
La primera quincena de septiembre confirmó esta tendencia. El precio medio mayorista alcanzó los 141,03 €/MWh hasta el día 20, contrastando con los 59,65 €/MWh del mismo período en 2025. Durante las horas solares, el mercado brindó precios más accesibles, aunque fuera de ese horario, llegó a superar los 200 €/MWh.
El gas concentra el riesgo inmediato
La atención se enfoca ahora en la tarifa regulada del gas, donde la presión es más urgente. La Organización de Consumidores y Usuarios estima que un hogar promedio con calefacción podría ver un sobrecoste anual cercano a 310 euros si la revisión se realiza sin cambios.
Para aquellos consumidores acogidos a la TUR 2, que consumen anualmente entre 5.000 y 15.000 kilovatios hora, el coste variable podría incrementarse de 4,12 a unos 6,95 céntimos por kWh. Esto se traduce en un aumento cercano al 69 % en la parte vinculada al consumo.
Las proyecciones no son idénticas entre diferentes fuentes. El comparador energético Hello Watt estima una subida potencial del 71,5 % entre octubre y diciembre. En ese caso, un hogar con calefacción a gas podría abonar alrededor de 222 euros durante el trimestre, en comparación con los 149 euros de ese mismo período en 2025.
La divergencia en las previsiones se debe a las metodologías empleadas y a los elementos considerados en el recibo. La subida del precio de la energía no impacta de igual manera en el término variable, en la parte fija ni en los impuestos.
Inflación y política fiscal, bajo presión
El desafío energético llega en un momento en que los precios vuelven a repuntar. El coste de la electricidad y el gas más altos no solo afecta a los hogares, sino que también repercute en comércios, industrias y servicios. Este impacto podría trasladarse posteriormente a los precios de alimentos, el transporte y otros bienes.
La política fiscal jugará un papel crucial para determinar cuánto de este aumento acaba pagando el consumidor final. El Gobierno está considerando un nuevo decreto anticrisis que podría ser aprobado en el Consejo de Ministros antes de la revisión del gas. Esta decisión deberá equilibrar varios objetivos.
- Proteger a los hogares más vulnerables.
- Evitar que la inflación energética se propague a toda la economía.
- Contener el coste para las cuentas públicas.
Las reducciones fiscales que antes se aplicaban a la electricidad expiraron a finales de mayo. Desde junio, los usuarios vuelven a soportar un IVA del 21 % y un Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,1 %, en lugar de los tipos reducidos que estaban vigentes anteriormente.
Cualquier nueva ayuda tendrá un coste para el presupuesto, pudiendo estar sujeta a límites como renta, consumo o tipo de contrato. Además, hay un riesgo de que una intervención temporal retrase el ajuste sin resolver la dependencia del mercado español respecto al gas internacional.
Mientras tanto, el precio de referencia europeo del gas, el TTF, ronda los 80 €/MWh, en comparación con aproximadamente 30 €/MWh al inicio del año. Este aumento encarece tanto el suministro doméstico como la generación eléctrica a través de ciclos combinados.
La conjunción de menos viento, una demanda elevada y un gas más caro sitúa a los hogares ante un otoño con poco margen de maniobra. Durante las horas de sol, las energías renovables aligeran el mercado; pero cuando la producción solar disminuye, la factura vuelve a estar condicionada por un combustible que ha recuperado su poder para marcar el precio.
