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El truco de utilizar una pinza de madera en el coche es conocido cada verano, pero hay que ser realista: no incrementa la eficacia del aire acondicionado.
Tal como señala La Razón, su verdadera función radica en aprovechar la porosidad de la madera para perfumar el interior del vehículo.
La propuesta es sencilla. Se añaden unas gotas de aceite esencial o de un producto específico sobre una pinza limpia, que luego se coloca en una rejilla de ventilación. El flujo de aire ayuda a esparcir el aroma dentro del coche. No es necesario convertir el habitáculo en una sala de aromas: si se usa en exceso, puede dejar residuos, manchar o provocar un olor demasiado intenso en un espacio reducido.
Qué puede hacer —y qué no— la pinza
La madera tiene la capacidad de absorber pequeñas cantidades de líquido y liberarlas gradualmente con el paso del aire. Así, la pinza actúa como un ambientador improvisado y asequible. Además, permite cambiar de fragancia sin necesidad de adquirir otro soporte.
Sin embargo, su efectividad se limita a eso. No enfría más rápidamente el coche, no potencia el compresor y no logra que el sistema alcance una temperatura inferior. Para lidiar con el calor, lo más eficaz sigue siendo ventilar primero el vehículo, emplear el aire acondicionado correctamente y mantener despejadas las entradas y salidas de aire.
Antes de arrancar, es recomendable verificar tres aspectos:
- Que la pinza esté bien sujeta.
- Que no obstruya las rejillas ni los mandos.
- Que el líquido no gotee sobre el salpicadero o los materiales plásticos.
Además, se debe evitar colocarla en un sitio que pueda distraer al conductor o que pueda soltarse durante el trayecto. Un ambientador casero no debe transformarse en un proyectil de madera.
La bolsa de hielo en el fregadero
El segundo truco presenta un enfoque diferente. Colocar una bolsa de hielo en el fregadero puede resultar útil para enfriar temporalmente un área, disminuir ciertos olores y mantener frescos alimentos o recipientes por un tiempo limitado. No reemplaza un frigorífico ni soluciona problemas de desagüe, pero puede ser práctico en situaciones específicas.
El frío ralentiza la actividad de microorganismos y ciertos procesos que generan malos olores. Si se coloca una bolsa cerrada sobre un recipiente o al lado de alimentos que requieren conservación durante poco tiempo, facilita la reducción de la temperatura. Es esencial que el recipiente esté protegido de fugas y que el hielo no tenga contacto directo con comida que no esté envasada.
Además, se puede usar para enfriar rápidamente una botella o una lata dentro del fregadero. En este caso, es más limpio optar por una bolsa reutilizable de gel o hielo en lugar de usar cubitos sueltos. Cuando el hielo se derrite, el agua se acumula y puede provocar salpicaduras, sobre todo si el desagüe está parcialmente obstruido.
No se recomienda usar una bolsa de hielo para desatascar tuberías. El frío puede endurecer grasas y residuos, justo lo opuesto a lo que se busca. Tampoco debería dejarse durante largos períodos sobre superficies delicadas, ya que la condensación podría dañar materiales sensibles.
Un pequeño reflejo de la nueva IA
Mientras estos trucos caseros siguen basándose en elementos muy sencillos, la inteligencia artificial avanza hacia tareas más complejas. Un informe de Microsoft indicó que el 28,8 % de la población del Norte Global utilizó herramientas de IA generativa durante el segundo trimestre de 2026, en comparación con el 16,2 % del Sur Global.
La expansión se hace evidente también en las plataformas para desarrolladores. Hugging Face Spaces pasó de contar con unos 124.000 proyectos a finales de 2023 a 1,46 millones en septiembre de 2026, según los datos que ha difundido Microsoft. Esta cifra sugiere que la IA ya no está confinada a los grandes laboratorios: se está integrando en aplicaciones pequeñas, experimentos personales y servicios especializados.
Otro avance significativo proviene de los llamados agentes de IA, capaces de llevar a cabo múltiples acciones en vez de limitarse a responder preguntas. Anthropic ha informado que su modelo Claude participa en cerca del 90 % de las tareas de investigación y desarrollo de nuevos modelos de la empresa, aunque aún opera bajo supervisión humana. La automatización va ganando terreno, pero el botón de “revisar antes de enviar” sigue en uso.
Por último, y volviendo a los trucos simples, una pinza de madera presenta una ventaja innegable: no requiere batería, conexión wifi ni una suscripción mensual para cumplir su sencilla misión aromática.
Cerca del fregadero, la bolsa de hielo aporta otra lección igualmente útil: enfriar resulta eficaz, pero solo si se utiliza en el lugar y durante el tiempo apropiados.
