LA ONCOLOGÍA APRIETA EL CERCO MOLECULAR

En busca del “talón de Aquiles” del cáncer: el punto débil oculto en el ADN de los tumores

Un estudio identifica una fragilidad del ADN extracromosómico que podría abrir nuevas vías contra tumores agresivos y resistentes a los tratamientos

En busca del “talón de Aquiles” del cáncer: el punto débil oculto en el ADN de los tumores
Cáncer, tumor. 24H

El cáncer podría ocultar una debilidad en uno de sus recursos más efectivos para proliferar y resistir: pequeños anillos de ADN que se hallan fuera de los cromosomas.

Este descubrimiento sugiere una posible ruta para desactivar tumores que son especialmente complicados de tratar.

La pista nos lleva al ADN extracromosómico, o ecDNA.

A diferencia del material genético que se organiza en los cromosomas, estas pequeñas moléculas circulares pueden contener numerosas copias de genes que estimulan la proliferación celular. En el momento en que una célula cancerosa se divide, el ecDNA se distribuye de manera desigual. Esto resulta en una población celular muy diversa, capaz de adaptarse rápidamente a los tratamientos. Sería como tener una baraja genética cargada.

Un círculo de ADN con mucha influencia

El ecDNA se halla en aproximadamente uno de cada seis cánceres en humanos y se asocia con un crecimiento acelerado, resistencia a tratamientos y pronósticos adversos. Su relevancia no solo radica en su presencia: puede incrementar de forma extraordinaria la actividad de los oncogenes, esos genes que favorecen la supervivencia y la multiplicación de las células malignas.

El estudio reciente, publicado en Nature, se enfoca en una característica estructural particular. Algunas regiones del ecDNA presentan repeticiones de las letras T y A del código genético. Estas secuencias pueden plegarse en configuraciones inusuales, similares a pequeñas cruces. Dichas estructuras son inestables y tienden a romperse.

Las células cancerosas deben reparar esas rupturas de inmediato. De lo contrario, el círculo pierde su estabilidad y puede desvanecerse durante las divisiones celulares. Aquí es donde aparece el potencial “talón de Aquiles”: el tumor depende de un sistema de mantenimiento que podría transformarse en su punto vulnerable.

ElementoFunción en el tumor
ecDNATransporta copias adicionales de genes promotores del cáncer
FANCMDisminuye la formación de roturas en el ADN extracromosómico
PolθRepara las rupturas cuando estas ocurren
Inhibidores de PolθPodrían desestabilizar y eliminar gradualmente el ecDNA

Polθ, una diana bajo vigilancia

Los investigadores han identificado a Polθ, una enzima que se encarga de reparar el ecDNA a través de una vía conocida como unión de extremos mediada por microhomología, o MMEJ. Al bloquear Polθ con un inhibidor experimental, el ADN circular acumuló daños y fue desapareciendo de las células cancerosas.

Este efecto se comprobó en modelos de cáncer de próstata, estómago y colon. Las células que carecían de ecDNA resultaron mucho menos afectadas, un dato significativo que indica una estrategia selectiva: atacar una dependencia específica del tumor sin perjudicar por igual a las células sanas.

El sistema también cuenta con una primera línea de defensa. La proteína FANCM contribuye a evitar que las estructuras frágiles se rompan. Según el estudio, bloquear Polθ mientras se reduce la actividad de FANCM genera un efecto más potente. Esta combinación podría representar una futura vía terapéutica, aunque aún queda un largo camino por recorrer para demostrar su seguridad y efectividad en pacientes.

Varios inhibidores de Polθ están en desarrollo clínico, sin embargo, aún no hay un tratamiento aprobado para eliminar ecDNA. Los resultados provienen de experimentos celulares y modelos preclínicos; ahora es necesario confirmarlos en ensayos con personas, establecer dosis seguras y determinar qué pacientes tienen tumores que dependen de este mecanismo.

Del laboratorio a la consulta: el desafío del colon

La investigación cobra especial relevancia en un periodo de inquietud por el cáncer colorrectal. Se estima que en España habrá 44.132 nuevos diagnósticos en 2026, superando los 120 al día. Este tumor se encuentra entre los más comunes en el país y, según los especialistas, se ha detectado un aumento en personas menores de 50 años.

El incremento en las edades jóvenes también se ha observado en otros lugares. Las causas no están del todo claras y pueden involucrar factores ambientales, metabólicos, hereditarios y cambios en el estilo de vida. No todos los casos responden a la misma combinación de riesgos, lo que hace esencial la investigación molecular.

En el ámbito de la salud personal, es importante no convertir una cifra poblacional en un diagnóstico individual. Debe prestarse atención a cualquier cambio persistente como sangre en las heces, alteraciones prolongadas del ritmo intestinal, dolor abdominal, pérdida de peso inexplicada o cansancio intenso. El cribado mediante pruebas de sangre oculta en heces ayuda a detectar lesiones que no siempre presentan síntomas visibles. En España, está principalmente dirigido a personas de entre 50 y 69 años, acorde a los programas autonómicos.

El tiempo también juega un papel crucial. Atribuir automáticamente ciertos síntomas a hemorroides, estrés o problemas digestivos puede retrasar la consulta médica. Hacer preguntas y solicitar revisiones no es una heroicidad, aunque el colon preferiría menos dramatismo que Aquiles.

Otras formas de encontrar la grieta

El ecDNA no es la única debilidad que investiga la oncología de precisión. Los tumores acumulan fallos en la copia y reparación del ADN. Algunos tratamientos se basan precisamente en estas deficiencias: los inhibidores de PARP, por ejemplo, pueden ser efectivos en tumores que son incapaces de reparar correctamente ciertas rupturas.

Estudios recientes también han conectado el metabolismo con la estabilidad del material genético. La alteración de la lipoilación, un proceso celular, puede aumentar la sensibilidad de ciertas células cancerosas a los inhibidores de PARP. Estos hallazgos marcan un cambio de enfoque: ya no se trata solo de destruir rápidamente el tumor, sino de identificar la dependencia específica que lo sostiene.

  • Diagnóstico molecular: permite una mejor clasificación de los tumores y la detección de alteraciones tratables.
  • Biomarcadores: ayudan a seleccionar a los pacientes con más probabilidades de beneficiarse.
  • Combinaciones terapéuticas: pueden bloquear simultáneamente diversas vías de escape.
  • Prevención y detección temprana: siguen siendo claves, incluso con los avances en terapias de precisión.

Entre las curiosidades de esta historia sobresale el hecho de que el ecDNA no respeta la organización del material genético durante la división celular. Puede multiplicarse y distribuirse de forma caótica, generando tumores con diferentes subgrupos celulares. Además, una molécula de ADN, sin vínculo a cromosoma, puede tener un gran impacto: con que transporta copias adicionales de los genes indicados, puede acelerar el avance de la enfermedad.

La paradoja final tiene algo de guion de ciencia ficción: el cáncer utiliza una estructura genética inestable para volverse más resistente, pero esa misma inestabilidad podría delatarlo. La investigación busca transformar sus círculos de ADN en una trampa molecular.