MOTOR, ABSENTISMO Y PRECIOS

Nulo absentismo: La brecha laboral que da ventaja a Marruecos sobre España en las fábricas de coches

El menor absentismo en Marruecos fortalece su posición industrial frente a España, justo en un momento en el que la inflación y el aumento de los carburantes complican la producción y el acceso a un vehículo.

Nulo absentismo: La brecha laboral que da ventaja a Marruecos sobre España en las fábricas de coches
Coche. PD

La distancia entre ambos países ya no se mide únicamente en salarios. En el sector automotriz, el absentismo laboral se ha vuelto un factor crucial. Según **El Debate**, Marruecos disfruta de una ventaja apreciable que comienza a hacer mella en España en las líneas de ensamblaje: la ausencia de trabajadores es considerablemente menor.

Este dato impacta en numerosos aspectos de la producción, incluyendo la cadencia, los costos y la planificación, explicando por qué algunos fabricantes están focalizando su atención en el lado opuesto del Estrecho.

Esta comparativa surge en un momento delicado para la industria del automóvil. Mientras los esfuerzos por contener costes se intensifican, las familias siguen sufriendo la presión de la inflación y el aumento de precios de los combustibles. En España, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se elevó al 4,3% interanual en agosto, impulsado principalmente por los costos de la energía y los combustibles, mientras que la inflación subyacente se situó en el 2,9%. Para el consumidor, esto representa que adquirir y mantener un vehículo se ha vuelto más costoso; para el fabricante, supone un reto considerable vender en un escenario marcado por la tensión de precios y el encarecimiento de la producción.

Una ventaja industrial que no se ve en la etiqueta

El absentismo, aunque a menudo queda relegado a un segundo plano en las conversaciones sobre competitividad, es una cuestión tan relevante como una línea de robots operando a la perfección. Según los datos que maneja la prensa española, España enfrenta un problema significativo: El Mundo ha reportado que diariamente faltan unos 5.200 trabajadores en el sector automotriz, y la tasa de absentismo se ha incrementado del 6,04% en 2018 al 9,49% previsto para 2025. En contraste, se cuenta la historia de Marruecos como la de una industria más comprometida con la asistencia y con menos ausencias, lo que resulta crucial para mantener los turnos y disminuir paradas.

Este diferencial no solo se traduce en mayores niveles de productividad. También influye en la localización de nuevos proyectos, en las negociaciones sobre calendarios de entrega y en la capacidad de asumir picos de demanda. En un sector con márgenes ajustados, una reducción en el absentismo puede resultar en fábricas más estables y en la eliminación de costes ocultos. Además, la percepción sobre el riesgo laboral es clave: los grupos industriales prefieren operar en entornos predecibles, aunque eso implique salarios ligeramente más altos en el país vecino.

Inflación, carburantes y compra de coches: la presión sigue

El segundo aspecto a considerar es el impacto en el poder adquisitivo del consumidor. La subida de la inflación en agosto presenta una imagen clara: el transporte se ha encarecido notablemente debido al aumento de los carburantes. El gasóleo ha experimentado una subida interanual del 30,3%, mientras que la gasolina ha crecido un 16,9%. En términos prácticos, llenar el depósito supone un gasto mayor, lo que retrasa decisiones de compra y afecta negativamente las ventas de vehículos de combustión, forzando a muchas familias a prolongar la vida de su automóvil actual.

Además, los precios del combustible están ejerciendo presión en el mercado este mes de septiembre. Varios medios han reportado que el diésel ha vuelto a superar, en los primeros días de septiembre, la repercusión de las rebajas fiscales, mientras que la gasolina sigue encareciéndose en relación con semanas anteriores. En este contexto, los consumidores prestan más atención al coste total de uso de sus vehículos que al precio de compra, y los fabricantes de coches eléctricos están intentando atraer a los clientes con argumentos de ahorro a medio plazo. Sin embargo, la electrificación también requiere inversión, infraestructura de carga y una confianza que no siempre avanza al mismo ritmo que los titulares.

Lo que cambia para fabricantes y trabajadores

La industria enfrenta una serie de presiones que se retroalimentan mutuamente. Por un lado, la inflación incrementa los costos de energía, logística y componentes. Por otro, las tasas de interés continúan afectando la financiación de vehículos, aunque este aspecto no ha sido el centro de atención en las recientes noticias que hemos revisado. Mientras tanto, el mercado laboral presenta diferencias notables entre naciones. Si una planta acumula demasiadas horas perdidas por ausencias, el coste de producción de cada automóvil se eleva. Y si además la demanda se enfría debido a los altos precios de los carburantes y los presupuestos familiares más ajustados, la situación se complica aún más.

Esto establece un escenario evidente para los fabricantes:

  • Más presión de costes por energía, transporte y absentismo.
  • Más sensibilidad del consumidor hacia el gasto mensual y el coste de uso.
  • Mayor interés en ubicaciones eficientes, que aseguren una producción estable.
  • Más ventaja para quienes logren combinar disciplina industrial y escala, algo que Marruecos ha sabido capitalizar en el sector automovilístico.
  • Más dificultades para trasladar aumento de costes al precio final sin ver afectados las ventas.

En este complejo cruce entre la fábrica y el bolsillo del cliente, el absentismo deja de ser una simple estadística de departamentos de recursos humanos para convertirse en un factor clave de competitividad. Y cuando se entrelaza con la inflación, el resultado es una realidad del mercado automovilístico más desafiante para todos: empresas, trabajadores y consumidores.

En definitiva, la imagen es menos glamorosa y más funcional: una planta que opera a toda capacidad es un bien valioso, y un conductor que paga más por llenar el tanque también comienza a modificar sus hábitos. En el sector del automóvil, las pequeñas ventajas ya no son triviales.