La causa que involucra a Begoña Gómez ha pasado de ser un mero riesgo teórico a convertirse en un proceso concreto, con plazos definidos, pasos claros y figuras muy visibles.
Tal como lo apunta Infobae en su análisis sobre los próximos movimientos que deberá afrontar la esposa del presidente del Gobierno tras el cierre de la instrucción llevado a cabo por el juez Juan Carlos Peinado, el asunto ha entrado en una etapa crucial en la que el jurado popular será protagonista indiscutible del proceso.
Resumiendo la situación: la investigación ha llegado a su fin, el juez ha autorizado la apertura del juicio oral y ahora el asunto será gestionado por la Audiencia Provincial de Madrid, que tendrá la responsabilidad de convocar un juicio con jurado popular por tráfico de influencias y malversación, delitos que permanecen activos en el caso tras las modificaciones efectuadas por la Audiencia.
Qué ha decidido ya la justicia y qué queda por delante
El primer apartado ya está cerrado: Peinado ha considerado finalizada una instrucción que se ha prolongado por más de dos años, ha procesado a Begoña Gómez y ha dado luz verde al juicio oral, una decisión que no admite apelación. Así, el juez instructor se aparta del escenario y el caso se remite al Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Madrid, que elegirá un magistrado-presidente para dirigir el juicio.
De forma resumida, el itinerario que se avecina es el siguiente:
- Envío del expediente completo a la Audiencia Provincial de Madrid.
- Distribución interna para determinar qué sección penal asumirá el caso.
- Elección del magistrado-presidente del jurado popular.
- Fijación de fecha para el juicio, con una previsión de entre 4 y 8 meses desde que la sección reciba el asunto.
- Formación del jurado (9 titulares y 2 suplentes) tras el sorteo bienal de candidatos que se lleva a cabo en septiembre de años pares.
A esto se suma un dato relevante que añade tensión a la situación: la jubilación de Juan Carlos Peinado, prevista para el 27 de septiembre, tras cumplir 72 años. Es por ello que el magistrado ha acelerado en las últimas semanas los trámites finales, incluyendo la audiencia preliminar de apenas media hora donde las partes confirmaron sus escritos y se cerró oficialmente la instrucción.
Los actores del juicio: defensas, acusaciones y jurado popular
El juicio se llevará a cabo bajo el procedimiento del Tribunal del Jurado, una situación poco habitual cuando la acusada es la esposa de un presidente en ejercicio. El jurado tendrá la responsabilidad de determinar la culpabilidad o inocencia de Gómez en relación a las acusaciones de malversación y tráfico de influencias vinculadas a su experiencia académica y a la cátedra que co-dirigió en la Universidad Complutense de Madrid.
Durante la vista preliminar:
- La Fiscalía y los abogados de Begoña Gómez y su asesora Cristina Álvarez solicitaron el archivo del caso, argumentando que no se ha cometido delito.
- La acusación popular, liderada por organizaciones como Hazte Oír y Manos Limpias, exigió avanzar hacia el juicio y ha llegado a pedir hasta 13 años de prisión.
La Audiencia Provincial ya ha revisado parte del trabajo del instructor: ha archivado dos de los delitos que inicialmente se le imputaron (corrupción en los negocios y apropiación indebida), levantando las medidas cautelares que pesaban sobre Gómez —incluyendo la retirada de su pasaporte, la prohibición de abandonar el país y las comparecencias periódicas—, reduciendo así el caso a malversación y tráfico de influencias.
La elección del jurado se realizará a partir de las listas elaboradas por las Delegaciones Provinciales de la Oficina del Censo Electoral, que este septiembre de 2026 actualizarán la relación de ciudadanos convocados a servir como candidatos para jurado durante los próximos dos años. Esto significa que cuando el caso de Begoña se realice en juicio, la lista de posibles jurados será totalmente nueva.
Impacto político: Moncloa en el foco y campaña permanente
Más allá de los aspectos legales que rigen el proceso, esta situación tiene un impacto político evidente. Nunca antes la esposa de un presidente en funciones ha tenido que enfrentarse a un juicio penal con un jurado popular por delitos que, si se confirman, podrían afectar directamente al entorno de La Moncloa.
El calendario judicial se entrelaza con el político:
- La apertura del juicio oral ocurre justo antes de la jubilación de Peinado, con el caso ya cerrado para evitar que un juez sustituto cambie de criterio.
- La fecha del juicio se estima para 2027, un año que podría coincidir con debates sobre presupuestos, tensiones a nivel europeo o incluso posibles adelantos electorales si la situación política se complica.
El Gobierno defiende que este caso es una persecución política y espera que el jurado adopte esta narrativa; en contraposición, la oposición lo ve como una señal de desgaste de Sánchez y lo utiliza como un arma en cada sesión de control. Mientras tanto, instituciones como la Audiencia Provincial de Madrid intentan mantener un tono neutral: plazos, autos y señalamientos desprovistos de juicios de valor.
En el ámbito de la opinión pública, la decisión de nueve ciudadanos anónimos sobre el futuro judicial de la esposa del presidente introduce un elemento impredecible. La campaña se desarrollará tanto en el interior de la sala —con los informes de las partes— como en el exterior, en titulares, tertulias y redes sociales.
Fechas, tiempos y posibles giros de guion
La experiencia de la Audiencia Provincial de Madrid indica que, una vez recibido el caso, la fissura del juicio suele tardar entre cuatro y ocho meses. Sin embargo, el volumen de casos y la complejidad mediática del proceso pueden extender los plazos. Por lo tanto, la mayoría de fuentes legales apunta a 2027 como un escenario plausible para ver a Begoña Gómez frente al jurado.
El proceso todavía puede presentar giros inesperados:
- Recursos en respuesta a decisiones de la Audiencia sobre aspectos previos al juicio.
- Incidencias procesales planteadas por las defensas, que ya han delineado su estrategia solicitando tanto el archivo como la absolución desde la audiencia preliminar.
- Nuevas discrepancias entre las acusaciones populares, que no siempre están alineadas entre sí, lo que ya ha ocasionado errores y retrasos en la tramitación.
El hecho de que la resolución de apertura del juicio oral no sea recurrible no implica que el camino hacia la sentencia sea sencillo. La instrucción del “caso Begoña” ha estado marcada por enfrentamientos entre Peinado y la Audiencia, correcciones en los delitos y la eliminación de medidas cautelares, y es bastante probable que esa tensión jurídica se replique en el juicio.
Un caso inédito, un jurado renovado y alguna curiosidad
El “caso Begoña” llega al jurado justo cuando se renuevan en Madrid las listas de candidatos; entre los ciudadanos que recibirán en otoño una carta del censo podría encontrarse alguno de los nueve que decidirán el destino de la esposa del presidente.
El juez Juan Carlos Peinado ha querido finalizar su carrera con un procedimiento que, si culmina en condena, podría influir en los manuales de derecho constitucional y penal de las próximas generaciones; si resulta en absolución, se recordará principalmente por la larga instrucción y el ruido político que ha generado.
Y una curiosidad que no pasa desapercibida: mientras el magistrado se prepara para su jubilación, el jurado que juzgará a Begoña Gómez aún no tiene idea de que su nombre está en una lista. Cuando reciban la citación, descubrirán que, de vez en cuando, los acontecimientos políticos en España se juegan en una modesta sala de la Audiencia Provincial de Madrid.
