LA JUBILACIÓN QUE PERMITE SEGUIR EN ACTIVO

Trabajar estando jubilado: así cambia la pensión con el nuevo esquema flexible

La reforma de la jubilación flexible abre la posibilidad de cobrar una pensión más alta mientras se trabaja a medio tiempo y requiere dejar el mercado laboral durante seis meses antes de poder compatibilizar el empleo con el retiro.

Trabajar estando jubilado: así cambia la pensión con el nuevo esquema flexible
Pensionista, jubilado, pensión. PD

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Los próximos años cambiarán drásticamente la perspectiva de muchos mayores sobre el retiro. Gracias a las nuevas normativas de jubilación flexible, se podrá trabajar unas horas y, a la vez, recibir una pensión más elevada, tal y como señala elEconomista en su análisis sobre los jubilados que opten por combinar su trabajo con la jubilación los jubilados que combinen un trabajo con el retiro cobrarán hasta un 25% más de pensión. La idea subyacente es clara: la Seguridad Social busca incentivar que quienes puedan y deseen sigan activos, pero bajo condiciones y normativas específicas.

No solo se ajustan los porcentajes y las horas; también se establecen plazos para entrar y salir del mercado laboral, además de abrir la puerta más claramente a los autónomos. Todo esto sucede en un país en el que el número de jubilados y el envejecimiento de la población están ejerciendo presión sobre las cuentas públicas, lo que obliga a replantear el modelo de pensiones.

Así funcionará el aumento de hasta el 25% de la pensión

El nuevo sistema de jubilación flexible permitirá a los pensionistas que decidan regresar al trabajo a tiempo parcial recibir un complemento adicional sobre la pensión que ya están cobrando mientras desempeñan sus labores. Las claves son las siguientes:

  • Deben estar al menos seis meses completamente retirados (sin empleo compatible) antes de pasar a la jubilación flexible y combinar su trabajo con la pensión.
  • El contrato tiene que ser a tiempo parcial, con un rango que va del 33% al 80% de la jornada completa.
  • La pensión base se ajustará de manera inversamente proporcional a las horas trabajadas, como ha sido hasta ahora: a más horas trabajadas, menos porcentaje de la pensión durante ese tiempo.

La novedad radica en el complemento adicional que se sumará a la pensión al mismo tiempo que se trabaja, dependiendo del porcentaje de la jornada parcial:

  • Si se trabaja entre el 55% y el 80% de una jornada completa, la pensión compatible recibirá un 25% extra.
  • Si la jornada se encuentra entre el 33% y el 55%, el aumento será del 15%.

Esto significa que un jubilado que ya recibe su pensión, que ha estado completamente retirado durante seis meses y que regresa con un contrato de, digamos, el 60% de jornada, verá cómo la parte de su pensión que puede compatibilizar con el trabajo incrementa un 25%. Es un estímulo directo para aquellos que acepten trabajar una parte significativa de la jornada, sin necesidad de regresar al tiempo completo.

Además, se mantiene la lógica de que las contribuciones realizadas durante este periodo contarán para mejorar la pensión definitiva en el futuro, por lo que el esfuerzo adicional no solo se traduce en el complemento, sino también en el cálculo final cuando se deje de trabajar y se opte por cobrar la pensión completa.

Autónomos: nueva ventana para combinar actividad y pensión

Un aspecto crucial es la apertura de la jubilación flexible a los trabajadores autónomos, de forma más clara. Hasta ahora, compatibilizar actividad por cuenta propia y pensión estaba restringido a ciertas condiciones de jubilación activa o a pequeños trabajos con ingresos por debajo del salario mínimo. Con las nuevas normativas:

  • Un jubilado podrá combinar su pensión con un trabajo por cuenta ajena a tiempo parcial o con una actividad por cuenta propia, dentro del marco de la jubilación flexible.
  • En el caso de optar por la actividad como autónomo, se establece que el pensionista podrá cobrar el 25% de la nómina mientras realiza su actividad, con requisitos adicionales como no haber estado dado de alta como autónomo en los tres años previos a su jubilación.

Esto se suma a las modalidades ya existentes:

  • Jubilación activa, donde se puede recibir el 50% de la pensión y trabajar sin límites en la jornada, llegando al 100% en situaciones donde los autónomos tengan empleados a su cargo.
  • Compatibilidad del 100% de la pensión con trabajos por cuenta propia de poca intensidad, es decir, cuando los ingresos anuales no superan el salario mínimo y sin obligación de cotización, aunque sí se deben cumplir las obligaciones fiscales.

La nueva apuesta por la jubilación flexible posiciona a España en línea con otros países europeos que buscan que sus mayores continúen aportando su experiencia sin renunciar del todo al retiro, al tiempo que el sistema de pensiones gana en tiempo y contribuciones adicionales.

El requisito de seis meses fuera del mercado laboral

Uno de los puntos más relevantes, que influirá en la planificación de muchos trabajadores, es la necesidad de mantener un periodo de seis meses de retiro efectivo antes de poder compatibilizar pensión y trabajo en la jubilación flexible. Es decir:

  • Primero, se accede a la jubilación ordinaria y se comienza a percibir la pensión.
  • Se debe mantener al menos medio año sin laborar en actividades compatibles.
  • Solo posteriormente, se puede firmar un contrato a tiempo parcial y acceder al complemento del 15% o 25% sobre la pensión que se cobra mientras se trabaja.

Este requisito busca prevenir jubilaciones “ficticias” que apenas duren unos días antes de pasar directamente a la combinación de pensión y empleo, asegurando una transición real al retiro antes de reinsertarse en el mercado laboral, aunque sea con un horario reducido.

Cuántos jubilados hay en España y por qué importa esta reforma

El impacto de esta reforma se comprende mejor al analizar la demografía: España ya cuenta con más de 9 millones de pensionistas contributivos, siendo la gran mayoría quienes reciben pensión de jubilación, según los últimos datos de la Seguridad Social disponibles para 2026 (alrededor de 6,5–7 millones de pensiones de jubilación dentro del total de prestaciones contributivas)[inferencia basada en datos previos oficiales]. La rápida aceleración del envejecimiento y las elevadas tasas de desempleo juvenil han convertido la sostenibilidad del sistema en un asunto de gran relevancia.

Iniciativas como la jubilación flexible, la jubilación activa, o la opción de trabajar como autónomo mientras se percibe parte o el total de la pensión van en la misma dirección:

  • ampliar la vida laboral efectiva;
  • distribuir mejor los costos del sistema;
  • permitir ingresos adicionales a quienes cuentan con pensiones ajustadas pero aún poseen las condiciones para seguir activos.

En este contexto, el atractivo de optar a un 25% más de pensión compatible con el trabajo es un mensaje contundente: el retiro ya no es una barrera rígida y se transforma en una etapa más gradual, donde cada jubilado puede gestionar su propia balanza entre el ocio y la actividad remunerada.

Un sistema más flexible… y algunas curiosidades

La nueva jubilación flexible abre la puerta a situaciones que hace años resultaban impensables: un profesor jubilado que regresa a dar clases unas horas y ve incrementada su pensión, un autónomo con experiencia que reduce su actividad pero mantiene parte de sus ingresos y su prestación, o un sanitario que decide seguir atendiendo en consulta a media jornada, recibiendo un complemento extra del 25%.

Algunas curiosidades que surgen con este modelo son:

  • Muchos jubilados pueden trabajar más horas que ciertos empleados jóvenes, pero con una presión menor y en condiciones más favorables.
  • El sistema permite que una persona esté oficialmente “retirada”, cotice por un trabajo a tiempo parcial y, al mismo tiempo, aumente la pensión que cobrará al dejar definitivamente el mercado laboral.
  • Para ciertas profesiones con trayectorias largas, seguir unos años más en una jubilación activa o flexible puede resultar en diferencias significativas en la pensión definitiva, sin tener que renunciar del todo a esta nueva etapa vital.

En un país que envejece a gran velocidad, la imagen del jubilado que combina asesorías, talleres o clases con paseos y tiempo con la familia se perfila como una estampa cada vez más común. Y, con el nuevo esquema flexible, también mejor remunerada.