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Los datos oficiales de la IGAE correspondientes a los cinco primeros meses de 2026 dejan una radiografía tan clara como preocupante: España recauda más que nunca, gasta más que nunca y, aun así, el déficit se dispara.
Los ingresos totales de la Administración Central han alcanzado los 117.653 millones de euros, un 6,9% más que en el mismo periodo de 2025 (+7.597 M€). Cifra récord. Sin embargo, los gastos totales han crecido hasta los 131.830 millones, un 9,1% más (+10.973 M€). Es decir, por cada euro nuevo que entra en las arcas públicas, se gastan 1,44 €. El resultado: un déficit contable de 14.177 millones de euros, un 31,3% superior al del año anterior.
¿A dónde va el dinero? El grueso del gasto tiene nombre y apellidos. Las transferencias a otras Administraciones Públicas —Comunidades Autónomas, Entidades Locales— se llevan 77.022 millones de euros, el 58% del gasto total, con un crecimiento del 9,2%. Le siguen los intereses de la deuda, que ya suponen 15.748 millones en cinco meses, un 11,1% más. La factura que pagamos por endeudarnos crece más rápido que la propia economía. Las transferencias a la Unión Europea se disparan un 36,6%, hasta los 7.068 millones. Cada vez pagamos más a Bruselas.
Los salarios públicos suben un 5,3%, las clases pasivas un 5,0%. Todo sube.
¿Qué baja? Exactamente lo que no debería. Las inversiones reales caen un 9,3% (–313 M€). Lo único que genera riqueza futura, infraestructuras, modernización, capacidad productiva, es precisamente lo que se recorta. Las subvenciones también bajan un 12,8%. Ahí sí encuentran la tijera.
España no tiene un problema de ingresos, tiene un problema de gasto. Con una recaudación que bate récords trimestre a trimestre, el agujero fiscal sigue creciendo porque la estructura de gasto es incontrolable: intereses de deuda, transferencias territoriales y contribución a la UE devoran cualquier incremento de recaudación antes de que llegue a la inversión productiva.
La pregunta ya no es si este modelo es sostenible. La pregunta es cuánto tiempo queda antes de que deje de serlo.