TENSIÓN DIPLOMÁTICA Y HUÍDA DE CAPITAL

Trump enfría el dinero estadounidense en España: 7.800 millones salen y la fuga se acelera

Lo que Sánchez se está jugando haciendo el canelo: la inversión neta de EE.UU. en nuestro país cae un 720 % entre enero y marzo de 2026

Trump enfría el dinero estadounidense en España: 7.800 millones salen y la fuga se acelera
Donald Trump. 24H

Donald Trump ha vuelto a arremeter contra España con una contundencia que ya va más allá de la retórica habitual. En una encendida comparecencia ante los medios, y en presencia del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente americano ha calificado a España de «causa perdida» y «socio terrible», y ha amenazado con «cortar todas las relaciones comerciales» con el país.

No es la primera vez que Trump apunta a España en el contexto del debate sobre el gasto en defensa. El mandatario lleva meses exigiendo que los aliados cumplan el objetivo del 2% del PIB destinado a defensa, acusando a España de beneficiarse del paraguas protector de la OTAN sin aportar su parte. En algún momento llegó a declarar que España «se había redimido por completo» tras compromisos sobre las contribuciones aliadas. Esa tregua duró poco. Las críticas han regresado y con ellas el impacto económico.

Los datos que desmienten la tranquilidad oficial

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha intentado transmitir serenidad a las empresas españolas tras las últimas amenazas. Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio cuentan una historia diferente.

En el primer trimestre de 2026, la inversión neta de los estadounidenses en España ha caído un 719,48%. No es un error tipográfico. En euros contantes y sonantes, esa caída equivale a 1.976,25 millones de euros de inversión neta negativa, es decir, las empresas americanas están sacando más dinero de España del que meten.

El desglose del mecanismo que produce ese resultado es igualmente elocuente: la desinversión de Estados Unidos en España ha crecido un 533,87% en lo que va de enero a marzo de 2026. Las nuevas inversiones también han crecido, pero apenas un 60,81%, insuficiente para compensar la salida de capital.

La serie histórica: de los 7.800 millones de Rajoy al dato negativo de 2026

Para calibrar la magnitud del deterioro conviene revisar la serie histórica. 2018 fue el año con mayor inversión bruta americana en España de la historia reciente. En ese ejercicio, el último imputable a la gestión de Mariano Rajoy, los estadounidenses invirtieron más de 10.000 millones de euros brutos en el país, que una vez descontada la desinversión arrojaron una inversión neta de 7.824,68 millones, el mejor dato de la historia.

A partir de 2018 se producen altibajos, pero la tendencia general hasta 2024 era de inversión neta positiva. Lo que ha cambiado de forma significativa es el año 2025: la desinversión americana en España creció de forma notable, reduciendo la inversión neta hasta aproximadamente 5.000 millones de euros, frente a los más de 7.800 millones del pico de 2018.

Y en 2026 la curva ha roto definitivamente en territorio negativo: –1.976,25 millones en solo el primer trimestre. Es el peor dato de la serie moderna y el primero con inversión neta negativa en muchos años.

Un comercio de 47.000 millones bajo presión

La tensión no se limita a la inversión directa. El comercio bilateral entre España y Estados Unidos mueve alrededor de 47.000 millones de euros anuales en intercambios de bienes y servicios, y también está acusando el impacto.

La caída en los envíos desde España hacia Estados Unidos alcanza ya aproximadamente el 3,8% en lo que va de año, en un contexto marcado por aranceles y amenazas comerciales que han aumentado la incertidumbre para los exportadores españoles.

Legalmente, Estados Unidos no puede prohibir el comercio selectivamente con un solo país miembro de la Unión Europea sin afrontar consecuencias en el marco de la OMC y del propio sistema arancelario europeo. Pero sí tiene la capacidad de endurecer aranceles, restringir licencias de exportación a empresas concretas y presionar a sus propias compañías y fondos de inversión para que reduzcan su exposición a determinados mercados. Y eso es exactamente lo que parece estar ocurriendo.

Lo que se está moviendo: venta de participaciones y traslado de centros decisionales

Los 7.800 millones de desinversión acumulados en los primeros quince meses del mandato de Trump no son una cifra abstracta. Se materializan en operaciones concretas: venta de participaciones en empresas españolas, reestructuración de grupos multinacionales para retirar activos del país y desplazamiento de centros decisionales y empleo cualificado hacia otros países considerados políticamente más seguros.

Los cierres de filiales y traslados de actividad a otros países suman más de 7.600 millones, superando lo registrado en los cinco años anteriores juntos. Es una cifra que contradice la narrativa de que las amenazas de Trump son ruido retórico sin consecuencias reales.

Lo que diferencia este proceso de una desinversión ordinaria motivada por factores económicos es su contexto. La economía española muestra estabilidad macroeconómica. El país es el cuarto destino de inversión inmobiliaria de lujo en Europa. Los fondos europeos de recuperación representan alrededor de 140.000 millones de euros en proyectos públicos y privados que necesitan capital extranjero. No hay razones económicas intrínsecas para que la inversión americana caiga: las razones son políticas.

El choque entre oportunidades y riesgos

Para los inversores americanos, el mensaje actual sobre España es contradictorio y esa contradicción tiene consecuencias prácticas.

Por un lado, España ofrece oportunidades reales: grandes compañías cotizadas con liquidez y valoraciones atractivas, proyectos energéticos y de infraestructura que necesitan capital, un mercado de consumo sólido y un entorno jurídico estable dentro del marco europeo.

Por otro lado, las advertencias de Trump sobre «cortar el comercio» crean un riesgo político que los gestores de riesgo de cualquier fondo o empresa americana no pueden ignorar. El resultado es que disminuye la inversión directa en activos menos líquidos (fábricas, centros logísticos, filiales) mientras permanece relativamente intacto el interés por la bolsa y grandes proyectos que son más fáciles de deshacer si las condiciones empeoran.

Lo que está realmente en juego

Más allá de las cifras del primer trimestre de 2026, lo que está en juego es la posición estratégica de España dentro del entramado económico americano para los próximos años.

España ha construido durante décadas una relación económica con Estados Unidos que le ha proporcionado acceso a capital, tecnología y mercados. Esa relación no se destruye en un trimestre, pero sí puede deteriorarse de forma acumulativa si las señales políticas negativas persisten.

El Gobierno de Sánchez tiene ante sí un problema que su discurso habitual sobre la soberanía nacional y la resistencia a las presiones externas no resuelve. Trump no es una amenaza abstracta: es el presidente de la primera economía del mundo, que ha demostrado que sus palabras tienen consecuencias medibles en los flujos de capital.

Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio ya lo están reflejando. La inversión neta americana en España es negativa por primera vez en muchos años. Y el mensaje de tranquilidad del ministro Cuerpo choca con una realidad que sus propios datos institucionales desmienten.

–1.976,25 millones en el primer trimestre. Eso no es ruido retórico. Es dinero que se va.