Bajo las calles de Madrid se está trazando la mayor transformación de su red de metro en décadas.
Lo que hoy es la Línea 11, una línea corta de poco más de ocho kilómetros que conecta La Fortuna con Plaza Elíptica, se está convirtiendo en un eje diagonal de 33 kilómetros que unirá el suroeste de la ciudad con el noreste, desde Cuatro Vientos hasta Valdebebas Norte, con una veintena de estaciones y un tiempo de recorrido de aproximadamente una hora de extremo a extremo.
Es la obra de infraestructura urbana más ambiciosa que se está ejecutando en España y la que más va a cambiar la forma en que los madrileños se mueven por su ciudad durante las próximas décadas.
El tramo norte: 880 millones y seis estaciones hacia el aeropuerto
La Comunidad de Madrid ha dado luz verde a una inversión de 880,6 millones de euros para extender la Línea 11 desde Mar de Cristal hasta Valdebebas Norte, la mayor ampliación de metro aprobada en esta legislatura. El tramo suma 7,2 kilómetros de nuevo túnel y seis estaciones, cuatro nuevas y dos de enlace.
La primera parada del nuevo tramo es Mar de Cristal, que ya existe y conectará con las líneas 4 y 8. Desde ahí, el trazado discurrirá hacia IFEMA-Cárcavas, junto a la ampliación del recinto ferial, uno de los nodos de actividad económica más importantes del noreste madrileño. La siguiente parada es Ciudad de la Justicia, punto de acceso al nuevo complejo judicial que concentrará en un solo enclave buena parte de la actividad judicial de la región. A continuación, el Hospital Enfermera Isabel Zendal, el gran centro hospitalario construido durante la pandemia. La penúltima parada, Aeropuerto T4, establecerá la conexión con la línea 8 y con Cercanías, lo que permitirá llegar al aeropuerto desde cualquier punto de la diagonal sin transbordos complejos. Y la estación final: Valdebebas Norte, en el corazón del desarrollo residencial y empresarial que ha transformado esa zona en uno de los barrios de mayor crecimiento de Madrid en los últimos años.
Las asociaciones vecinales han señalado que el trazado reserva espacio para futuras estaciones cerca del parque empresarial Cristalia y en las inmediaciones del futuro centro comercial Valdebebas Shopping, lo que anticipa la posibilidad de ampliar el número de paradas en fases posteriores. El proyecto actualmente licitado contempla seis estaciones operativas, pero el estudio informativo prevé que el corredor podría albergar hasta nueve paradas entre nuevas y de intercambio incluyendo reservas para el futuro.
El tramo central: la tuneladora Mayrit avanza bajo Madrid
Mientras el tramo norte espera el inicio de las obras previsto para 2027, el tramo central entre Plaza Elíptica y Conde de Casal ya está en plena ejecución. La tuneladora bautizada como Mayrit, con sus 98 metros de longitud y 1.500 toneladas de peso, opera las veinticuatro horas del día alcanzando un ritmo de avance de aproximadamente 15 metros diarios, unos 500 metros al mes según datos oficiales.
Este segmento central sumará entre 5,5 y 6 kilómetros de nuevo túnel con estaciones en Comillas y Madrid Río, además de conexiones en Palos de la Frontera, Atocha, el gran nudo para el AVE y Cercanías, y Conde de Casal, enlace con la Línea 6 y los corredores hacia el este de la ciudad.
La conexión con Atocha es especialmente significativa porque convierte la diagonal en un eje que articula no solo los barrios residenciales del suroeste y noreste sino también el principal nodo ferroviario de España, lo que permitirá a los usuarios de los trenes de largo recorrido acceder directamente tanto al aeropuerto como al recinto ferial sin salir de la red de metro.
La visión completa: de Cuatro Vientos a Valdebebas en una hora
El proyecto integral de la Línea 11 convertirá una línea secundaria en la espina dorsal transversal del metro madrileño. El corredor completo sumará aproximadamente 33 kilómetros con alrededor de veinte estaciones, conectando en una sola línea continua una serie de puntos neurálgicos que hoy requieren múltiples transbordos.
Desde Cuatro Vientos en el suroeste, pasando por La Fortuna y Plaza Elíptica, el corredor atravesará el centro con paradas en Madrid Río, Comillas, Palos de la Frontera y Atocha, para continuar hacia Conde de Casal y desde ahí hacia el noreste con Mar de Cristal, IFEMA, Ciudad de la Justicia, Isabel Zendal, la T4 y Valdebebas Norte como estación final.
La propia Comunidad de Madrid ha afirmado que esta diagonal permitirá atravesar la ciudad de punta a punta en cerca de una hora. Para quien hoy necesita hacer ese mismo recorrido, la diferencia será sustancial: el itinerario actual implica varios transbordos, tiempos de espera acumulados y recorridos parciales que pueden superar los noventa minutos en hora punta.
El calendario y el coste total
Las previsiones para el tramo norte son cautelosas con los plazos. Las obras comenzarán alrededor de 2027 tras finalizar los trámites administrativos. La conclusión optimista apunta a 2030-2031 para que la Línea 11 llegue a Valdebebas Norte en condiciones operativas.
Simultáneamente, se trabaja en ampliar el trayecto entre La Fortuna y Cuatro Vientos, el eslabón sur que completará la diagonal en su extremo occidental. Sumando las inversiones en todos los tramos, el coste total de la transformación de la Línea 11 superará los 1.100 millones de euros considerando las fases sur, central y norte.
El Metro de Madrid entre los mejores de Europa
Este proyecto se enmarca en un contexto de expansión general de la red. El Metro de Madrid opera ya con casi 300 kilómetros y más de 300 estaciones, lo que lo posiciona como el sistema de metro más extenso de España y uno de los más desarrollados de Europa. Los análisis internacionales lo sitúan recurrentemente entre los mejor valorados por la densidad de estaciones en el área urbana, la cobertura horaria y la intermodalidad con Cercanías, autobuses y aeropuerto.
Los proyectos en marcha, que incluyen también ampliaciones en las líneas 5, 9 y 10 y una nueva línea para Madrid Nuevo Norte, refuerzan esa posición. Si las obras cumplen plazos y objetivos, Madrid consolidará en los próximos años una red de movilidad que podrá compararse sin complejos con las mejores de Europa.
Mientras tanto, la ciudad sigue fluyendo sobre el asfalto sin que la mayoría de sus habitantes perciba que bajo sus pies se está reescribiendo el mapa que definirá cómo se moverán los madrileños durante las próximas décadas.
