Si el Gobierno lo permite

Trabajamos 32 millones de horas menos

Las últimas cifras de la Contabilidad Nacional dejan un dato que merece una reflexión. Entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, el número de personas ocupadas aumentó en 73.100, mientras que los puestos de trabajo crecieron en 148.400 y los equivalentes a tiempo completo en 163.100. Sin embargo, al mismo tiempo, el número total de horas trabajadas descendió en 31,8 millones de horas respecto al trimestre anterior, una caída del 0,3%.

Es decir, la economía registra más empleo, pero menos trabajo efectivo. Este fenómeno puede explicarse por diversos factores, entre ellos la reducción de la jornada media, el incremento del empleo a tiempo parcial, la estacionalidad corregida estadísticamente, las bajas laborales o cambios en la composición del empleo. En cualquier caso, el dato pone de manifiesto que la evolución del mercado laboral no puede analizarse únicamente observando el número de ocupados o de afiliados. Las horas efectivamente trabajadas constituyen uno de los mejores indicadores para medir la intensidad real de la actividad económica.

Cuando aumenta el empleo mientras disminuye el volumen de horas trabajadas, conviene analizar qué tipo de empleo se está creando y cuál es su aportación efectiva a la producción. Por eso, cada vez más economistas consideran que no basta con anunciar nuevos récords de empleo. También es necesario analizar cuánto se trabaja realmente, cuál es la productividad de esas horas y si el crecimiento del empleo se traduce en un aumento equivalente de la actividad económica.

Las estadísticas oficiales muestran una realidad que merece ser observada con detalle: en el primer trimestre de 2026 hay más personas trabajando, pero el conjunto de la economía registra menos horas de trabajo que en el trimestre anterior.

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