CRUCE DE ACUSACIONES

Aldama: «Óscar Puente no está limpio en naday bien haría en dejar de ir a fiestas en fincas»

La 'Garganta Profunda' del caso Mascarillas, con su sentencia en suspenso, ha respondido a las preguntas de Antonio Naranjo en Telemadrid

Óscar Puente vs Aldama.
Óscar Puente vs Aldama. 24H

Víctor de Aldama es de los pocos personajes del panorama político español actual que cuando habla la gente escucha con atención, no por simpatía sino por experiencia.

Todo lo que ha anunciado esta ‘Garganta Profunda’ se ha cumplido.

Cada amenaza velada ha acabado materializándose en un sumario, en una detención o en un titular que nadie en el Gobierno quería ver. Cuando Aldama dice que alguien «no está limpio en nada», no es una ocurrencia de tertuliano. Es la advertencia de alguien que pone la bala donde pone el ojo.

Y esta semana ha puesto el ojo en Óscar Puente.

En una entrevista en Telemadrid, el empresario que recibió cuatro años y medio de condena suspendida por su colaboración con la justicia en el caso mascarillas no se ha andado con rodeos: el ministro de Transportes «no está limpio en nada» y debería dejar de ir a «fiestas en fincas». Y ha añadido la advertencia que en La Moncloa habrán leído con atención: si Puente sigue provocando, podría salir información comprometedora.

Aldama cumple lo que anuncia

El historial de Aldama como delator en cascada merece un repaso porque explica por qué sus palabras no se toman como las de cualquier imputado enfadado que lanza acusaciones sin fundamento.

Fue Aldama quien reveló la existencia de la trama de comisiones en torno a los contratos de mascarillas durante la pandemia. Fue Aldama quien apuntó a Ábalos y a Koldo García con una precisión que la justicia ha acabado validando: el Tribunal Supremo ha condenado a Ábalos a 24 años de prisión y a Koldo a 19 años y ocho meses. Fue Aldama quien fue desgranando nombres, fechas, encuentros y cantidades con la meticulosidad del que sabe que lo que dice tiene que ser verificable porque su propia libertad depende de ello.

La sentencia del Supremo le ha dado la razón en lo esencial. Su colaboración con la justicia le ha valido la suspensión de la ejecución de su pena. Y ahora, desde esa posición de colaborador con sentencia en mano, utiliza su visibilidad pública para atacar donde más duele al Gobierno.

Cuando Aldama apunta, acierta. Eso es lo que hace que sus palabras sobre Puente no sean descartables.

Puente: el bocachanclas que sigue bajo la sombra de Valencia

Óscar Puente es el ministro más ruidoso del Gobierno de Sánchez y posiblemente el menos útil en términos de gestión real. Su estrategia comunicativa se basa en el insulto como argumento, el ataque personal como respuesta política y la provocación constante como sustituto de la gestión.

En X mantiene enfrentamientos permanentes con adversarios políticos que sus propios compañeros de partido encuentran embarazosos. Ha atacado el aspecto físico de Santiago Abascal. Ha tenido intercambios con Alberto Núñez Feijóo que ningún ministro de un gobierno serio habría tenido. Y responde a cualquier crítica con la contundencia del que confunde la agresividad con la firmeza.

Pero Puente no es solo un bocachanclas en redes sociales. Es el ministro de Transportes que sigue bajo la sombra más larga y más oscura de toda la legislatura: la tragedia de Valencia. La DANA del 29 de octubre de 2024 mató a más de 220 personas en la provincia valenciana, y las preguntas sobre la gestión de las alertas, la coordinación de los sistemas de aviso y la responsabilidad institucional por la falta de prevención no han recibido respuestas satisfactorias. Puente, como ministro responsable de infraestructuras y gestión de emergencias, lleva meses intentando esquivar esa responsabilidad con el mismo estilo que aplica en X: ataque, distracción y negación.

Un ministro que responde a las preguntas sobre 220 muertos con el mismo tono con que insulta a Abascal en las redes sociales no está a la altura del cargo que ocupa. Y eso, en el contexto de sus actuales intercambios con Aldama, añade una capa de vulnerabilidad que el Gobierno no puede ignorar.

La sentencia que ha cambiado el tablero

La resolución del Tribunal Supremo ha alterado significativamente el paisaje político del caso mascarillas. Veinticuatro años para Ábalos. Diecinueve años y ocho meses para Koldo. Cuatro años y medio para Aldama con la ejecución suspendida por su colaboración.

Puente ha criticado esa disparidad, cuestionando el tratamiento recibido por el empresario y el mensaje que transmite la sentencia. Es una crítica que tiene cierta lógica emocional pero que ignora un principio básico del derecho penal: la colaboración con la justicia es un instrumento esencial para desmantelar redes criminales complejas, y premiarlo con reducción de condena es exactamente lo que el sistema está diseñado para hacer.

El problema de Puente es que su crítica a la sentencia lo coloca en la posición de alguien que preferiría que Aldama no hubiera colaborado con la justicia. Es decir, que preferiría que Ábalos y Koldo no hubieran sido condenados. Es una posición difícil de defender públicamente, aunque Puente lo intente con su habitual énfasis.

Lo que Aldama sabe y Puente teme

La advertencia más significativa de la entrevista en Telemadrid no es la afirmación de que Puente «no está limpio en nada», que es una acusación grave pero genérica. Es la segunda parte: que si el ministro sigue provocando, podría salir información comprometedora.

En boca de otro, esa frase sería una amenaza vacía. En boca de Aldama, que lleva años demostrando que tiene información verificable sobre el entorno del Gobierno y que la suelta de forma estratégica cuando le conviene, es algo que en La Moncloa leen con mucho más cuidado del que exhiben públicamente.

El empresario ha evolucionado de investigado a colaborador y ahora a actor político de facto. Utiliza su visibilidad, su credibilidad como testigo validado por el Supremo y su conocimiento del ecosistema de negocios y favores que rodea al PSOE como instrumento de presión. No lanza amenazas al azar. Las cronometra. Las dirige. Y las cumple.

La trama que no cierra

El caso mascarillas tiene sentencia pero no tiene final. Las condenas a Ábalos y Koldo son el resultado de una instrucción que Aldama alimentó con información durante meses. Esa misma información puede tener más capítulos que aún no se han abierto en sede judicial.

Que Aldama señale ahora a Puente después de que la sentencia haya validado su versión sobre Ábalos y Koldo no es una coincidencia de calendario. Es la siguiente fase de una estrategia que el empresario está ejecutando con la paciencia del que sabe que tiene tiempo y munición.

Puente debería saber que con Aldama el silencio siempre ha sido mejor que la provocación. Lo que el ministro bocachanclas no parece haber aprendido todavía es que hay interlocutores con los que la estrategia del insulto y la distracción no funciona.

Aldama no se distrae. Pone la bala donde pone el ojo. Y esta semana ha puesto el ojo en el ministro de Transportes.