LA JUSTICIA APRIETA AL EXPRESIDENTE

Zapatero y el caso Plus Ultra: joyas árabes, viajes familiares y un nudo judicial en el pescuezo

Las joyas de origen árabe, los viajes de sus hijas y el papel de Zapatero en Plus Ultra estrechan el foco judicial sobre el expresidente y su entorno más íntimo.

Zapatero y el caso Plus Ultra: joyas árabes, viajes familiares y un nudo judicial en el pescuezo
Zapatero. PD

Hay una frase de Zapatero que circula en los círculos del socialismo español como una especie de principio moral elevado: «El socialista que tiene dinero no es socialista».

La pronunció con convicción. Con esa solemnidad de quien se sabe en el lado correcto de la historia.

Mientras tenía una caja fuerte en su despacho de Ferraz con más de cien piezas de joyería, relojes de lujo y regalos de monarquías del Golfo.

La distancia entre el discurso y el contenido de esa caja fuerte es la medida exacta del cinismo de un hombre que lleva décadas dando lecciones de ética pública a los demás.

La caja fuerte y las joyas que no encajan con el discurso

La Policía encontró en el despacho del expresidente en la calle Ferraz más de 103 piezas entre collares, pendientes, pulseras, anillos, brazaletes y relojes de marcas como Omega, Longines y Certina, algunas con piedras preciosas cuyo valor podría oscilar entre decenas y cientos de miles de euros.

La explicación del entorno de Zapatero es conocida: herencias de su madre y su suegra, recuerdos familiares, regalos de viajes diplomáticos. El problema con esa explicación es que los regalos institucionales recibidos durante el ejercicio de un cargo público no pertenecen al presidente que los recibe sino al Estado. Y guardarse en una caja fuerte privada joyas recibidas de monarquías árabes mientras se ejercía la presidencia del Gobierno es exactamente el tipo de conducta que el propio Zapatero habría denunciado con indignación si la hubiera protagonizado alguien del PP.

La frase de su colaborador Luis Arroyo para justificar que las joyas estuvieran en su despacho, que Zapatero vivía en una casa alquilada sin caja fuerte, es involuntariamente cómica: el expresidente del Gobierno guardaba sus tesoros en el despacho de Ferraz porque en su domicilio no tenía dónde esconderlos.

La sangre de Venezuela y los 53 millones

Pero el capítulo más nauseabundo del caso Zapatero no son las joyas. Es Plus Ultra.

Zapatero lleva años presentándose como el gran amigo del pueblo venezolano, el mediador, el hombre que tendía puentes entre el régimen de Maduro y la comunidad internacional. Ha viajado repetidamente a Caracas. Se ha reunido con Maduro. Ha actuado como interlocutor del régimen chavista ante los organismos internacionales mientras Venezuela se hundía en la miseria, el autoritarismo y la emigración masiva.

Y simultáneamente, según lo que el sumario describe, habría facilitado que dinero de origen venezolano de procedencia opaca llegara a España a través de Plus Ultra Líneas Aéreas, una aerolínea que el Gobierno de Sánchez rescató con 53 millones de euros de dinero público a través del FASEE, gestionado por la SEPI, pese a que la compañía estaba en situación financiera crítica y apenas tenía actividad real.

La UDEF menciona en sus informes al «Grupo Zapatero», integrado por el empresario español Julio Martínez Sola y el venezolano Manuel Fajardo, como parte clave de la operación. La carta enviada al vicepresidente del Banco Santander solicitando apoyo para conseguir un crédito ICO «por instrucciones de José Luis Rodríguez Zapatero» está en el sumario. La llamada de once minutos entre Zapatero y el presidente de Plus Ultra en la que le habría sugerido usar su nombre para obtener el crédito está en el sumario. La frase del presidente de la aerolínea en una conversación intervenida, «vamos a follar, aunque pagando un poquitín», refiriéndose a los servicios del expresidente, está en el sumario.

El hombre que se presentaba como defensor del pueblo venezolano frente al imperialismo y el neoliberalismo habría facilitado, según la investigación, que dinero venezolano de origen cuestionable entrara en el sistema español a cambio de favores que se cobraban de una forma u otra. Lucrándose con la miseria del mismo pueblo del que decía ser amigo.

La estela de Pepiño Blanco, Bono y los otros

Zapatero no es el primer socialista español que resulta ser considerablemente más rico de lo que su discurso sugería. Es una tradición con solera.

José Blanco, conocido como Pepiño, exministro de Fomento y mano derecha de Zapatero en Galicia, acumuló un patrimonio y unas conexiones empresariales que sus críticos consideraron incompatibles con la austeridad republicana que predicaba. José Bono, expresidente de Castilla-La Mancha y exministro de Defensa, fue protagonista de varios episodios de uso de medios públicos para fines privados que en cualquier otra persona de otro partido habrían generado una indignación mayor. Manuel Chaves, José Antonio Griñán: la Junta de Andalucía tardó cuarenta años en producir la primera condena por corrupción, los ERE, con 680 millones de euros desviados a personas y empresas sin derecho a ellos.

Lo que distingue a Zapatero en esa lista no es la corrupción en sí, que está siendo investigada pero no juzgada ni condenada. Es la magnitud del contraste entre el discurso y la realidad. Zapatero no se limitó a gobernar: construyó toda una identidad política sobre la superioridad moral. La alianza de civilizaciones, la memoria histórica, el feminismo, la ética pública, la transparencia: Zapatero era el político que hacía las cosas bien, que representaba lo mejor de la izquierda española, que podía mirar a los demás desde la altura de quien no tiene nada que ocultar.

Tenía una caja fuerte llena de joyas en Ferraz. Tenía 11 minutos de conversación con el presidente de una aerolínea cuestionada en el sumario. Tenía un «Grupo Zapatero» que la UDEF menciona en sus informes sobre financiación opaca.

Y seguía dando lecciones.

El PP aprieta y el cerco se cierra

La acusación popular ejercida por el PP ha solicitado al juez información sobre todas las visitas de Zapatero a La Moncloa durante los años investigados, todos los viajes al extranjero del expresidente y sus hijas, y la imputación de familiares de Zapatero, Ábalos y Koldo García por posibles delitos de blanqueo y organización criminal.

Los jueces no han respaldado todas estas peticiones. Pero el sumario sigue abierto, la UDEF sigue trabajando y las piezas de convicción siguen acumulándose en los archivos de la Audiencia Nacional.

Zapatero insiste en que todo es legal, que las joyas son herencias, que los viajes son privados y que nunca ordenó ninguna trama de cobro de influencias. Puede tener razón en todo o en parte. Los tribunales decidirán.

Lo que ya no puede deshacerse es la imagen. El hombre que citaba a Teresa de Ávila y hablaba de la alianza de civilizaciones mientras guardaba joyas árabes en una caja fuerte en Ferraz y su nombre aparecía en cartas solicitando favores bancarios para una aerolínea con dinero venezolano.

El socialista que tiene dinero, decía, no es socialista.

Él tenía dinero. Y una caja fuerte. Y once minutos de teléfono con el presidente de Plus Ultra.

Que cada cual saque sus conclusiones.

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24h Economía

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