EL PULSO ENTRE CRISIS Y TURISMO

Viajar a una Cuba en ruinas: hoteles españoles en retirada en una isla al límite

Las grandes cadenas españolas se repliegan de Cuba mientras la isla vive su peor crisis en décadas, pero el viaje desde España sigue ofreciendo una experiencia intensa y llena de contrastes

Jineteras en La Habana
Jineteras en La Habana. 24H

Las luces se apagan en varios hoteles de La Habana y las rutas aéreas se reducen.

Y sin embargo, los viajeros españoles siguen mirando hacia Cuba con una curiosidad que tiene cada vez más de urgencia: si hay un momento para conocer la isla antes de que cambie definitivamente, la sensación generalizada es que ese momento es ahora.

La realidad que encuentran al aterrizar es más dura que cualquier guía de viajes reciente. Cuba atraviesa la peor crisis económica desde el Período Especial de los años noventa, cuando la caída de la URSS dejó a la isla sin su principal sostén financiero. Apagones de hasta doce horas diarias, escasez crónica de combustible, inflación desbocada y un desplome del poder adquisitivo que economistas consultados por medios especializados comparan con los indicadores de Haití en materia de infraestructura y acceso a servicios básicos. Un país que necesita, según esos mismos analistas, algo parecido a un Plan Marshall de recuperación para volver a funcionar con normalidad.

El mayor repliegue español en treinta años

Meliá Hotels International ha decidido dejar de gestionar 15 de los hoteles que operaba asociados al conglomerado militar cubano Gaesa, conservando únicamente 19 establecimientos no vinculados a ese holding. Es el mayor repliegue de una cadena hotelera española en la isla en más de tres décadas y refleja una combinación de factores que hacen cada vez más difícil sostener negocios en Cuba para empresas con exposición al mercado americano.

Las sanciones de Estados Unidos a negocios relacionados con el aparato militar cubano han encarecido y complicado las operaciones. El turismo internacional ha caído de forma pronunciada. Y la crisis energética hace que gestionar un hotel con estándares mínimos de confort sea un ejercicio de logística permanente que no siempre tiene solución.

Iberia ha reducido sus operaciones en la isla y Iberostar ha ajustado también su presencia. El hueco que dejan estas tres marcas españolas es, en términos económicos para Cuba, sencillamente enorme: décadas de inversión, empleo, divisas y visitantes que sostenían una parte significativa del sector turístico de la isla.

El eventual regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, que algunos analistas ya contemplaban en el momento de estas decisiones, añade otra capa de incertidumbre: una administración republicana endurecería previsiblemente las sanciones, lo que haría aún más complicada la presencia de empresas occidentales en la isla.

Por qué los españoles siguen yendo

Y sin embargo, Cuba mantiene su poder de atracción sobre el viajero español con una tenacidad que desafía las malas noticias. Hay algo en la isla que ninguna crisis económica ha podido apagar completamente: la música que sale de cada esquina de La Habana Vieja, la arquitectura colonial que se cae a pedazos con una dignidad que ningún país rico podría replicar, el mar del Caribe en Varadero, Trinidad o Baracoa, y sobre todo la gente, su forma de relacionarse con el extranjero, su ingenio para sobrevivir con lo que hay y su sentido del humor ante unas circunstancias que justificarían cualquier otra actitud.

Viajar a Cuba en 2026 no es un viaje de resort. Es un viaje de verdad, en el sentido más exigente del término: llegar a un país desgastado, con apagones que interrumpen la ducha y colas para comprar lo básico, y encontrar en ese contexto una experiencia humana de una intensidad que los destinos perfectamente asfaltados no pueden ofrecer.

El viajero que llega sabiendo lo que va a encontrar vuelve transformado. El que llega esperando el Caribe de catálogo puede tener un disgusto.

Lo que queda y lo que se pierde

El vacío que dejan Meliá, Iberia e Iberostar no es solo económico para Cuba. Es también una señal de hasta dónde ha llegado el deterioro de un destino que durante décadas fue el más exótico y accesible para el turista español. Treinta años de inversión española en la isla construyeron una infraestructura turística que ahora se desmonta, en parte por presiones geopolíticas y en parte porque el modelo económico cubano no ha ofrecido las condiciones mínimas para que esas inversiones fueran sostenibles a largo plazo.

Lo que queda es una isla que sigue siendo irrepetible y que quizás por eso mismo, por esa rareza extrema de un país detenido en el tiempo que se deshace lentamente, sigue generando esa urgencia en quien todavía no ha ido.

Antes de que cambie demasiado. Antes de que lleguen las cadenas que vendrán a llenar el hueco de las que se van. Antes de que La Habana sea otra cosa.

Ese antes es el mejor argumento turístico que le queda a Cuba. Y es, también, el más triste.

Cómo llegar desde España y moverse por Cuba hoy

A pesar de los recortes en capacidad aérea y del aumento del coste del combustible, todavía hay vuelos directos desde Madrid hacia La Habana, ofrecidos tanto por aerolíneas españolas como latinoamericanas. La oferta ya no presenta la exuberancia que tenía hace diez años, pero es suficiente para planificar un viaje con cierta flexibilidad si se reserva con antelación. Los vuelos chárter ligados a paquetes turísticos han perdido protagonismo, mientras aumenta la figura del viajero independiente que combina estancias en casas particulares con trayectos internos por carretera.

Una vez aterrizado en la isla, moverse se ha vuelto más complicado que antes. Los apagones afectan la logística diaria, el combustible escasea y los horarios son cada vez más inciertos. Sin embargo, aún es posible desplazarse con cierta comodidad si se aplican algunos trucos:

  • Taxis oficiales y privados: coexisten los taxis regulados con los típicos coches americanos convertidos en taxis privados. Es recomendable acordar el precio antes del viaje y llevar siempre efectivo.
  • Autobuses turísticos: empresas como Viazul siguen conectando los principales destinos turísticos (La Habana, Varadero, Trinidad, Viñales), aunque con menos frecuencias y más demoras de las deseadas.
  • Coches de alquiler: aunque la flota es limitada y costosa, puede complicarse repostar en zonas menos turísticas debido a la crisis energética. Es aconsejable solo para viajeros experimentados.
  • Taxis colectivos y camionetas: utilizados por los locales son muy económicos pero pueden resultar incómodos y lentos. Son ideales para quienes deseen tener un contacto más directo con la vida cotidiana, aunque hay que ser prudente con el equipaje.

Precios reales para dos personas en una Cuba empobrecida

La paradoja que vive el viajero en Cuba es evidente: mientras el país empobrece, los turistas deben pagar cada vez más. La coexistencia entre el peso cubano y los pagos frecuentes en divisas ha generado una economía casi paralela donde los precios para visitantes aumentan exponencialmente respecto al salario medio local.

Para organizar un viaje estándar de una semana para dos personas, sin lujos pero sin apuros, el presupuesto orientativo podría estructurarse así (en euros):

ConceptoCoste aproximado para 2
Vuelos España–La Habana1.400 – 2.000
Alojamiento (7 noches mixto)420 – 700
Comidas y bebidas350 – 600
Transporte interno150 – 300
Entradas, excursiones, propinas150 – 300
Total estimado2.470 – 3.900

Los grandes resorts todo incluido sufren las consecuencias de la salida parcial de cadenas españolas y del escaso mantenimiento derivado de la crisis. Por otro lado, las casas particulares se posicionan como una alternativa más flexible y auténtica. En ellas, las habitaciones con desayuno para dos personas oscilan entre 30 y 60 euros por noche dependiendo de su ubicación y condiciones.

El pago efectivo en euros o dólares suele ofrecer mejores precios que hacerlo mediante tarjeta, además esta última puede verse afectada por problemas de conexión o por sanciones financieras impuestas a la isla.

Mejor época del año, clima y efectos de la crisis energética

El clima tropical marca el ritmo del viaje. La temporada seca abarca desde noviembre hasta abril, siendo esta la opción más cómoda: menos lluvias, temperaturas moderadas y menor riesgo de huracanes. Por otro lado, durante la temporada húmeda (de mayo a octubre), las altas temperaturas vienen acompañadas de chubascos frecuentes y la posibilidad real de ciclones entre agosto y octubre.

La crisis energética añade un nuevo elemento al panorama: los apagones. Durante los meses con mayor demanda eléctrica, soportar el calor resulta complicado donde el aire acondicionado funciona intermitentemente. Para evitar contratiempos es útil:

  • Reservar alojamientos que cuenten con generador propio siempre que sea posible.
  • Llevar consigo frontal o linterna junto a baterías externas.
  • Evitar trayectos nocturnos largos siempre que sea posible.

Sin embargo, los meses menos demandados tienden a ofrecer precios algo más bajos junto con menor saturación turística lo cual puede compensar si uno está dispuesto a asumir ciertos riesgos climáticos.

Moneda, documentación y trámites para entrar desde España

Para los ciudadanos españoles que viajan a Cuba, aún son necesarios ciertos trámites consulares así como seguros obligatorios. Lo habitual hoy día incluye:

  • Un pasaporte válido durante al menos seis meses.
  • Una tarjeta turística (visado) gestionada normalmente a través de aerolíneas o consulados.
  • Un seguro médico que cubra gastos dentro de la isla; este es obligatorio y debe ser verificado al llegar.
  • Un billete regreso o continuación del viaje junto con prueba del alojamiento durante las primeras noches.

En cuanto a divisas, el peso cubano no está disponible en España. Lo práctico es llevar euros para cambiarlos en bancos o casas oficiales o utilizar pagos directos donde estén aceptados divisas fuertes. Utilizar tarjetas emitidas por bancos vinculados a Estados Unidos puede acarrear problemas debido a las sanciones; así que es mejor contar con tarjetas alternativas europeas además suficiente efectivo guardado con precaución.

Comer en Cuba hoy: restaurantes imprescindibles y límites de la escasez

La oferta gastronómica en lugares como La Habana ha cambiado más por necesidad que por tendencia. La falta de productos básicos ha llevado a muchos restaurantes a reducir sus menús e improvisar según lo disponible cada día; no obstante siguen existiendo opciones interesantes:

  • Los paladares, restaurantes privados ubicados en viviendas adaptadas donde reina la creatividad para asegurar pescado fresco junto a algo de carne o frutas.
  • Restaurantes dedicados a cocina criolla apoyándose en platos tradicionales tales como arroz congrí, cerdo asado o plátano frito.
  • Bares donde disfrutar música en vivo mientras se saborean salsas sencillas también forman parte esencial del ambiente nocturno.

Los precios para dos personas comiendo en un paladar medio pueden oscilar entre 25 hasta 50 euros incluyendo entrantes, plato principal y bebidas; sin embargo cortes altos de carne o buenos pescados elevan considerablemente la cuenta. El viajero debe estar preparado ante variaciones bruscas: aquel restaurante altamente recomendado puede verse limitado esa semana debido al suministro irregular.

Claves, trucos y pequeñas anécdotas para sobrevivir (y disfrutar)

Viajar a Cuba durante esta crisis requiere equilibrar planificación con flexibilidad; algunas claves prácticas pueden marcar diferencias significativas:

  • Confirmar reservas tanto del alojamiento como del transporte unos días antes del viaje.
  • Aceptar que el concepto europeo sobre puntualidad no tiene cabida aquí.
  • Reducir expectativas respecto al estado general infraestructural incluso cuando se trata hoteles reconocidos.
  • Familiarizarse con cómo usar wifi disponible en plazas públicas u hoteles sabiendo bien que será irregular.
  • Ser generoso con las propinas pues tienen un impacto real sobre quienes las reciben.

Las anécdotas surgen precisamente gracias estos contratiempos vividos; desde aquel taxista apurado apagando su motor ante cada semáforo hasta cenas improvisadas bajo velas tras un apagón—la isla convierte precariedades cotidianas anécdotas memorables. Para muchos visitantes hoy día ,la imagen más impactante sobre esta crisis no radica únicamente cerrando grandes hoteles sino esas largas colas ante gasolineras o familias aprovechando apagones sacando sillas afuera conversando entre desconocidos.

Y pese todo ello ,los visitantes hallan una sociedad cansada pero aún dispuesta compartir música ,historias risas incluso cuando grandes cadenas deciden marcharse sin dejar rastro alguno detrás . Esa mezcla singular entre derrumbe vitalidad hace mantener sentido viajar desde España ,quizás ahora más que nunca .

Fuentes: reportaje sobre análisis económico turístico acerca del “multimillonario vacío” dejado Meliá ,Iberia e Iberostar Cuba así como su posible aprovechamiento futuro ante nuevo mandato Trump.

Autor

24h Economía

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