La situación se repite cada año: un aula repleta, nervios palpables, folios vacíos y, en medio del comentario de texto, una tilde mal colocada que puede resultar costosa.
No es un error evidente, pero sí uno habitual en los exámenes de acceso a la universidad y en trabajos profesionales.
La Real Academia Española (RAE) lleva tiempo advirtiendo sobre este asunto: hay una palabra diminuta, esencial en textos culturales y periodísticos, que debe escribirse sin tilde. Sin embargo, muchos alumnos siguen eligiendo la opción incorrecta, llenando sus respuestas de correcciones rojas.
La palabra que tropieza en Selectividad
La palabra que causa confusión es «el», el artículo determinado masculino singular, que siempre se escribe sin tilde, incluso cuando precede a nombres femeninos que comienzan por a tónica, como el águila o el agua. El problema surge al confundirlo con «él», el pronombre personal que sí lleva tilde al ser tónico.
En pruebas como la EBAU/Selectividad, este error es un clásico:
- «El dijo que…» (incorrecto: debería ser «Él dijo que…»).
- «Él museo abrió sus puertas…» (incorrecto: aquí se refiere al artículo, debe ir sin tilde: «El museo abrió…»).
La RAE, en su Diccionario panhispánico de dudas, aclara que «el» es un artículo átono y nunca lleva tilde. En cambio, el pronombre sí requiere la acentuación para evitar confusiones en la escritura. Lo curioso es que este fallo se produce precisamente en contextos donde se espera un mayor dominio del idioma: exámenes de Lengua, ensayos de Historia del Arte o análisis sobre cine y literatura cultural.
Un reciente reportaje de El Debate sobre las faltas más comunes en las pruebas de acceso a la universidad señala cómo esta confusión continúa siendo una de las más penalizadas. Esto se debe a su aparición constante en textos formales, reseñas y análisis culturales. A pesar de los años de advertencias, sigue siendo una trampa recurrente para estudiantes de Bachillerato y universitarios.
Por qué duele tanto un acento mal puesto
En las rúbricas de corrección no hay lugar para la indulgencia: las faltas ortográficas cuentan y restan puntos. En la PAU, acumular errores ortográficos puede perjudicar notablemente la nota final del examen de Lengua Castellana y Literatura, así como en asignaturas como Historia del Arte, Filosofía o Latín, donde se exige precisión en la expresión escrita.
Profesores consultados por medios especializados explican dos razones por las cuales este error con el/él resulta tan perjudicial:
- Suele aparecer repetidamente dentro de un mismo texto; así que una confusión persistente multiplica las penalizaciones.
- Se trata de una norma básica, muy trabajada durante Secundaria, lo cual hace que se perciba como falta de atención más que como una duda legítima.
En términos prácticos, un desliz con esta palabra puede ser la diferencia entre aprobar con lo justo o suspender el examen lingüístico, algo que luego afecta negativamente la media para acceder a la universidad.
La trampa cultural y periodística
Este error se incrementa especialmente en el ámbito de los textos culturales. Tanto la RAE como los docentes han notado que la confusión entre «el» y «él» crece cuando los estudiantes redactan sobre:
- Autores, directoras, periodistas y críticas.
- Instituciones como el Museo del Prado, el Centro Pompidou o el Museo Reina Sofía.
- Sujetos tácitos o cambiantes en reseñas críticas.
Al redactar un comentario sobre una novela, por ejemplo, es fácil encadenar frases como:
- «Él protagonista llega al museo» (una vez más, tilde errónea).
- «El afirma en la entrevista…» (sin tilde cuando debería llevarla).
No es solo un asunto académico. Este error se cuela también en crónicas sobre festivales de cine, artículos sobre exposiciones o críticas teatrales. Según informa El Debate, esta confusión aparece incluso en documentos profesionales y textos elaborados por periodistas novatos, obligando a constantes correcciones en redacciones y talleres escritos.
Curiosidades y datos curiosos sobre una tilde mínima
Aunque parece un detalle insignificante, alrededor de esta tilde han surgido diversas curiosidades:
- En algunos institutos, los docentes dedican sesiones completas a trabajar frases como «Él sabe que el examen es hoy», intentando ayudar al alumnado a automatizar la distinción antes de enfrentarse a la EBAU.
- En correcciones internas universitarias a pruebas de acceso, se han llegado a contabilizar decenas de errores con el/él dentro de un mismo grupo examinado.
- La palabra se ha convertido en un ejemplo recurrente en cursos sobre comunicación escrita dirigidos a profesionales del medio y responsables culturales institucionales; guías recientes lo destacan.
- Algunos docentes incluyen este error entre los “pecados capitales” ortográficos junto a expresiones como sino/si no o porque/por qué, debido a su frecuente aparición en textos argumentativos y análisis culturales.
En cuanto al uso de inteligencia artificial aplicada al periodismo, manuales divulgativos sobre prompts para redacciones también mencionan el caso de el/él, recordando que no importa cuán avanzada sea la herramienta; sigue siendo responsabilidad humana revisar la ortografía adecuadamente.
Ranking exprés de errores relacionados con «el/él»
Aunque la confusión entre el artículo y el pronombre acapara toda la atención, no está sola en esta lista negra asociada a Selectividad. En el ámbito cultural y periodístico surgen otros clásicos errores que suelen aparecer juntos:
- Mayúsculas en instituciones culturales
- Es correcto escribir Museo del Prado, Biblioteca Nacional, Filmoteca Española. Muchos estudiantes tienden a mezclar minúsculas con mayúsculas o aplicarlas arbitrariamente.
- Títulos de obras entre comillas o cursivas
- Los manuales de estilo insisten en marcar libros, películas y exposiciones con cursiva: La casa de Bernarda Alba, El sur, La mala educación. No respetar esto puede no restar puntos directos siempre; sin embargo, afecta negativamente a la valoración del registro formal.
- Dequeísmo y queísmo
- Comúnmente aparecen frases erróneas relacionadas con cine o literatura: «Piensa de que el autor…» o «Está seguro que la directora…». Estas construcciones son muy penalizadas.
- Tilde diacrítica en interrogativos y exclamativos
- Los errores con palabras como qué, cómo, cuándo siguen presentes; son especialmente frecuentes en ensayos con preguntas retóricas relacionadas con cultura y sociedad.
Así las cosas, esa pequeña tilde correspondiente a «él» resalta como uno de los errores más injustos por lo sencillo que sería evitarlo. A su vez es uno de los más peligrosos debido a su capacidad para repetirse durante todo el examen.
Al final del día, ya sea comentando una novela, analizando una película o revisando una exposición; distinguir entre él y el no solo refleja precisión ortográfica. También habla mucho sobre cuánto cuidado se pone al observar el lenguaje utilizado para analizar nuestra cultura.
