POLÉMICA EN LA TELE PÚBLICA

Henar Álvarez se desnuda en prime time, en vivo y sin tapujos, en la TVE de Sánchez

La presentadora de Al cielo con ella se despoja de su ropa en TVE y vuelve a abrir el debate cultural sobre feminismo, televisión pública y la etiqueta despectiva de Telepedro

Henar Álvarez, desnuda en el plató de TVE
Henar Álvarez, desnuda en el plató de TVE. 24H

Hay una pregunta que cualquier ciudadano que paga sus impuestos debería poder hacerse sin que nadie le llame reaccionario: ¿esto es para lo que sirve la televisión pública española?

El martes 3 de junio, Henar Álvarez, presentadora del programa Al cielo con ella en La 1, se desnudó completamente en directo durante el monólogo inicial del último programa de la temporada.

Sin ropa. En TVE. En horario de máxima audiencia. Financiado con los más de 1.000 millones de euros anuales que los contribuyentes españoles entregan a RTVE sin que nadie les pregunte si están de acuerdo con lo que se hace con ese dinero.

La presentadora lo justificó con una frase que en los círculos del activismo de género suena a revelación: «A partir de ahora, para que nadie se fije en mi ropa y sí en lo que digo, voy a presentar el programa en pelotas». Y añadió, al finalizar: «Da igual cómo te vistas, lo que les molesta es que seas la protagonista».

La coartada feminista del espectáculo de baja estofa

Que desnudarse en televisión es feminismo es una tesis que sus promotores presentan con la solemnidad de una aportación filosófica. Que hacerlo en la televisión pública, con dinero de todos los españoles, en horario estelar, añade una dimensión que el relato del empowerment prefiere no analizar.

Henar Álvarez llevaba meses usando su vestuario, traje y corbata, como marca personal del programa, y había recibido críticas por ello. La respuesta del equipo creativo fue escalar la provocación hasta el desnudo integral. En el lenguaje del activismo cultural que impregna la programación de la Telepedro, eso se llama gesto político. En el lenguaje de cualquier persona con sentido común se llama telebasura con etiqueta feminista.

La diferencia entre un desnudo en un late show privado, donde la cadena y sus anunciantes asumen el riesgo y los espectadores eligen libremente si quieren verlo, y un desnudo en La 1 es exactamente la diferencia entre el dinero privado y el dinero público. Nadie preguntó a los contribuyentes si querían financiar esto.

Lo que RTVE ha llegado a ser bajo Sánchez

La corporación pública lleva años siendo objeto de una colonización ideológica sistemática que la ha convertido en lo que la oposición, con bastante precisión descriptiva, llama la Telepedro: un aparato mediático al servicio de la agenda cultural y política del Gobierno de Sánchez, financiado con fondos públicos y gestionado por personas cuya lealtad al ecosistema progresista es el principal mérito demostrable.

El presidente de RTVE, José Pablo López, fue nombrado a dedo por el Gobierno después de que el proceso de selección por concurso fracasara. Su cuenta de X fue hackeada por un admirador de Elon Musk que la transformó en un altar al magnate tecnológico, lo que dice algo sobre la seriedad con que el entorno presidencial gestiona la comunicación institucional.

Bajo su mandato, RTVE ha producido Malas Lenguas, un programa que costó 9,5 millones de euros y que alcanzó un 11% de audiencia antes de ser cancelado. Ha emitido contenidos cuyo denominador común es la alineación con la agenda del Gobierno: feminismo de tribuna, activismo LGTBI+, memoria histórica según el guion oficial y crítica sistemática a la oposición. Y ahora, el desnudo integral de una presentadora en horario de máxima audiencia como performance feminista.

La batalla cultural con dinero público

Lo que ocurrió en Al cielo con ella no es un incidente aislado. Es la expresión natural de una televisión pública que ha abandonado cualquier pretensión de pluralismo y se ha convertido en el brazo cultural del sanchismo. Cada programa, cada gesto, cada provocación responde a la misma lógica: usar la plataforma más vista de España, financiada por todos los ciudadanos, para librar la batalla cultural de un sector político concreto.

Para los defensores de este modelo, el desnudo de Henar Álvarez es una intervención feminista legítima en el espacio público. Para el resto de los españoles, que incluye a una mayoría que no comparte esa agenda y que sin embargo financia la cadena con sus impuestos, es una muestra de chulería ideológica: la certeza de que en la Telepedro se puede hacer cualquier cosa porque el Gobierno que la controla no tiene que rendirle cuentas a nadie.

El clip del desnudo circula por las redes. Los defensores del gesto lo comparten como prueba de valentía. Los críticos lo comparten como prueba de lo que ha llegado a ser RTVE.

Ambos tienen razón en lo que señalan. La diferencia es que unos lo celebran y los otros lo pagan.

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24h Economía

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