China lleva décadas siendo la gran locomotora del crecimiento mundial. Pero los últimos datos empiezan a lanzar una señal muy clara: ese motor se está frenando. La economía china solo crece en el primer trimestre un 1,3 %
Puede parecer una cifra elevada para Europa…pero para China es una clara desaceleración respecto a los ritmos que sostuvieron el crecimiento global durante los últimos 20 años. Y aquí aparece el verdadero problema.
China no es una economía cualquiera. Es la gran fábrica del mundo, uno de los principales consumidores de materias primas y uno de los pilares fundamentales del comercio internacional. Por eso, cuando China pierde fuerza… el impacto se extiende a toda la economía mundial.
El consumo interno sigue débil. La crisis inmobiliaria continúa abierta.
Y la confianza de familias y empresas todavía no se recupera completamente. Además, el comercio global se está enfriando.
China exporta menos y eso golpea directamente el modelo económico que impulsó su crecimiento durante décadas.
Y las consecuencias son globales. Menor demanda de materias primas. Menor dinamismo del comercio internacional.
Y más presión sobre economías exportadoras, especialmente en Europa. Porque durante años el crecimiento mundial tuvo un gran motor: China. Si la locomotora china se está frenando…
¿Quién sostendrá el crecimiento de la economía global?